Telma Luzzani
29 Mar
29Mar

Tras un mes de conflicto, las hipótesis sobre el origen de la guerra, la falta de estrategia de Estados Unidos e Israel y el avance geopolítico de Irán delinean un escenario global en transformación.

Se ha cumplido un mes desde que Israel y Estados Unidos iniciaron una guerra ilegal contra Irán. No es la primera vez que esos dos países belicistas agreden a los iraníes, incluso mientras se llevaban a cabo negociaciones de paz. Pero esta vez, el mundo asiste a escenarios nunca imaginados.

Observemos tres conjeturas y una brillante movida de ajedrez, juego que se pierde en la niebla de los tiempos, aunque es seguro que nació en Asia y, según algunos investigadores, en Persia en el siglo III a.c.

PRIMERA CONJETURA. La idea de atacar a Irán no fue de EEUU sino de Israel.

Según esta hipótesis, el primer ministro Benjamin Netanyahu –incitado por el jefe del temible servicio inteligencia israelí, Mossad- convenció al presidente Donald Trump a bombardear Irán con el argumento de que descabezarían la cúpula gobernante y sembrarían tal caos que, en una semana, el pueblo persa derrumbaría a la Revolución Islámica y se inclinaría por Occidente.

Esta versión dejó de ser un mero rumor cuando el 17 de marzo Joseph Kent, director del Centro Nacional de Antiterrorismo de EEUU, renunció mediante una carta pública donde aseguraba que Irán no representaba ninguna “amenaza inminente” y que Trump “inició esta guerra debido a la presión de Israel y de su poderoso lobby estadounidense”.

“La amenaza no proviene de Irán sino de Israel” afirmó Kent en una entrevista con el periodista Tucker Carlson. “Y creo que esto remite a una cuestión de fondo más amplia: quién está al mando de nuestra política en Medio Oriente”.

Otras prominentes figuras públicas como el ex embajador en Arabia Saudita, Charles Freeman, y el economista, Jeffrey Sachs, defienden esa idea. Según esta versión los estrategas militares y la inteligencia estadounidense advirtieron a la Casa Blanca que la hoja de ruta trazada por la Mossad no funcionaría.

SEGUNDA CONJETURA. Ni Trump ni Netanyahu tienen un Plan B.

La maniobra de decapitar al gobierno y crear el caos a través de bombardeos contra la población civil (como el asesinato masivo a 168 nenas de la escuela de Minab), para desestabilizar el sistema, no funcionó. 

Por el contrario, Irán demostró tener no sólo una poderosa resiliencia sino también un efectivo plan de defensa.

Rivales y partidarios admiten que la Casa Blanca no tiene diseñado un plan alternativo viable –por si Teherán no colapsa- ni una estrategia a largo plazo por si las fuerzas armadas iraníes resistían más de un par de semanas.

La crítica del diario opositor israelí, Haaretz, fue durísima: “Benjamin Netanyahu apostó por el mito de la omnipotencia de EEUU. Ahora está aprendiendo sus límites, tras iniciar una guerra israelí-estadounidense contra Irán junto a Donald Trump, cuya administración muestra un nivel histórico de incompetencia”.

La desesperación de Trump por salir rápido del pantano y amortiguar las crecientes presiones financieras y sociales es muy notoria. Su debilidad queda patente en el uso cada vez más intensivo de su arma preferida: la guerra de relatos pendencieros, confusos y contradictorios.

En un discurso amenazó con enviar a 3.000 soldados de la 82ª División Aerotransportada para una operación terrestre en la isla de Jarg (lo que sería, como en Vietnam, un suicidio) y poco después presentó 15 puntos para una supuesta conversación de paz que nadie registra.

En una fotografía salió rezando junto a evangelistas sionistas en el Salón Oval y al momento siguiente aseguró que Irán ha sido derrotado y que ahora se va a ocupar de invadir Cuba o “de los verdaderos enemigos: la izquierda radical, o sea, el Partido Demócrata”.

Irán, por el contrario, ya ha admitido que se viene preparando para este conflicto desde hace 20 años. 

El almirante Ali Akbar Ahmadian, representante del Líder Supremo y del Consejo de Defensa aseguró que “durante años hemos esperado la entrada de los estadounidenses en las zonas designadas, siguiendo una estrategia de guerra asimétrica. Nuestra preparación ha sido constante y prolongada”.En tono mucho más provocador, ante un posible desembarco terrestre en el estrecho de Hormuz, Ahmadian dijo: 

“Este mensaje es para los soldados estadounidenses: ‘Vengan, acérquese más, que los estamos esperando’ ”. Y el comandante de la fuerza aeroespacial, Majid Mousavi, agregó: “Esta vez la ecuación no será ojo por ojo, asique esperen y verán”.

TERCERA CONJETURA. Habría un avance hacia la paz, mediado por Pakistán.

Irán rechazó de plano a los dos agentes inmobiliarios enviados por Trump para un pacto la paz. El yerno, Jared Kushner, y el amigo de Miami, Steven Witkoff, “no son confiables”. Teherán subrayó que, ambos estaban el 28 de febrero pasado en Omán, representando a EEUU, cuando “en medio de avances significativos en un posible acuerdo, nos atacaron y asesinaron al Ayatolllah Ali Jamenei.”

Según informó la CNN, hoy domingo habría una reunión en Islamabad, un territorio afín a Teherán y no tanto a Washington

Según ese medio. Irán solo estaría dispuesto a dialogar si el representante de los países agresores es el vicepresidente estadounidense J.D.Vance.

Según escribió el primer ministro paquistaní Shehbaz Sharif en su cuenta X, asistirían a la reunión de hoy los cancilleres de Egipto y Turquía. También estaría convocada Arabia Saudita aunque esta monarquía, como la de Emiratos Arabes Unidos, hasta hace poco, hacían lobby a favor de continuar con la guerra.

Una brillante jugada de ajedrez

Como subraya el especialista Pepe Escobar, “con una sola gran jugada Irán estableció un sistema de pagos alternativo en el punto de estrangulamiento más importante del mundo. Irán institucionalizó el petroyuan como la moneda para cruzar Hormuz. Desplazó de facto el petrodólar. Ni un millón de cumbres de los BRICS hubieran logrado esto”.

Desde hace un mes, Irán es el único que decide qué barcos pasan por el estrecho y recibe plata por ello. Teherán cobra el equivalente a dos millones de dólares por cada barco que pasa por Hormuz. Lo que iba a ser una guerra de ahogo se convirtió en un boomerang: los mercados y la vida cotidiana de los occidentales está altamente desestabilizada y, por el contrario, Irán no sólo aumentó sus ingresos si también su influencia geopolítica.De manera inesperada, Irán se convirtió en un actor fundamental en la transición hacia un nuevo orden mundial, especialmente en lo relacionado a la desdolarización, el intercambio comercial en monedas nacionales y en la legitimación de sistemas alternativos de pago. Al prohibir el uso del euro o dólar y permitir cualquier otra moneda (preferentemente el yuan) está produciendo uno de los cambios más profundo en el sistema económico global desde 1945.

El anteúltimo ultimátum

Para el presidente Trump, la popularidad baja y el descrédito crece. Acosado por resolver la actual coyuntura con el tiempo que le juega en contra, el 23 de marzo dio un ultimátum a Irán, aunque decidió relativizarlo días después. La maniobra sirve para manipular los mercados petroleros y financieros pero su liderazgo se degrada.

El jueves pasado puso un nuevo límite para, luego, volverlo a violar. “Dejo constancia de que pongo una pausa de 10 días al período de destrucción de instalaciones energéticas de Irán hasta el 6 de abril de 2026”, anunció Trump. Simultáneamente, tanto Tel Aviv como Washington bombardeaban centrales energéticas y nucleares provocando posibles fugas de tóxicos radioactivos.

¿Qué pasará? Solo podemos esperar días impredecibles hasta el lunes 6 de abril.



Telma Luzzani


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