02 Jun
02Jun

El gran patriota argen­tino Car­los del Frade, san­ta­fe­sino él y ejem­plo de inves­ti­ga­dor polí­tico con pro­fundo amor a este país en des­guace ace­le­rado, publicó hace dos sema­nas en su clá­sico y muy reco­men­da­ble por­tal Pelota de trapo un impac­tante artí­culo acerca de “los que quie­ren que­darse con el 80 por ciento de las expor­ta­cio­nes del pue­blo argen­tino”.

Del Frade denun­ció en ese texto excep­cio­nal que “aun­que muchas fami­lias viven en pro­vin­cias que no cono­cen el color del Paraná, el des­tino del manejo de las rique­zas que se mue­ven por sus aguas sig­ni­fi­can menos o más pla­tos de comida dia­rios en Misio­nes, La Pampa, Tie­rra del Fuego o Men­doza”. Y eso por­que “los ver­da­de­ros titi­ri­te­ros detrás de esto son el Comando Sur del Ejér­cito de Esta­dos Uni­dos y Car­gill”. Y con la misma prosa pun­zante defi­nió que “Milei y Macri son mario­ne­tas de esos inte­re­ses depre­da­do­res. De donde la pelea por el Paraná es la lucha por la feli­ci­dad de nues­tras hijas e hijos”.

Para su inves­ti­ga­ción, Del Frade dijo basarse en fuen­tes dobles: “el dia­rio Pági­naI12 del jue­ves 21 de mayo de 2026; e inves­ti­ga­cio­nes pro­pias en su libro “Vicen­tin. Capi­ta­lismo argen­tino, desa­pa­re­ce­do­res y fuga­do­res”, fechado en Rosa­rio, 2021.

A lo largo de su inves­ti­ga­ción, des­tacó que “la Armada Argen­tina firmó un acuerdo con la Cuarta Flota del Comando Sur de los Esta­dos Uni­dos que con­si­dera al Mar Argen­tino como un “bien común glo­bal”, lo que expresa una clara cesión de sobe­ra­nía. Y denun­ció ade­más que “la carta de inten­ción habi­li­ta­ría la trans­fe­ren­cia tec­no­ló­gica, el entre­na­miento y la posi­bi­li­dad de que los mari­nes den apoyo ‘para neu­tra­li­zar las que ellos con­si­de­ren ame­na­zas marí­ti­mas en la región’”.

El con­ve­nio, sobre el que el gobierno argen­tino no habría dado deta­lles ofi­cia­les, según Del Frade “fue comu­ni­cado por la Emba­jada de los Esta­dos Uni­dos y cons­ti­tuye un nuevo capí­tulo del ali­nea­miento auto­má­tico de Javier Milei con los desig­nios de Donald Trump, que meses atrás ya lo había lle­vado a sumarse a la coa­li­ción mili­tar Escudo para las Amé­ri­cas’”.

De donde –con­ti­nuó– lógi­ca­mente ni el Mar ni el Paraná son argen­ti­nos. El Mar Argen­tino como “bien común glo­bal” es una clara cesión de sobe­ra­nía y de ali­nea­miento auto­má­tico del gobierno de Milei con Trump.

Pero no sólo eso: desde 2020 “el Comando Sur del Ejér­cito de EEUU es el encar­gado de pen­sar el nego­cio de las aguas del río Para­guay y a par­tir de 2023 tam­bién es res­pon­sa­ble de la logís­tica del Paraná”.

Para ello, “la Armada Argen­tina firmó ese acuerdo con dicha Cuarta Flota de los Esta­dos Uni­dos, que con­si­dera al Mar Argen­tino como un “bien común glo­bal”, lo que implica la cesión de sobe­ra­nía.

La carta de inten­ción habi­lita la trans­fe­ren­cia tec­no­ló­gica, el entre­na­miento y la posi­bi­li­dad de que los mari­nes den “apoyo” para neu­tra­li­zar las que ellos con­si­de­ren ame­na­zas marí­ti­mas en la región.

Ese con­ve­nio, sobre el que el Gobierno no dio deta­lles ofi­cia­les, fue comu­ni­cado por la Emba­jada de los Esta­dos Uni­dos y cons­ti­tuye un nuevo capí­tulo del ali­nea­miento auto­má­tico de Javier Milei con los desig­nios de Donald Trump, que meses atrás ya lo había lle­vado a sumarse a la coa­li­ción mili­tar “Escudo para las Amé­ri­cas”.

Aque­lla noti­cia siguió diciendo que la Emba­jada de los Esta­dos Uni­dos informó que estaba lan­zando con la Argen­tina el Pro­grama de Pro­tec­ción de Bie­nes Comu­nes Glo­ba­les para “for­ta­le­cer la segu­ri­dad marí­tima” en el Atlán­tico Sur. El pro­grama se exten­derá por cinco años, lo que implica que abar­cará lo que quede de la ges­tión de Milei y el pró­ximo gobierno.

Por otro lado, y para mejor com­pren­sión de la entrega, hay que recor­dar que el río Paraná atra­viesa siete pro­vin­cias argen­ti­nas y que por sus aguas se va el 80 por ciento de las expor­ta­cio­nes del país. Ver­bi­gra­cia: Quien maneja el Paraná, maneja las rique­zas argen­ti­nas.

En cual­quier pro­vin­cia (desde Jujuy a Tie­rra del Fuego) aun­que no conoz­can de qué color es el agua del Paraná, cada fami­lia ten­drá un plato de comida menos si esa feno­me­nal can­ti­dad de dinero, casi 50 mil millo­nes de dóla­res, van a parar lejos de estos saquea­dos arra­ba­les del mundo y sin con­trol.

La lici­ta­ción pública e inter­na­cio­nal de los ser­vi­cios de dra­gado, bali­za­miento y peaje del Paraná que desde el 26 de octu­bre de 1898 hasta 1995 eran rea­li­za­dos por la Direc­ción Nacio­nal de Cons­truc­cio­nes Por­tua­rias y Vías Nave­ga­bles, desde enton­ces pasa­ron a ser un nego­cio de la dra­ga­dora belga Jan de Nul, una de las cinco más impor­tan­tes del mundo, ahora en etapa final del nuevo pro­ceso de con­ce­sión.

No es un hecho menor reco­no­cer que en ese ciclo de casi cien años la Argen­tina supo tener una gran flota mer­cante y desa­rro­llar una indus­tria ferro­na­val basada en pro­yec­tos pro­pios y para mejor cui­dar su pro­duc­ción y el pre­sente de su pue­blo. Fue­ron las dis­tin­tas genu­fle­xio­nes a favor de inte­re­ses pri­va­dos, más las impo­si­cio­nes de la deuda externa, las que eli­mi­na­ron la marina mer­cante y las vin­cu­la­cio­nes de los tre­nes con los bar­cos.

El pro­blema más grande es ahora quié­nes pla­ni­fi­ca­rán el Paraná y la cir­cu­la­ción de mer­ca­de­rías, lega­les e ile­ga­les. Si el estado nacio­nal como sucede en Esta­dos Uni­dos, Gran Bre­taña, Ita­lia, China, Rusia o Fran­cia, o si lo harán inte­re­ses extran­je­ros. Como parece inmi­nente.

No dejó de ser un espec­tá­culo gro­tesco el hecho de que, durante el pri­mer año de pre­si­den­cia de Javier Milei el ex pre­si­dente Mau­ri­cio Macri y el actual dis­cu­tie­ron quién de los dos era el mejor gerente de rela­cio­nes públi­cas de los inte­re­ses extran­je­ros.

Cuando Donald Trump le ordenó al pue­blo argen­tino votar por el ex arquero y pro­fun­di­zar la depen­den­cia y así lo hicie­ron las mayo­rías en octu­bre de 2025, ya no hubo duda de quién era el dueño del Paraná en par­ti­cu­lar y las rique­zas argen­ti­nas en gene­ral.

Comenzó a pro­fun­di­zarse el esquema de dejar afuera a inte­re­ses chi­nos o bra­si­le­ños y sumar en cam­bio a los que sean, siem­pre y cuando aca­ten el plan dise­ñado por el impe­rio.

Desde 2020 el Comando Sur del Ejér­cito nor­tea­me­ri­cano es el encar­gado de pen­sar el nego­cio de las aguas del río Para­guay. Y a par­tir del 28 de noviem­bre de 2023 tam­bién es res­pon­sa­ble de la logís­tica del Paraná en Argen­tina y en las siete pro­vin­cias baña­das por sus aguas.

Los ver­da­de­ros titi­ri­te­ros son Esta­dos Uni­dos y su empresa insig­nia en la expor­ta­ción de cerea­les y deri­va­dos: Car­gill. Los títe­res serán Jan de Nul o Deme, la otra dra­ga­dora belga que llega al final de la con­ce­sión, y los socios argen­ti­nos que se ano­tan como Juan Ondar­cuhu, la fami­lia Neuss y los repre­sen­tan­tes de las ter­mi­na­les por­tua­rias de Bahía Blanca y Que­quén.

Poco impor­ta­ron las denun­cias fun­da­men­ta­das sobre docu­men­tos fal­sos de Nacio­nes Uni­das; las sis­te­má­ti­cas vio­la­cio­nes a las leyes de las siete pro­vin­cias y la ley nacio­nal de medio ambiente que exige un estu­dio de impacto ambien­tal ante­rior a seme­jante ultraje del Paraná, su lecho, sus hume­da­les, su fauna y su hidro­lo­gía. Hoy todo se reduce a exi­gen­cias de las mul­ti­na­cio­na­les o a denun­cias sobre el trán­sito de nego­cios ile­ga­les como el nar­co­trá­fico, el con­tra­bando de armas y trata de per­so­nas desde abril de 1978.

Los pro­pios para­gua­yos lla­man “hidro­vía de la cocaína” al tramo de los ríos Para­guay y Paraná, ahora agra­vada por la recu­pe­ra­ción de los nego­cios ile­ga­les en Boli­via de parte de la DEA. 

Desde allí segui­rán lle­gando los car­ga­men­tos que serán baja­dos en la pro­vin­cia de Santa Fe para luego “expor­tar­los” a dis­tin­tos luga­res del mundo pre­vio pago del peaje para las ban­das nar­co­po­li­cia­les barria­les que le harán el aguante a la mer­ca­de­ría, gene­ral­mente del 10% de lo que luego se des­ti­nará a otra región del pla­neta. 

Por eso en las últi­mas sema­nas han apa­re­cido car­ga­men­tos en avio­ne­tas caí­das antes de lle­gar al des­tino con infor­ma­ción de la DEA.
Qui­zás en breve haya infor­ma­cio­nes sobre la nece­si­dad de dotar al Paraná de una “segu­ri­dad inter­na­cio­nal” como alguna vez qui­sie­ron hacer sobre el Ama­zo­nas para redon­dear la doble faz del nego­cio, eco­nó­mico y polí­tico, que supone siem­pre la inter­ven­ción de los Esta­dos Uni­dos en “el patio tra­sero”.

No es una pri­va­ti­za­ción más, enton­ces. 

La con­ce­sión del dra­gado, bali­za­miento y peaje del Paraná es muchí­simo más y gra­ví­simo.

Sobre todo por­que la suerte parece echada, a medida que la Argen­tina se des­va­nece a fuerza de saqueo, depen­den­cia, corrup­ción y fero­ci­dad, deve­nida así otra estre­lla, oculta en la ban­dera de los Esta­dos Uni­dos.

El manejo y la pla­ni­fi­ca­ción de las expor­ta­cio­nes del Paraná harán del pue­blo argen­tino una comu­ni­dad cada vez más empo­bre­cida y sujeta al cono­cido des­tino de las nacio­nes semi­co­lo­nia­les a lo largo de la His­to­ria uni­ver­sal.

Debe­ría ser una cues­tión nacio­nal, sin embargo ter­mina siendo el nego­cio de pocos en una mesa chica con­tro­lada desde el impe­rio.
Ape­nas una semana des­pués del 25 de Mayo, aque­llos sue­ños y nece­si­da­des de Mariano Moreno y Manuel Bel­grano de tener una marina mer­cante pro­pia para sacar los fru­tos de la tie­rra pare­cen ser ape­nas la som­bra melan­có­lica de un país que ya no es.


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