A dos años del asesinato de Seyed Hasan Nasralá, su voz y legado siguen marcando la trayectoria de Hezbolá y de su lucha y resistencia durante más de tres décadas.
Hoy se cumple el segundo aniversario del martirio de Seyed Hasan Nasralá, secretario general de Hezbolá, quien cayó martir el 27 de septiembre de 2024 en un ataque israelí contra Dahiya, en los suburbios del sur de Beirut.
Durante más de tres décadas al frente del movimiento libanés, Nasralá se convirtió en una de las figuras políticas y militares más influyentes del Líbano y de la región. Su liderazgo estuvo marcado por acontecimientos como la retirada israelí del sur del Líbano en 2000, la guerra de 2006 y la apertura de un frente con Israel en apoyo a Gaza desde octubre de 2023. Su trayectoria y las consecuencias de su muerte siguen teniendo un impacto significativo en Hezbolá y en el escenario regional.
Nasralá participó en las estructuras que dieron origen a Hezbolá durante los primeros años de formación del movimiento. En 1985, tras trasladarse a Beirut, asumió nuevas responsabilidades dentro de la organización y pasó a encargarse de asuntos organizativos y militares, además de supervisar la unidad de reclutamiento. Durante ese período, también trabajó bajo la dirección de Ibrahim Amin al-Seyed, una de las figuras dirigentes de Hezbolá.
En 1987, fue nombrado jefe del Consejo Ejecutivo del movimiento, órgano encargado de importantes funciones organizativas y sociales. Posteriormente, pasó a formar parte del Consejo de la Shura, principal órgano de consulta y toma de decisiones de Hezbolá.
Con apenas 32 años, tras el asesinato de Seyed Abás Musaví en febrero de 1992 en un ataque israelí, Nasralá fue elegido secretario general de Hezbolá por el Consejo de la Shura del movimiento. Desde el inicio de su liderazgo, adoptó una postura firme frente a Israel y respaldó las operaciones de resistencia destinadas a poner fin a la presencia israelí en el sur del Líbano.
La retirada israelí de mayo de 2000 fue presentada por Hezbolá como una victoria de la resistencia y contribuyó a reforzar la posición de Nasralá dentro del Líbano y en la región.Durante sus años al frente del movimiento, Nasralá mantuvo una postura de oposición a Israel y a la presencia estadounidense en la región, mientras defendía el papel de Hezbolá como movimiento de resistencia. Su liderazgo coincidió además con la progresiva expansión de la actividad política de la organización, que obtuvo representación parlamentaria en 1992 y entró por primera vez en el Gobierno libanés en 2005.
Bajo su liderazgo, Hezbolá se consolidó como un actor de gran relevancia política y social en el Líbano. El movimiento desarrolló una amplia red de servicios sociales, sanitarios y educativos, especialmente entre la comunidad chií, al tiempo que amplió su participación en las instituciones políticas del país.
Durante la guerra de 2006, Nasralá desempeñó un papel central tanto en la dirección política de Hezbolá como en la comunicación pública de la organización. Desde el inicio de la ofensiva israelí, sus discursos televisados se convirtieron en uno de los principales canales mediante los cuales Hezbolá transmitía su posición sobre el desarrollo del conflicto y respondía a las declaraciones de las autoridades israelíes.
Nasralá defendió la decisión de Hezbolá de capturar a dos soldados israelíes durante la operación del 12 de julio de 2006 y sostuvo que el objetivo era conseguir la liberación de prisioneros libaneses detenidos en cárceles israelíes.
Tras el inicio de la ofensiva, afirmó que la organización estaba preparada para hacer frente a la campaña militar israelí y llamó a mantener la resistencia.A lo largo de los 34 días de enfrentamientos, Nasralá realizó numerosos discursos en los que informó sobre las operaciones de Hezbolá, anunció ataques contra posiciones y objetivos israelíes y respondió a las declaraciones los israelíes. Sus apariciones públicas contribuyeron a proyectar la imagen de que la estructura de mando de Hezbolá continuaba funcionando pese a los intensos bombardeos.
Uno de los momentos más destacados se produjo el 14 de julio de 2006, cuando Nasralá anunció en televisión que Hezbolá había alcanzado un buque de guerra israelí frente a las costas del Líbano. Posteriormente, Israel confirmó que la corbeta INS Hanit había sido alcanzada por un misil. Nasralá presentó el ataque como una muestra de que Hezbolá conservaba capacidad para atacar a las fuerzas israelíes pese a la ofensiva.
El mártir Nasralá, basándose en las amargas experiencias del pasado, especialmente durante los numerosos ataques y las crisis de seguridad, consideraba que solo mediante el mantenimiento de una rama militar cohesionada el Líbano podría defender su independencia y su integridad territorial.
Asimismo, sostenía que la retirada de los sionistas del sur del Líbano fue resultado de la resistencia continuada y de la presencia de una estructura militar.
Nasralá consideraba la coordinación entre las ramas militar y política de Hezbolá en el Parlamento libanés como las dos caras de una misma moneda, y creía que esta coordinación podía evitar graves tragedias, fortalecer la identidad nacional y contribuir a crear una sociedad resistente frente a las amenazas externas.
De este modo, la postura de Seyed Hasan Nasralá y su insistencia en preservar la capacidad defensiva permitieron a Hezbolá consolidar su posición, frente a las alianzas tradicionales y otros partidos políticos, como un actor independiente y necesario en la escena política libanesa.
El principal logro del liderazgo de Nasralá durante este periodo fue consolidar la posición de Hezbolá en una etapa de estabilidad posterior a la retirada de las fuerzas ocupantes, dotando al movimiento de una identidad que trascendía la de un simple grupo militar para convertirlo también en un partido político eficaz dentro del escenario de poder y la política del Líbano.
HISPANTV