Washington anunció la segunda fase de la tregua en Gaza como un avance político, pero la realidad sobre el terreno contradice esa promesa de estabilidad.
El enviado estadounidense Steve Witkoff había anunciado el inicio de la segunda fase del acuerdo de alto al fuego en Gaza, una etapa que, según Washington, debería abrir el camino hacia una mayor estabilidad y la formación de un gobierno tecnócrata encargado de gestionar Gaza en el periodo posterior a la guerra. El anuncio fue presentado como un avance político para consolidar la tregua y reducir las tensiones sobre el terreno. Sin embargo, la realidad en Gaza desmiente ese discurso.
El primer ministro israelí ha calificado el avance de esta fase como un anuncio simbólico y ha mantenido operaciones militares. Desde la proclamación de este anuncio, la ocupación israelí ha intensificado sus violaciones del alto el fuego, con bombardeos y ataques directos contra zonas residenciales, provocando la muerte de casi 13 personas, en su mayoría civiles. Estas acciones han devuelto escenas de destrucción y miedo, en un momento en el que se suponía que debía prevalecer la calma.
Estos asesinatos elevan la tensión y amenazan con descarrilar cualquier avance político. Mientras se habla de acuerdos y de nuevas fases, la población gazatí sigue pagando el precio, atrapada entre anuncios internacionales y una violencia que no se detiene.
Desde Gaza, el contraste es evidente: mientras sobre el papel se anuncian nuevas fases y soluciones políticas, sobre el terreno continúan los ataques, las víctimas y la incertidumbre. Una realidad que pone en duda la viabilidad de cualquier alto al fuego que no se traduzca en una protección real para la población civil.
Huda Hegazi, Gaza
HispanTV