Tras el intento por parte del gobierno comoriano de incrementar el precio del combustible, las masivas protestas hicieron que el proyecto retroceda.
El país conformado por islas y volcanes rebalsó la lava de la furia tras las intenciones del gobierno de incrementar el combustible a porcentajes muy elevados: diésel un 46% y gasolina 35%. Según las autoridades, esta decisión se debe al aumento mundial por la guerra entre Irán y el ente israelí-estadounidense.
Pero las protestas (que tuvieron un saldo de un fallecido y cinco heridos) obligaron a que el gobierno se lo piense dos veces. Actualmente se está realizando una investigación judicial para clarificar las circunstancias.
La medida anunciada el 9 de mayo generó una reacción social de tal magnitud que el presidente Azali Assoumani, quien ha gobernado Comoras durante dos largas etapas interrumpidas por un lapso de 10 años (desde 1999 hasta 2006 y desde 2016 hasta la actualidad) , tuvo que retroceder en sus ambiciones.
A través de reformas constitucionales y judiciales e incluso mediante sospechas de fraude, Assoumani logró ejercer su poder durante 17 años , por lo que se lo considera un golpista por vías constitucionales.
Comoras es un país pequeño con 850.387 habitantes, pero sus indicadores lo vuelven un territorio que se lleva todas las miradas.
Sus índices económicos se encuentran en niveles preocupantes: en el ranking del PBI per cápita (medición de la calidad de vida) se encuentra en el número 158, de un listado de 196 países. Su IDH (Índice de Desarrollo Humano, elaborado por Naciones Unidas) señala que los comorianos tienen una mala calidad de vida.Al mismo tiempo, se ubica en el puesto 20° del listado de percepción de la corrupción, lo cual lo ubica en un país con una alta tasa.
Similar a lo que suele ocurrir en países del sur global, el endeudamiento hacia acreedores internacionales asfixia a la economía de la población comoriana: en 2023 Comoras tenía un stock de deuda externa de 409.3 millones de dólares.

A pesar de las múltiples etnias que integran al territorio, no es esto lo que explica su dificultad para desarrollarse económica y políticamente, sino que lo es su herencia colonial, su historia de esclavitud y la división internacional del trabajo ocurrida el siglo pasado, en donde determinados países (por lo general, occidentales del norte) se ubican entre los centrales (recibiendo energía y alimentos del sur y desarrollando capacidades industriales y tecnológicas), mientras los periféricos se colocan como proveedores de materias primas, sin desarrollo industrial en una escala mundial.
Según explica el intelectual y político Cadman Atta-Mills, ‘’en la periferia africana, las normas de la división internacional del trabajo que requerían, y todavía requieren, productos primarios baratos en intercambio por unos pocos bienes manufacturados, tuvieron consecuencias dramáticas. Por una parte, significó la pérdida del control (en todo sentido) sobre sus propias materias primas, siendo incapaces de dictar las condiciones para su explotación o el ritmo de esa explotación.
Por otra, la estructura de la producción dentro de cualquier país africano en particular, no tiene una correspondencia con la estructura del consumo interno; esta situación conduce al hecho bastante anómalo de que, siendo los países africanos predominantemente "agrícolas", sean áreas en las que faltan alimentos - las mejores tierras, recursos, créditos, etc., están disponibles sólo para el cultivo de productos agrícolas de exportación. Esto ocasionó transferencias masivas de los superávit, tanto abiertas (es decir, beneficios repatriados) como ocultas (es decir, transferencia de precios e intercambio desigual).
También produjo un desarrollo y un crecimiento irregular, no sólo a nivel continental (habiendo sido prácticamente dejados de lado los países mediterráneos) sino también a nivel de las diferentes regiones dentro de un mismo país, viéndose obviamente favorecidas las áreas costeras y las regiones con un buen potencial para la producción de bienes agrícolas para la exportación.’’
Como dice Cadman, si bien Comoras se encuentra en un área ‘’privilegiada’’ por ser un territorio costero, lo cierto es que la colonización por vías democráticas es un obstáculo para el desarrollo del país y por ende de su población.
Al igual que lo que está aconteciendo en Bolivia con sus protestas ante títeres democráticos, el pueblo organizado puede lograr medidas y caminos que conduzcan a una vida mejor, aunque nadie dice que sea fácil.
Por Pilar Cortés para Data Urgente