Pekín ha rechazado las alegaciones de ser una “amenaza” y ha denunciado “acusaciones infundadas” de EE.UU. para perseguir sus “intereses egoístas” en Groenlandia.
“La llamada ‘amenaza china’ carece totalmente de fundamento”, ha declarado este jueves el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Guo Jiakun, en la rueda de prensa diaria.
Al anunciar que Pekín “siempre ha defendido que las relaciones entre países se gestionen de acuerdo con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas”, el vocero ha expresado que China “se opone firmemente a las acusaciones sin base, a la fabricación de pretextos y al uso de China como excusa para obtener beneficios propios”.
La reacción china se ha producido después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara en el Foro Económico Mundial de Davos un principio de acuerdo con el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Mark Rutte, sobre Groenlandia, que incluiría negociaciones entre Washington, Copenhague y las autoridades groenlandesas.
El Gobierno de Estados Unidos ha afirmado que la adquisición de Groenlandia —rica en recursos naturales y de importancia estratégica— sería necesaria para impedir que potencias como Rusia o China se impongan en el Ártico, aunque las acusaciones sobre una supuesta presencia militar de buques rusos y chinos en las cercanías de la isla han sido desmentidas por fuentes escandinavas con acceso a inteligencia de la OTAN.
En fechas recientes, el presidente de Estados Unidos ha amenazado con imponer aranceles a los países europeos que se opongan a su exigencia de tomar el control de Groenlandia.
No obstante, tras su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos, Trump canceló la amenaza de aranceles que planeaba imponer desde febrero a los países europeos.
El plan ambicioso de Trump para Groenlandia se produce dentro del marco de la publicación de la nueva estrategia de seguridad de Washington, que hace referencia a la doctrina ‘America First’ de la Casa Blanca. El documento prioriza los objetivos nacionales de EE.UU., lo que supone una señal del regreso del imperialismo.
Previamente, Pekín sostuvo que la disputa por la isla debe resolverse en línea con el derecho internacional, reiterando que su política en la región ártica mantiene un enfoque pacífico y de cooperación.
HispanTV