Sebastián Salgado
30 Jul
30Jul

El régimen ucraniano no da cifras oficiales sobre la cantidad de bajas en el frente del Donbass desde 2022.

Los reclutamientos forzados, verdaderas cacerías urbanas para llevar sangre nueva al frente, demuestran la falta de infantería, diezmada por las fuerzas rusas. Una realidad que requiere uniformados en las trincheras de vanguardia y se consiguen en Sudamérica a 3.000 dólares por mes.

Argentina en el tablero de la OTAN.

Desde la asunción de Milei, llamó la atención la presencia de Volodimir Zelensky en el Congreso argentino. Un hecho que evidenciaba el financiamiento de las campañas de ambos mandatarios por la secta Jabad Lubavitch y que por tanto los convierte en simples instrumentos de esos intereses sionistas. El abrazo marcaba el inicio de una ruta abierta desde Buenos Aires, para el tráfico de bienes y servicios, requeridos por las tropas ucranianas.

Los medios corporativos de Buenos Aires, intentaron desde el principio, romantizar la presencia de militares argentinos que llegaban a Kiev para combatir a “la invasión rusa”. Sin embargo, la estela sangrienta del tráfico de personas, que iniciaba en la embajada ucraniana pronto mostró su naturaleza mercenaria.

Parches en uniformes, mitad celeste y blanco, mitad azul y amarillo, aparecieron en los videos del frente. Hombres formados en el Ejército argentino, cuyo bautismo de fuego costó mil almas en las Islas Malvinas, se alistaron para pelear con las fuerzas de la OTAN, que ocupan ese territorio insular.

En los últimos días, éste estructura delictiva sufrió un importante revés. Griselda Inés Ortiz, quién era parte de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y se mostraba en una foto de 2025, con uniforme de combate y fusil de asalto, fue detenida en el Municipio de Tigre. La mujer de 45 años, podría ser parte de los “gansos grises” (como se denomina a los mercenarios latinoamericanos) y articulaba una red de trata de personas en Argentina, para llevar mercenarios al frente ucraniano, por un pago mensual de 3.000 dólares.

La ruta aérea, Argentina, Turquía, Moldavia, Ucrania, disfrazaba a los soldados a sueldo, como albañiles que trabajarían en la reconstrucción, por los bombardeos. El Juzgado Federal N°2 de Lomas de Zamora, la acusa junto a su marido, un ex miembro de la Policía Federal y de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, hoy prófugo, de “reclutar a mercenarios argentinos para pelear en la guerra entre Rusia y Ucrania”,según consta en expedientes judiciales.

Emblemas del ejército ucraniano fueron encontrados durante el allanamiento. Una de las pruebas que evidencian un reclutamiento dirigido hacia el interior de las mismas fuerzas policiales, a las que pertenecían los jefes de la banda internacional.

Colombia en el menú de mercenarios

William Andrés Gallego Orozco, es uno de los mercenarios colombianos reclutado por las redes ucranianas, que cayó prisionero de las fuerzas rusas, único sobreviviente de una unidad de 17 hombres. En junio de 2026, dió testimonio, de la forma en que el régimen de Zelensky los utiliza como señuelos en el frente, para identificar el origen del fuego ruso.

El componente de formación “nazi” de las tropas, que tienen como ideología los seguidores de Stepán Bandera, en los batallones Aidar, Pravi Sector, Azov y otros,ven a los sudamericanos, como carne de cañón. En algunos casos, los mercenarios hispanoparlantes, no cobran ningún sueldo, ya que no sobreviven más de un mes en ese frente. Los más afortunados caen como prisioneros, pero no son parte de las listas de los intercambios entre los ejércitos que se enfrentan en el Donbass. Según el código penal de la Federación Rusa, deben cumplir condenas que pueden llegar hasta los 20 años. 

El caso colombiano, podría interpretarse como un flujo migratorio militar. La pobreza de algunas regiones, ofrecen en el uso de las armas una esperanza de vida, aunque sea un espejismo momentáneo, que aparece en las pantallas de sus teléfonos a través de redes sociales. Los reclutadores, les ofrecen el sueño de poder comprar su propia vivienda y les venden un cielo cubierto de drones y misiles, sin trincheras, en un territorio que difícilmente puedan encontrar en el mapa.

Pueden ser del eje cafetero, de la costa, Medellín o Bogotá, los colombianos reclutados, buscan la manera de denunciar el engaño. Golpeados e insultados por sus superiores ucranianos, son obligados a avances frontales contra las fuerzas rusas, sin apoyo blindado. Si abandonan la marcha, pueden ser alcanzados por fuego propio. Los cuerpos son abandonados en el campo de batalla o botín de los traficantes de órganos que operan en ese conflicto.

La desesperación de las familias colombianas, por recuperar los restos para un entierro cristiano, los lleva a comprar cenizas anónimas por grandes sumas de dinero, requeridas para la repatriación de un cuerpo. Burocracia del deceso, despojada de cualquier atisbo de heroicidad, necesaria para que el duelo tenga un final.

Así como los reclutadores en Argentina, visten de albañiles a los mercenarios, en Colombia el delito se disfraza de vigilante. Ante los desgarradores testimonios que denuncian secuestros en Ucrania, organizaciones sociales internacionales, están exigiendo que se respete el derecho a la recesión de contratos, especialmente los firmados en idioma ucraniano. La retención de pasaportes es una práctica extendida, que los retiene cautivos de una guerra ajena, atraídos como cardumen, por la luz del dinero.

La empresa A4SI es una empresa con oficinas en Bogotá, vinculada al reclutamiento de militares colombianos retirados, que había tenido denuncias por engañar a sus clientes. Los contratos firmados, eran para realizar tareas de seguridad y logística en Emiratos Árabes Unidos, para luego enviarlos de manera forzada a combatir en Sudán. El mismo “Modus Operandi” utilizan para enviar personal militar a Ucrania. Firman un contrato, para realizar tareas de supervisión, pero al llegar a la base de Yavoriv en la frontera con Polonia, nuevos formularios aparecen, eliminando los anteriores.

Se convierten en soldados que deben obedecer a una bandera diferente a la de su país de nacimiento. La trama del tráfico de personas, incluye empresas fantasmas en los Emiratos, como Global Security Service Group (GSSG), operada por el Coronel retirado del ejército de Colombia, Álvaro Andrés Quijano Becerra, que deslinda de responsabilidad legal a la firma en la sede colombiana.

Álvaro Andrés Quijano Becerra

La empresa española G.O.A Tactical, contratada por las propias Naciones Unidas para llevar adelante tareas de desminado en Ucrania, también forma parte de la búsqueda de personal especializado, en este reclutamiento colombiano que enluta a los barrios pobres y convierte fotografías en pequeños altares. Los aspirantes locales, deben pagar un curso de capacitación de 700 euros, antes de asignarles un batallón de la brigada internacional,en coordinación con el Ministerio de Defensa ucraniano, que alimenta con sangre latina,la industria armamentista occidental.

En marzo de 2026, ante el alarmante crecimiento de este delito, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, promulgó la Ley 2569 que adopta a la Convención Internacional contra el Reclutamiento, la Utilización, la Financiación y el entrenamiento de Mercenarios aprobada por las Naciones Unidas desde 1989.

William Andrés Gallego Orozco

La puerta narco
En 2024, denuncié en soledad en hecho de que Zelensky se había llevado en el avión presidencial 300 Kilos de cocaína en su visita a Buenos Aires. Mi trabajo como corresponsal de guerra en el Donbas, me permite pensar que esas drogas fueron para entregar a las tropas ucranianas, adictas al consumo, que se encontraban en el frente. 

El vínculo entre los cárteles del narcotráfico y el gobierno de Zelensky es tan evidente, que incluso se han encontrado armamentos de la OTAN, que habían sido enviados al ejército ucraniano, en manos de grupos del crimen organizado en México.

En 2026, durante la captura de Alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, se comprobó la utilización de drones de industria alemana de la empresa Quantum Systems del modelo Trinity, por parte del grupo armado de narcotraficantes.Modelos de aviones no tripulados que el gobierno de Berlín, le entrega a Kiev. Estas evidencias demuestran que los mercenarios no sólo cumplen tareas de combate. Se investiga la posibilidad que miembros de esa organización, con base en Guadalajara, pudieron ser adiestrados en el uso de armamento moderno en territorio ucraniano a cambio de la entrega de “producto”.

Zelensky, actor de reparto y consumidor, devenido en mandatario desde las estructuras de ficción de HBO, intenta ser la puerta de entrada para el narcotráfico en la Unión Europea. Una venganza contra todos los que prometieron que integrarían a Ucrania a esa estructura geopolítica, para luego desecharla y hundirla en su propio charco de barro y sangre. Para es fin, los reclutadores en Colombia, infiltran a operadores con conocimiento en “cocinas laboratorios” de drogas, que convierten la pasta base en cocaína. Una estrategia que complementa y da sentido a cientos de mercenarios colombianos de los que no se tienen noticias y al mismo tiempo, una fuente de financiamiento propia, utilizando la estructura del gobierno, como beneficiario económico de las adicciones europeas.

Drones alemanes para Ucrania en manos del Cártel Jalisco Nueva Generación.


Por Sebastián Salgado. Director de Data Urgente