La guerra del ente sionista contra el pueblo de el Líbano está generando una crisis social económica, que está golpeando con especial dureza a la infancia libanesa.
UNICEF advierte que miles de niños enfrentan hambre, falta de atención médica, interrupción de sus estudios y graves consecuencias psicológicas, mientras cientos han muerto o resultado heridos durante la escalada de violencia.
La crisis humanitaria que atraviesa Líbano está dejando a la infancia entre sus principales víctimas.
Un nuevo informe de UNICEF revela que cuatro de cada cinco hogares libaneses tienen dificultades para cubrir sus necesidades básicas, en un contexto marcado por la violencia, el deterioro económico y el debilitamiento de los servicios esenciales.
Pero detrás de las cifras sobre pobreza y privaciones existe un costo aún más grave: la muerte y las heridas sufridas por cientos de niños y niñas durante el conflicto.

Según UNICEF, desde el 2 de marzo de 2026 al menos 261 niños y niñas han muerto y otros 1.056 han resultado heridos en Líbano.
La organización calcula que, durante los seis meses analizados, el promedio alcanzó aproximadamente siete niños muertos o heridos cada día. Además, se estima que el 12% de los menores heridos vive actualmente con algún tipo de discapacidad.
Niños que mueren mientras sus familias luchan por sobrevivir
La violencia se desarrolla sobre una población que ya arrastraba años de dificultades económicas. El conflicto ha profundizado una situación en la que numerosas familias no pueden garantizar alimentación, atención sanitaria o educación para sus hijos.
La evaluación de UNICEF señala que el 22% de los hogares consultados afirmó que sus hijos se habían acostado con hambre durante las dos semanas anteriores. A esto se suma que el 31% manifestó que los niños no habían recibido la atención médica que necesitaban, principalmente debido a la imposibilidad de las familias de afrontar los costos.
La situación también está empujando a los menores hacia el trabajo. El 14% de los hogares encuestados señaló que al menos uno de sus hijos trabajaba, más del doble del porcentaje registrado por UNICEF en enero de 2025.
Para la organización, la infancia está soportando una carga que ningún niño debería enfrentar.
Escuelas destruidas y una generación alejándose de las aulas
Las consecuencias de la violencia también se reflejan en la educación.
UNICEF contabiliza unas 436 escuelas dañadas o destruidas, una situación que pone a cerca de 100.000 niños y niñas en riesgo de quedarse sin un espacio educativo. Además, 86 docentes han muerto o resultado heridos.
En los hogares afectados, el 46% declaró haber reducido el gasto destinado a educación, mientras que el 17% señaló que sus hijos habían tenido que abandonar la escuela.
Incluso entre quienes continúan asistiendo a clases, las consecuencias de la crisis son evidentes: el 29% presenta dificultades para avanzar al ritmo esperado, frecuentemente relacionadas con problemas de concentración y malestar emocional.
El impacto invisible: miedo, ansiedad y trauma
La devastación no se limita a las víctimas mortales ni a las heridas físicas.
UNICEF estima que 770.000 niños y niñas han experimentado malestar psicológico durante los últimos seis meses. Más de la mitad de los hogares consultados afirmó que el bienestar emocional de sus hijos había empeorado, mientras que el 63% señaló que los niños se encontraban ansiosos o nerviosos.
La organización advierte que estas consecuencias pueden prolongarse mucho después de que disminuya la violencia, especialmente entre los menores que han perdido familiares, viviendas, escuelas o la sensación de seguridad.
Una emergencia que se extiende más allá del campo de batalla
La crisis libanesa combina ahora varios factores: violencia, desplazamiento, pobreza, deterioro de los servicios públicos y dificultades para acceder a la educación y la salud.
El impacto se extiende también a los jóvenes. Una evaluación anterior de UNICEF encontró que solamente el 22% de los jóvenes de entre 18 y 25 años estudiaba en una escuela o universidad, mientras que el 67% estaba desempleado al momento de la encuesta.
La organización considera que la recuperación del país no puede limitarse a reconstruir edificios e infraestructura. También será necesario recuperar los servicios que permiten a los niños acceder a salud, educación y protección.
UNICEF: “Ningún niño debería soportar esta carga”
El representante de UNICEF en Líbano, Marcoluigi Corsi, advirtió que las familias están siendo llevadas al límite mientras los niños pierden acceso a servicios esenciales, son empujados hacia el trabajo y sufren profundas consecuencias psicológicas.
La organización mantiene operaciones de emergencia en el país. Desde enero de 2026, UNICEF señala que ha facilitado acceso a agua potable a 2,5 millones de personas, apoyado el acceso de 1,4 millones de mujeres y niños a atención primaria de salud y realizado pruebas de detección de desnutrición aguda a más de 99.700 niños de entre 6 y 59 meses.
Sin embargo, las cifras muestran la magnitud del desafío: 261 niños muertos, 1.056 heridos, cientos de escuelas dañadas y cientos de miles de menores afectados psicológicamente.
En Líbano, la guerra no solo está destruyendo viviendas e infraestructura. Está dejando una profunda huella sobre una generación de niños que enfrenta hambre, desplazamiento, heridas, muerte y la pérdida de espacios fundamentales para crecer y estudiar.
Fuente: UNICEF