«No podemos permitir que la cuadrilla del Banco Master vuelva a gobernar este país», dijo Lula y reiteró que los recursos naturales brasileños deben permanecer al servicio de los intereses nacionales.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, lideró este viernes una marcha en el centro de Río de Janeiro, donde ratificó el compromiso de enfrentar las apuestas, terminar con la escala de 6×1 y evitar el regreso del bolsonarismo al Gobierno de Brasil, cuando faltan menos de dos días para la votación del domingo.
Acompañado por la primera dama, Janja Lula da Silva y los candidatos al Senado Benedita da Silva (PT) y Pedro Paulo (PSD), Lula afirmó que la disputa electoral en curso implica la continuidad de un proyecto de soberanía nacional, garantía de derechos y defensa de la democracia. Para lanzar ese mensaje, eligió el barrio de Cinelandia, lugar de las multitudinarias manifestaciones contra la dictadura militar en los años 80.
«Lo que está en juego no es la victoria de un solo hombre, es la victoria de una idea, es la victoria de una democracia», declaró. «Jornada 6×1 nunca más. Banda Vorcaro, nunca más. Banda de pensiones nunca más», fue otra de sus declaraciones entre gritos de la multitud.
El líder progresista, que ha insistido en la importancia del ejercicio del voto, subrayó que este va más allá de los intereses individuales. «Cuando vamos a votar, no pensamos en nosotros.
Una persona de 70 años tiene nietos, bisnietos, hijos y necesita votar para garantizar la democracia en este país», dijo al pedir a los activistas buscar también ese segmento de votantes.
Señaló que el esfuerzo de la recta final debería buscar resolver la disputa en la primera ronda.
También advirtió que la elección de representantes comprometidos con su proyecto forma parte de esta tarea, prestando especial atención a los dos escaños en disputa en el Senado por Río de Janeiro.
«Es importante que no permitamos que la extrema derecha elija a ningún senador. Es importante que los senadores sean nuestros, Pedro Paulo y Benedita, que Dudu Paes sea el gobernador y que nuestros diputados sean elegidos», dijo.
«¡La voz de la gente es el dato que más importa!», escribió más tarde en su cuenta en X. También llamó a su base a «un estado permanente de campaña hasta las elecciones» y afirmó: «Avanzamos juntos, con el corazón lleno de esperanza y la certeza de que Brasil está preparado para más».
«No podemos permitir que la cuadrilla del Banco Master vuelva a gobernar este país», dijo Lula, quien contrastó su trayectoria con la del candidato de extrema derecha y dijo estar seguro de derrotarle en el mismo estado en el que construyó su carrera política, Río de Janeiro.Río es la cuna política de la familia Bolsonaro, cuyos miembros han ocupado cargos de concejal, diputado y senador en representación de la ciudad y de la región.
Como en otros momentos de la campaña electoral, en la marcha por el centro carioca reiteró que los recursos naturales brasileños deben permanecer al servicio de los intereses nacionales y criticó el desempeño de los bolsonaristas en el extranjero.
«Aquí ningún gringo va a conseguir cosas en Brasil. Ya hay un simpatizante de Bolsonaro allí intentando vender Brasil (…) No vamos a dejar que nadie explote nuestra riqueza», afirmó.
El líder progresista, que busca su cuarto mandato no consecutivo, se vio con una camiseta negra con la leyenda «Las Malvinas son argentinas» en blanco en un momento del recorrido por Río. Lula tomó la camiseta, arrojada por uno de los asistentes a la marcha, la abrió y la mostró varios minutos al público.También defendió su decisión de dialogar con la población por otros medios, como su participación en el podcast Flow, y no asistir al debate en TV Globo, que fue cancelado finalmente y al que tampoco habría asistido Bolsonaro, quien suspendió su asistencia a última hora.
«¿No es una demostración de que, si tenemos valor, si tenemos determinación, no somos manipulados por los medios?», preguntó a la multitud y añadió en referencia a TV Globo:
«Ayer se enteró de que no es la dueña de todo. Ayer descubrió que es importante respetar a las personas».Este viernes, el presidente del Partido de los Trabajadores, Edinho Silva, anunció que Lula da Silva participará en los debates electorales si la carrera por la Presidencia de la República llega a la segunda vuelta.Silva señaló que el mandatario quiere un enfrentamiento directo con el ultraderechista Bolsonaro (PL), una posibilidad que existiría en una eventual segunda vuelta. «Quiere que el pueblo brasileño vea la diferencia entre el Brasil que Flávio defiende y el Brasil que él representa», dijo.
Bolsonaro, aliado cercano de Trump y de Javier Milei, ha prometido integrar Brasil al Escudo de las Américas, trasladar la Embajada brasileña a Jerusalén y unirse a los llamados Acuerdos Isaac, una iniciativa que Milei anunció a principios de este año durante una visita a Israel junto a Netanyahu, para integrar a Israel en la arquitectura económica, política y de seguridad de los países latinoamericanos.Así, llevaría a un nivel más alto la asociación israelí-brasileña en el mandato de su padre, Jair Bolsonaro (2019-2022), preso opr golpismo. Su programa («el gran tijeretazo») tiene acento en la seguridad al estilo de otros Gobiernos de la región, que ya integran el Escudo de las Américas; promueve una apertura de lo recursos minerales y energéticos, el retorno a las privatizaciones, reducción del Estado y recortes del gasto público.
Entre otros temas abordados en el podcast Flow, el jueves en la noche, Lula retomó los riesgos de interferencia extranjera en las elecciones y el debate político en Brasil, en medio de informes que plantean esa posibilidad y en un contexto regional donde los comicios han estado marcados por la polarización, la injerencia abierta de Estados Unidos y las dudas ante denuncias de manipulación digital.
«Trump tiene que saber que él se encarga de Estados Unidos, yo me ocupo de Brasil», dijo. También ratificó la defensa de la soberanía brasileña sobre los recursos del país y su desarrollo, al afirmar que no aceptará la presión de Estados Unidos en el desarrollo de tecnologías de inteligencia artificial, minerales críticos o tierras raras. «China y Estados Unidos pueden ser nuestros socios», dijo.

Preguntado sobre las motivaciones de Trump para imponer aranceles y presionar a Brasil, Lula señaló el proteccionismo del presidente estadounidense y sostuvo que la aplicación de aranceles en sí misma se basaba en una mentira, ya que Estados Unidos tuvo un superávit de 415.000 millones de rands en 15 años.«Lo hizo porque quiere enriquecer a Estados Unidos. Lo que no dice es que hay mucha gente viviendo en la calle en Estados Unidos. La gente para él es material de libros. Para mí, la gente es de donde vengo», declaró Lula.Las últimas encuestas dan al líder progresista un 45% de los votos válidos en la primera vuelta y a Bolsonaro, un 40%, lo que abriría la puerta a un balotaje, el 25 de octubre.
Fuente: TeleSUR - PT - Brasil de Fato