El 15 de enero el cohete chino-argelino ALSAT-3A número 6º despegó desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, en el noroeste de China, llevando al satélite a la órbita planificada de forma exitosa.
Si pensamos en la guerra de las galaxias automáticamente lo vinculamos con la ciencia-ficción, con el cine, con décadas imaginariamente lejanas, pero cabe preguntarnos: ¿será que ya están sucediendo acontecimientos de relevancia en un espacio exterior en disputa? Starlink, el famoso satélite del sudafricano multimillonario Elon Musk - abiertamente nazi y descendiente de una familia de ricos fanáticos de Hitler y del apartheid (segregación racial) en África, que amasaron su fortuna a base de la explotación laboral en las minas de esmeralda en Zambia[1][2]- ha sido el foco de atención los últimos días debido a su rol fundamental en la desestabilización de países como Irán o Venezuela, y su clave participación en el armamento de Ucrania.

Algo similar ocurre en Malí, territorio revolucionario del Sáhara occidental, en donde grupos rebeldes como los Azawad utilizan Starlink a pesar de que el gobierno maliense no le haya otorgado licencia a la empresa para funcionar allí.
Cabe preguntarse cómo un satélite en el espacio puede intervenir política y militarmente en regiones con recursos estratégicos, pues bien: simplemente ofreciendo un servicio gratuito de internet a espaldas de las regulaciones y normativas de los Estados de ambos países.
Cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía… Ante la injerencia proveniente de Elon Musk, EE. UU. e ‘’Israel’’ en lo que respecta al Asia occidental, el territorio iraní decidió bloquear al satélite, siendo el primer país del mundo en hacerlo[3].
La decisión de Argelia y China de lanzar en conjunto su sexto satélite de observación de la tierra en alta calidad no es ninguna coincidencia. El primero de ellos fue el denominado ALCOMSAT-1, lanzado en el año 2017.
Sus principales funciones consistían en la radiodifusión, televisión, comunicaciones de emergencia, educación a distancia, gobernanza electrónica, comunicación empresarial, acceso a banda ancha y navegación satelital[4].
Con respecto al lanzamiento actual, ALSAT-3A es un satélite de vigilancia óptica de alta resolución diseñado para diversas aplicaciones estratégicas. Operando en una órbita heliosíncrona (SSO) a una altitud aproximada de 670 km, proporciona imágenes consistentes de la Tierra en condiciones de iluminación similares. Su misión principal es mejorar las capacidades nacionales de vigilancia e inteligencia geoespacial.
Si bien no es un satélite de servicio de internet como lo es Starlink, su importancia estratégica en cuanto a la protección del espacio aéreo y terrestre es, por lo menos, algo a destacar. Igual de importante es señalar el rol protagónico que está teniendo China en la diplomacia del continente africano: un día antes del lanzamiento del satélite, el canciller chino Wang Yi declaró que ‘’la relación económica entre África y Pekín es clave para hacer frente a la turbulencia global que se vive, al margen de los aranceles comerciales impuestos por Estados Unidos’’. Al mismo tiempo, sostuvo que ‘’la modernización no es occidentalización, y la occidentalización no es sinónimo de modernización’’, por lo que se pronunció en favor de seguir fortaleciendo las relaciones comerciales de los países en desarrollo, lo que a su vez permitiría defender su soberanía de intereses extranjeros[6].
Teniendo en cuenta que su vecino, Marruecos, es el principal cliente de la venta de armas y seguridad ‘’israelíes’’ (como su sistema Barak MX), el gobierno de Argelia se prepara para todos los escenarios posibles. Según el portal El Confidencial Digital, la posible activación del Barak MX ocurre en medio de una intensa competencia entre Marruecos y Argelia, los principales actores militares del Magreb[7].
Ante el alza de tensión militar y política global - provocada por el poder concentrado de EE. UU. y el sionismo -, Argelia mantiene viva su historia de lucha y liberación del dominio colonial francés, dominio que tras 8 años de resistencia armada bajo el Frente de Liberación Nacional pudieron acabar en 1962.
Su independencia costó la vida de más de 1 millón de civiles a manos de soldados franceses, entre ellos líderes y referentes como Bin Abdul Malik Ramadán, Mústafa Bin Bul3aid, Al3arabi Bin Muhaidi y Ahmad Zabana[8].
Por Pilar Cortés para Data Urgente
[1] https://www.pagina12.com.ar/ [2] https://www.cronista.com/ [3] https://es.euronews.com/ [4] http://spanish.xinhuanet.com/ [5] https://ecsaharaui.com/ [6] https://noticiaslatam.lat/ [7] https://www.elconfidencialdigital.com/ [8] https://clubculturaarabe.com/