01 Sep
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La trama va desde una agencia de Vicent Bolloré, un empresario de ultraderecha de Francia, hasta Brad Parscale, el estratega digital de Trump.

El Instituto Hanover para Políticas Públicas llamó la atención de inmediato; no porque publicara, en menos de un mes desde su fundación, más de 100 artículos académicos sin fuentes que avalen sus afirmaciones, ni tampoco porque la mayoría se centrara en interrogantes llamativos como ¿Cuánta tierra palestina se ha apropiado Israel?, ¿Por qué se considera a Israel como agresor? y ¿Existe una política de hambruna en Gaza?

Lo llamativo, por decirlo así, fue que el instituto aparece, en el registro oficial de agentes extranjeros de Estados Unidos, como una entidad creada por la firma de publicidad Piro Inc. 

La información surge de un informe presentado por la agencia Havas a las autoridades estadounidenses, donde se informa sobre el financiamiento, a través de Piro Inc, de al menos una docena de artículos del instituto Hanover para “la creación y difusión de materiales informativos fácticos y respaldados por fuentes, destinados a educar al público estadounidense sobre Israel y temas relacionados a través de contenido distribuido públicamente”.

Gran parte de los “trabajos académicos” están adjuntos en el informe de influencia extranjera presentado por la empresa bajo la Ley de Registro de Agentes Extranjeros. Y parecen haber estado dirigidos a influir en las respuestas que dan sobre Israel los chatbots de empresas de IA como ChatGPT, Claude o Gemini, entre otras.

Piro Inc, entre sus servicios reseñados en su página, propone: “mapear cada superficie que leen los modelos: hilos de Reddit, transcripciones de YouTube, reseñas de G2, páginas de editores y foros. Para de esta manera determinar en cuánto influyen en lo que los motores de búsqueda dicen sobre ti. No es un panel de control superficial, sino un mapa clasificado de influencia real”. 

Daniel Rosenberg, CEO de Piro Inc, explicó, en una publicación de LinkedIn, que: “cada día, más procesos de compra comienzan con una conversación con IA en lugar de una búsqueda en Google. Si los modelos no entienden tu historia, contarán la de otra persona.

¿Cómo nos aseguramos de que la IA sepa cómo decírselo? Pasamos el último año buscando a las mejores mentes técnicas del sector, aprendiendo cómo los modelos de IA descubren, evalúan y sintetizan información en la web. Luego creamos un proceso que combina ambas disciplinas para identificar dónde la narrativa de una marca es débil, inconsistente o inexistente, y marcar las señales que dan forma a cómo la IA la entiende y la explica”. 

Una revisión hecha por 404 Media de tres textos “académicos” con la IA Pangram reveló que fueron escritos por una IA y, al parecer, están diseñados para que los chatbots puedan extraer sus datos. 

Hasta aquí, la historia podría ser otra noticia distópica más sobre los esfuerzos desesperados de Israel para resetear la memoria sobre el genocidio en Gaza. Sin embargo, el registro oficial de lobby echa luz sobre Havas, una agencia propiedad de la familia Bolloré.

El patriarca de la familia, Vincent Bolloré, controla medios franceses como CNEWS, Europe 1 y es accionista de Canal+, conocidos por promover panelistas de extrema derecha pro-Israel y de Marine Le Pen.

Havas  es responsable de canalizar la mayoría del dinero de lobby que la Agencia de Publicidad del Gobierno de Israel (LaPam) destina a Estados Unidos.

La autoridad de radiodifusión francesa, Arcom, criticó, por ejemplo, al canal CNEWS por tener contenido sesgado contra el islam y la migración y lo multó con 200 mil dólares por emitir opiniones donde culpaba a los migrantes por los disturbios después de que el PSG saliese campeón de la Champions League en 2025.

A otro de sus canales, C8, el Arcom le quitó su licencia por no respetar el “pluralismo, independencia editorial y honestidad” después de recibir 36 advertencias y ser multado con 7,8 millones de euros por el contenido de ultraderecha de su principal programa, Touche pas à mon poste, conducido por Cyril Hanouna, uno de los conductores de ultraderecha más influyentes de Francia. 

Bolloré, considerado un promotor de figuras de ultraderecha, maneja esta agencia Havas a través de su hijo, Yannick. La agencia es responsable de canalizar la mayoría del dinero de lobby que la Agencia de Publicidad del Gobierno de Israel (LaPam) destina a Estados Unidos.

“Las empresas estadounidenses subcontratadas por Havas están orientadas a influir en los grupos demográficos claves señalados por Benjamín Netanyahu: cristianos evangélicos, conservadores y jóvenes”, según un informe del Instituto Quincy. 

Y aquí aparecen algunos datos interesantes: entre los muchos contratos firmados por Havas se encuentran algunos como uno de seis millones de dólares con Clock Tower X LLC, propiedad de Brad Parscale, el publicista vinculado con Fernando Cerimedo y con la estrategia digital de Donald Trump.
La campaña contratada estaba dirigida a influir en la opinión sobre Israel de la Generación Z estadounidense en plataformas como TikTok, Instagram, YouTube, podcasts y otras redes. Desde 2023, Clock Tower ha recibido más de 50 millones de dólares de Havas: uno de los contratos vigentes es de 48 millones para crear páginas que influyan también en las respuestas de los chatbots de IA sobre Israel.

Y otro tanto para enviar mensajes de texto en 2025, asociados a la organización Amigos por la Paz y Socios en la Paz, donde se promueven videos y mensajes a favor de la alianza de Washington y Tel Aviv. 

Todo este entramado muestra una plataforma multinivel donde el Estado de Israel canaliza dinero a publicistas, agencias de marketing y comunicación a través de una empresa francesa asociada a una figura de ultraderecha
Pero el esfuerzo de Havas no se ha limitado a solo dos empresas: entre las siete subcontratadas para hacer campañas de influencia aparece Show Faith by Works, propiedad de Chad Schnitger, quien recibió 3,2 millones de dólares para identificar las principales iglesias del suroeste estadounidense con el fin de enviar mensajes publicitarios a sus feligreses después de los servicios religiosos.

Otras son Bridges Partners, a quien Havas le pagó 900 mil dólares por una campaña de reclutamiento de 18 influencers estadounidenses para emitir mensajes pro-Israel, y SKDKnickerbocker LLC, una firma de publicidad alineada con el Partido Demócrata, que recibió 600 mil dólares por una campaña de bots “para inundar redes, como YouTube, Instagram o TikTok, con mensajes pro-Israel”. 

Todo este entramado muestra una plataforma multinivel donde el Estado de Israel canaliza dinero a publicistas, agencias de marketing y comunicación a través de una empresa francesa asociada a una figura de ultraderecha. Para el Instituto Quincy: “el gobierno israelí está gastando decenas de millones de dólares para influir en los algoritmos y las publicaciones de los usuarios de las redes sociales”.

Si estas campañas responden a los objetivos circunstanciales del Estado israelí en Estados Unidos, queda la duda de si en algunos países de América Latina no se repite el mismo patrón, donde empresas de personajes de ultraderecha son subcontratadas para esto. 

Sobre todo después de la cloaca liberada por el caso Cerimedo. 


Por Bruno Sgarzini 

Diario RED