En su primera jornada como presidente de la República de Chile, José Antonio Kast dio inicio a su prometida "agenda de emergencia" con la firma de seis decretos e instructivos, entre los que destaca una batería de medidas para el control migratorio en la frontera norte, específicamente en los límites con Bolivia y Perú.
La ceremonia se llevó a cabo la noche del miércoles 11 de marzo en el Palacio de La Moneda, pocas horas después de su asunción en el Congreso Nacional en Valparaíso. Kast, quien asumió con un discurso de mano dura contra la inmigración irregular y el crimen organizado, firmó los documentos ante su gabinete, dando una señal clara de sus prioridades de gobierno.
Un "Escudo" para la macrozona norte
La instrucción más relevante en materia de seguridad es el denominado "Plan Escudo Fronterizo" , que pone al Ejército de Chile al mando de la protección de la zona norte. El plan contempla cuatro ejes estratégicos que incluyen la construcción de barreras físicas —como zanjas, muros de hasta cinco metros y cercos perimetrales con sensores—, la modernización tecnológica con drones autónomos de reconocimiento facial y cámaras térmicas, y la erradicación de pasos no habilitados, muy similar a los métodos del presidente estadounidense, Donald Trump.
Las obras, que comenzarían en los próximos días, tendrán como epicentro los pasos críticos de Colchane (frontera con Bolivia) y Chacalluta (frontera con Perú).
El plan también incluye la creación de centros de internación para inmigrantes que ingresen de manera irregular. Según detalló el medio chileno _Emol_, se ha instruido a los ministerios de Defensa e Interior a gestionar cambios legales para desincentivar la inmigración irregular y modificar las reglas del uso de la fuerza para dar más herramientas contra el ingreso clandestino.
Junto al plan de infraestructura, Kast firmó el decreto que establece la "Política Nacional de Cierre Fronterizo". Esta medida ordena la delimitación geográfica del sector más vulnerable de la frontera con Bolivia para su declaración formal como Zona Militar, con el objetivo de reforzar el control y la vigilancia del área.
El plan se aplicará en las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta, y considera el incremento de medios militares en puntos estratégicos de la Macrozona Norte.
Para coordinar estas acciones, el mandatario designó al vicealmirante en retiro de la Armada, Alberto Soto Valenzuela, como Comisionado Presidencial para la Macrozona Norte. Aunque sin facultades ejecutivas, Soto dependerá del Ministerio del Interior y tendrá la misión de coordinar a las Fuerzas Armadas, Carabineros y la PDI, así como articular servicios fiscalizadores y proponer medidas contra el narcotráfico y el crimen organizado transnacional.
Los decretos fronterizos no fueron los únicos firmados por Kast. En lo que su gobierno ha definido como una "gestión de emergencia", el presidente también instruyó una auditoría total a todos los ministerios e instituciones del Estado para detectar irregularidades, y una medida para agilizar la tramitación de permisos ambientales que actualmente mantiene bloqueados proyectos de inversión por más de 16.000 millones de dólares.
Las primeras reacciones no se hicieron esperar. Medios bolivianos como _Los Tiempos_ y _El Deber_ destacaron que tres de los seis decretos involucran directamente a Bolivia, mientras que en Perú, la prensa reportó el inicio del "cierre fronterizo" como un hecho consumado. Por su parte, el presidente Kast justificó las medidas afirmando haber recibido "un país en peores condiciones de las esperadas" y llamó a iniciar "una nueva era de orden, libertad y justicia".
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