La violencia no da tregua en el sur del Líbano: la ONU alerta de una situación "frágil" mientras los ataques israelíes dejan más destrucción y siguen golpeando a la población civil.
El sur del Líbano afronta una nueva semana de violencia bajo la presión de los ataques israelíes y de una presencia militar que sigue extendiéndose sobre territorio libanés.
Entre el 21 y el 27 de agosto, la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en Líbano (FINUL, por sus siglas en inglés) registró 1.030 trayectorias de proyectiles, una media de 147 al día, mientras la población intenta sobreponerse a meses de ataques, destrucción y desplazamientos.
"A pesar de que los niveles de violencia son inferiores a los registrados a comienzos de año, la situación en el sur del Líbano sigue siendo frágil", señaló este viernes la misión de paz en una publicación en X. "Del 21 al 27 de agosto, los cascos azules registraron 1.030 trayectorias de proyectiles, una media de 147 al día", añadió.
En ese contexto, la aparente reducción de la violencia no se ha traducido en una recuperación sobre el terreno. Viviendas e infraestructuras esenciales siguen dañadas y las comunidades locales continúan afrontando las consecuencias de una situación que, según la FINUL, permanece lejos de la estabilidad.
De ahí que la misión haya vuelto a poner el foco en la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU. La FINUL aseguró que sus efectivos siguen vigilando e informando de los acontecimientos y trabajando con las partes para evitar una nueva escalada. Al mismo tiempo, subrayó que el compromiso con esta resolución resulta esencial para rebajar las tensiones, recuperar la estabilidad y permitir que las comunidades puedan reconstruirse.
Una resolución cada vez más difícil de hacer cumplir
La resolución 1701 fue aprobada en 2006, después de una guerra de 33 días entre Israel y Hezbollah. Su objetivo era establecer un cese total de las hostilidades entre Líbano e Israel y crear una zona desmilitarizada entre el río Litani y la Línea Azul, que separa ambos países. En esa franja, únicamente el Ejército libanés y la FINUL están autorizados a desplegarse.
Sin embargo, casi veinte años después, la realidad sobre el terreno continúa alejándose de ese escenario. El mandato de la FINUL está previsto que expire a finales de este año, precisamente cuando su presencia vuelve a estar sometida a debate. Beirut, por su parte, defiende mantener a los cascos azules en el sur como garantía para preservar la estabilidad.
Mientras tanto, la misión sigue operando en un territorio donde la tensión no termina de desaparecer y donde la población civil continúa expuesta a las consecuencias de la violencia.
Más ataques y más destrucción
Es en este escenario donde se enmarca la nueva escalada registrada este viernes. El Ejército israelí intensificó sus ataques contra el sur del Líbano, llevó a cabo demoliciones en tres localidades y avanzó hacia el municipio de Aita al Jabal. Además, las fuerzas israelíes provocaron incendios en varias zonas y sometieron otros puntos cercanos a bombardeos de artillería.
Los nuevos ataques vuelven a golpear, así, a una población que apenas ha tenido margen para recuperarse. El Ministerio de Sanidad libanés informó de dos muertos y ocho heridos en los dos últimos días, elevando a 4.352 los fallecidos y a 12.318 los heridos desde el 2 de marzo como consecuencia de los ataques israelíes contra el sur del país.
A ello se suma la presencia militar israelí en distintos puntos del sur del Líbano, algunas de ellas en territorios ocupados desde hace décadas. Durante la anterior fase de enfrentamientos, entre 2023 y 2024, Israel amplió todavía más su despliegue y avanzó varios kilómetros dentro del territorio libanés.
TRT