25 Jun
25Jun

¿Qué significa la declaración de guerra del movimiento Al-Shabaab contra la región de Somalilandia, y cuáles son sus implicaciones y repercusiones? ¿Y cómo el reconocimiento de "Israel" se convirtió en combustible para una guerra religiosa en Somalia?

La declaración de guerra del grupo militante somalí Al-Shabaab contra la región de Somalilandia, tras el reconocimiento mutuo entre Hargeisa y "Tel Aviv", ha desatado una ola de preocupación en el ya inestable Cuerno de África.

 El grupo instó al pueblo somalí a no someterse, considerando la normalización de relaciones con "Israel" y cualquier tipo de relación con este país como una "desviación de la religión". Al-Shabaab reafirmó su solidaridad con el pueblo palestino en Gaza y subrayó que la lucha por Jerusalén continuará, enfatizando que apoyar a Palestina es un deber inquebrantable.

La pregunta sigue: ¿qué significa la declaración de guerra de Al-Shabaab contra Somalilandia y cuáles son sus implicaciones y repercusiones? ¿Cómo se ha convertido el reconocimiento de "Israel" en un combustible para una guerra religiosa en Somalia?
Esta es la segunda amenaza de Al-Shabaab desde el reconocimiento mutuo entre "Israel" y Somalilandia el 26 de diciembre de 2025. La primera se produjo el 29 de diciembre de 2025, cuando el grupo emitió advertencias directas contra Somalilandia. 

El portavoz del grupo, Ali Mahmoud Rage, también conocido como Ali Diriye, atacó a las autoridades somalíes, calificándolas de administración "apóstata". Las acusó de abrir la puerta a lo que él denominó la presencia de "Israel" en territorio somalí, considerándolo un ataque a la identidad y la soberanía.

Tras el reconocimiento mutuo, que derivó en la normalización de las relaciones, la apertura de embajadas y el intercambio de visitas, Al-Shabaab en Somalia intensificó sus amenazas, cambiando su retórica de la dimensión nacional —relacionada con la identidad y la soberanía— a una religiosa, describiendo los acontecimientos entre Somalilandia e "Israel" como una "desviación de la religión".

La prensa hebrea se hizo eco del creciente rechazo y las amenazas, poniendo de relieve la creciente oposición popular y regional en África a los proyectos de normalización y al reconocimiento de "Israel". Esto subraya que la identidad islámica y los principios nacionales de los pueblos africanos siguen representando un obstáculo significativo para los gobiernos y regímenes africanos que buscan el reconocimiento y la normalización con el régimen sionista.

El 18 de junio de 2026, el sitio web hebreo Ynet, afiliado al periódico Yedioth Ahronoth, informó que el grupo militante somalí Al-Shabaab había emitido enérgicos llamamientos a la población musulmana somalí, instándola a rechazar categóricamente la sumisión o la alineación con las políticas del gobierno separatista de Somalilandia, dada su intención de reconocer a la entidad sionista.

 El informe hebreo afirmaba que el movimiento declaraba explícitamente que la normalización y el reconocimiento de la ocupación sionista constituían una "apostasía nacional y moral", al tiempo que enviaba un poderoso y directo mensaje de solidaridad al pueblo de la Franja de Gaza, que sufre una guerra de genocidio.
El rechazo somalí al reconocimiento de "Israel" no se limita al movimiento Al-Shabaab, aunque sus implicaciones y trascendencia son fundamentales. 

También hay voces de figuras religiosas en Somalilandia que rechazan el reconocimiento y la normalización, como el jeque Mohamed Ali Kariye, conocido como Dr. Kariye, quien enfatizó su adhesión a la postura religiosa respecto a la causa palestina y la Jerusalén ocupada. Además, el grupo "Jama'atu al-I'tisam bil-Kitab wa'l-Sunnah, / Asociación del Aferramiento al Libro y la Tradición", un movimiento salafista (fundamentalista) en Somalia con presencia y simpatizantes en Somalilandia, ha rechazado el reconocimiento y la normalización entre "Israel" y Somalilandia, considerándolo una "peligrosa desviación" de los principios fundamentales de la nación islámica y su posición histórica sobre la cuestión palestina. 

Han instado a los eruditos religiosos a aclarar la posición jurídica islámica sobre la normalización con "Israel" y a revelar sus ramificaciones religiosas y políticas.
Numerosos análisis han abordado las repercusiones y consecuencias del reconocimiento mutuo y la normalización entre Somalilandia e "Israel". 

Sin embargo, han pasado por alto, o quizás incluso descartado, la posibilidad de que el movimiento somalí Al-Shabaab pudiera explotar esta situación y dotarla de una dimensión religiosa, sumiendo potencialmente a Somalia y al continente africano en una guerra religiosa.

La declaración de guerra de Al-Shabaab contra Somalilandia y su caracterización del reconocimiento y la normalización de relaciones con "Israel" como una "apostasía" significa, sobre todo, la invocación del sentimiento religioso en un conflicto político interno. Este desarrollo implica que el conflicto escalará de una confrontación local a una transnacional, redefiniendo los parámetros del conflicto en el Cuerno de África.

La postura de Al-Shabaab del reconocimiento y la normalización de relaciones con "Israel"  es una jugada astuta que le permite reinventarse y transformar su discurso en defensor de los principios islámicos frente a la injerencia israelí. En consecuencia, se presenta como un actor activo en cuestiones centrales como la causa palestina, desplazando su enfoque local somalí a uno transnacional e internacional.

Las repercusiones de la llegada de "Israel" a Somalilandia y su establecimiento allí han trascendido el mero rechazo político y diplomático, tanto oficial como popular, y han ido más allá de las interpretaciones superficiales y los análisis prefabricados. 

La presencia israelí en Somalia ha colocado a Somalia y al Cuerno de África al borde de una guerra religiosa, alimentada por la retórica religiosa conservadora que incitan a la violencia. Esto sugiere una movilización que trasciende las fronteras nacionales o tribales, transformando el conflicto en Somalia de una lucha de poder local en una batalla religiosa e ideológica transnacional. Cualquiera que acepte a "Israel", normalice las relaciones con él o establezca vínculos será tachado de infiel y apóstata.

Esta retórica atrae e influye en la población porque evoca sentimientos religiosos. En consecuencia, atraerá a nuevos combatientes, les proporcionará financiación y reclutamiento, y les ofrecerá justificación y legitimidad, mientras luchan bajo el pretexto de resistir la normalización, negarse a reconocer a "Israel" e impedir su penetración en Somalia y el continente africano. Si bien el rechazo a Israel no es nuevo para el movimiento somalí Al-Shabaab, lo que sí es nuevo es la explotación interna de este rechazo y hostilidad.

El reconocimiento de "Israel" por parte de Somalilandia y el apoyo que le brindó fue un regalo propagandístico que el grupo militante somalí Al-Shabaab supo aprovechar. Esto le proporcionó una plataforma mediática, política y social que explotó a través de las redes sociales para apelar a los sentimientos de la sociedad somalí conservadora y dirigirse a ellos mediante la causa palestina, en particular el genocidio y los crímenes de guerra cometidos por la entidad sionista en Gaza. En consecuencia, el grupo calificó a las autoridades de Somalilandia en Hargeisa como "apóstatas, agentes de "Tel Aviv" y ajenos al Islam".

El reconocimiento de "Israel" por parte de Somalilandia representa un impulso para Al-Shabaab, que ha utilizado la normalización de relaciones para enmascarar sus reveses sobre el terreno en el centro y sur de Somalia frente a las ofensivas del ejército somalí. Sus amenazas constituyen un intento de reinventarse ante la opinión pública somalí. La declaración de guerra del grupo militante somalí Al-Shabaab contra la región de Somalilandia es un claro ejemplo de cómo los conflictos pueden reciclarse, exacerbarse con tintes religiosos y transformarse en confrontaciones ideológicas de suma cero. 

Esto se logra invocando fuertemente la dimensión religiosa y empleando el lenguaje del takfir (se basa en declarar que las acciones, palabras o creencias de un musulmán contradicen los fundamentos de la fe)  y otros conceptos religiosos contra las autoridades de Hargeisa, basándose en informes sobre sus relaciones con "Israel".

La consecuencia más peligrosa del reconocimiento entre "Israel" y Somalilandia es que Al-Shabaab fundamenta su ataque en la retórica de la "lealtad y la enemistad", un marco ideológico que divide al mundo en dos bandos: la fe absoluta y la incredulidad absoluta. Desde esta perspectiva, el conflicto con Somalilandia ya no es una disputa sobre fronteras o reconocimiento político, sino que se ha presentado como un acto de "apostasía".

Por lo tanto, cualquier acercamiento con "Israel", según la ideología y la interpretación del movimiento, se considera "lealtad a los enemigos de la nación". Según su ideología, esto exige despojar a los gobernantes de la región de su legitimidad religiosa y transformarlos, a ojos de sus seguidores, de líderes políticos en "apóstatas" contra los que hay que luchar. 

Al-Shabaab entiende que la causa palestina y Jerusalén representan una línea roja y un fuerte sentimiento religioso dentro de la sociedad somalí, intrínsecamente conservadora. Por lo tanto, el momento y el contenido de la declaración no fueron arbitrarios; más bien, tenían como objetivo vincular directamente la geografía del Cuerno de África con la de Medio Oriente. Mediante esta conexión, el movimiento intenta transmitir un mensaje al público somalí: "Nuestra batalla en Hargeisa es una extensión de la batalla en Gaza y Jerusalén".

Irónicamente, Somalilandia, que veía en la apertura a "Israel" una vía para fortalecer su legitimidad internacional y romper su aislamiento político, ha abierto un nuevo frente interno, proporcionando a sus adversarios un enorme material propagandístico. Aún más peligroso es que Al-Shabaab no ha tratado el asunto como una disputa política, sino como una guerra religiosa existencial que exige represalias y escalada.

 En conclusión, es innegable que el reconocimiento mutuo entre Somalilandia e "Israel" conlleva consecuencias, repercusiones y riesgos. Sin embargo, la más peligrosa es la transformación de este paso político imprudente en un conflicto religioso abierto, que sitúa a Somalia al borde de una guerra sectaria. 

¿Se ha dado cuenta Somalilandia de que reconocer y normalizar las relaciones con "Israel" está plagado de peligros internos mucho más graves que el propio aislamiento, y que deja a Somalia y al Cuerno de África a merced de una guerra religiosa?


Thabet Al-Amour

AlMayadeen