17 Feb
17Feb

Teherán y Washington mantienen contactos indirectos en Suiza, con mediación de Omán, para tratar programa nuclear iraní y levantamiento de sanciones.

La segunda ronda de negociaciones indirectas entre  Irán y Estados Unidos comenzó en la embajada del Sultanato de Omán en Ginebra, en un contexto marcado por una creciente tensión regional y de refuerzo de la presencia militar estadounidense, mientras Teherán insiste en su derecho legítimo a la energía nuclear conforme al Tratado de No Proliferación.

Para la la actual ronda, las delegaciones de ambos países intercambian mensajes a través del mediador omaní, según detalló televisión estatal iraní.

En tanto, el corresponsal de Al Mayadeen en Ginebra, informó que las conversaciones se iniciaron con una reunión entre el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, y su homólogo omaní, Badr Al Busaidi.

Durante el encuentro, Teherán presentó su visión respecto al programa nuclear y al levantamiento de las sanciones.

La agencia Reuters citó a un alto funcionario iraní y señaló que la continuidad efectiva de las conversaciones depende de la seriedad de Washington en el levantamiento de sanciones y en abandonar lo que calificó como "demandas poco realistas".
El mismo responsable afirmó que el enfoque iraní en las conversaciones es "positivo y serio".

No obstante, subrayó que no existen expectativas predeterminadas sobre el resultado e Irán ha acudido a Ginebra con propuestas "serias y constructivas".
Esta es segunda sesión de diálogo desde la agresión lanzada por "Israel" y Estados Unidos contra Irán el pasado junio, durante la Guerra de los 12 Días.

La ronda se celebra en medio de la persistente tensión en Medio Oriente, ante las amenazas estadounidenses de emprender nuevas acciones militares contra la República Islámica.
Previo al encuentro, el canciller iraní Araqchi se reunió el director del Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), con Rafael Grossi, para discutir la cooperación con el Organización y los aspectos técnicos de las inminentes conversaciones con Estados Unidos.

El  primer ciclo de negociaciones indirectas tuvo lugar en Mascate el 6 de febrero, y ambas partes describieron entonces el clima de las conversaciones como "positivo".
Trump y sus amenazas reiteradas El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que participará “de manera indirecta” en las conversaciones y expresó su convicción de que Teherán desea alcanzar un acuerdo.

En declaraciones a la prensa el lunes a bordo del avión presidencial, señaló: “Participaré en esas conversaciones de forma indirecta. Serán de gran importancia. No creo que quieran asumir las consecuencias de no llegar a un acuerdo", amenazó.
Según funcionarios estadounidenses citados por Reuters, el ejército de Estados Unidos se prepara para la eventualidad de una campaña militar prolongada si las negociaciones fracasan. Y, paralelamente, ha desplegado un segundo portaaviones en Oriente Medio.

Desacuerdos sobre el enriquecimiento y el alcance del diálogoLas conversaciones se habían estancado antes del ataque estadounidense contra Irán en junio, debido a la exigencia de Washington de que Teherán renunciara al enriquecimiento de uranio en su territorio, al considerar que esa actividad podría derivar en la obtención de armas nucleares, según la posición estadounidense.

En alusión a los bombarderos furtivos empleados contra instalaciones nucleares iraníes, Trump declaró: "Podríamos haber alcanzado un acuerdo en lugar de enviar bombarderos B-2 para destruir sus capacidades nucleares. Tuvimos que enviar los B-2…".

Por su parte, Irán insiste en limitar las negociaciones a restricciones sobre su programa nuclear a cambio del levantamiento de sanciones, rechaza un cese total del  enriquecimiento de uranio y subraya que su capacidad misilística no forma parte de la agenda.

Estados Unidos, en cambio, pretende ampliar el marco de las conversaciones a cuestiones no nucleares.
Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, declaró durante una visita a Hungría que alcanzar un acuerdo será difícil, aunque expresó su esperanza de lograrlo.
En el plano militar, y tras advertir que cualquier agresión contra su territorio tendría repercusiones en toda la región, Irán llevó a cabo el lunes maniobras en el Estrecho de Ormuz.

La  OIEA exige a Irán que aclare el paradero de 440 kilogramos de uranio altamente enriquecido y que permita la reanudación plena de las inspecciones en las instalaciones de Natanz, Fordow y Isfahán, que resultaron afectadas por los bombardeos de junio.
Esta nueva ronda tiene lugar tras el colapso de las conversaciones el año pasado, en paralelo con la ofensiva lanzada por Israel contra Irán, en la que Estados Unidos intervino mediante ataques contra instalaciones nucleares iraníes.


AlMayadeen