El líder de la Resistencia libanesa, Sheikh Naim Qassem rechazó las negociaciones entre Líbano e "Israel" y exigió rectificar los errores cometidos por las autoridades de su país.
"No creemos en ninguna de las negociaciones. El acuerdo marco ha privado voluntaria y sumisamente a las autoridades libanesas de su derecho a enjuiciar al enemigo israelí ante los tribunales", aseveró el secretario general de Hizbullah, Sheikh Naim Qassem.
Durante un discurso con motivo del vigésimo aniversario de la victoria de 2006, Qassem instó al gobierno a rectificar y retractarse de este humillante error que debilita la soberanía libanesa y genera serios interrogantes sobre sus acciones y los compromisos asumidos.
La máxima instancia de la Resistencia libanesa enfatizó que no aceptarán violaciones a la soberanía, la continuidad de "Israel" ni que la tutela estadounidense decida saquear al país.
Asimismo, contrapuso las gestiones actuales al recordar que el documento de entendimiento de Islamabad, impuesto por Irán a EE. UU., fue el que frenó la agresión sionista, la obligó a la desescalada y permitió el regreso de la población a sus hogares.
Críticas a las autoridades libanesas y rechazo al diktat de EE. UU.El líder de Hizbullah puntualizó que uno de los resultados de la batalla de "Los Decididos" fue el acuerdo alcanzado el 27 de noviembre de 2024, el cual sigue vigente y constituye el marco operativo de la resistencia.
Denunció que las autoridades en Beirut "solo vieron las armas de la resistencia y comenzaron a atacarla en lugar de enfrentar al enemigo israelí".
Recordó además que el pasado 2 de marzo la Resistencia respondió al asesinato del líder de la Revolución y la República Islámica, Sayyed Ali Khamenei, canalizando el dolor acumulado tras 15 meses de agresión para impedir que el enemigo lograra sus objetivos.
En ese sentido advirtió que que "quienes apuestan por la rendición apuestan por un espejismo", reiterando que no aceptarán decisiones que conduzcan al colapso.
Calificó el "acuerdo marco" impulsado por la administración libanesa como un dictado redactado con tinta israelí y diseñado para complacer a Estados Unidos.
Más adelante en su discurso, Naim Qassem cuestionó los nulos logros tras siete rondas de conversaciones directas, la sumisión de la delegación gubernamental en Washington y la aceptación de la humillación del ejército libanés expuesto a bombardeos bajo el pretexto de las denominadas "zonas piloto".
Al respecto, cuestionó: "¿Qué es esa tontería que llaman zonas piloto? No creemos en ninguna de las negociaciones", remarcó.
En esa dirección, exigió emplear todos los recursos del país —resistencia, unidad, capacidad y soberanía— para enfrentar al enemigo.
Compromiso interno y llamado a la resistenciaA pesar del escenario defensivo y de la disparidad en la correlación de fuerzas, el dirigente reafirmó la negativa absoluta a la rendición y ratificó el compromiso con la estabilidad interna del Líbano, responsabilizando directamente al Estado de garantizar refugio, asistencia y reparación de daños a las familias desplazadas.
Qassem garantizó al pueblo libanés que jamás los abandonarán y combatirán hasta la última gota de sangre.
Finalmente, instó a los ciudadanos a guardar la indignación en sus pechos para canalizarla hacia sus objetivos cuando llegue el momento, advirtiendo que quien intente actuar en contra de la Resistencia y de su pueblo deberá asumir las consecuencias.
AlMayadeen