16 Mar
16Mar

Bajo el titular de una supuesta "vuelta a la normalidad", la prensa de Galicia, España, ha comenzado a difundir con triunfalismo los primeros resultados de la campaña de verano del calamar Loligo en las Islas Malvinas

Mientras el diario Faro de Vigo celebra que sus 16 buques promedian entre 40 y 45 toneladas diarias de captura, lo que omiten sistemáticamente es que esta actividad es doblemente ilegal: viola la soberanía nacional argentina y pisotea las leyes de protección de recursos naturales vigentes en nuestro país.La "foto" de la biomasa: Un incremento relativo

El informe técnico, basado en 64 arrastres científicos realizados por el buque Monteferro entre el 3 y el 18 de febrero, estima una biomasa inicial de 41.725 toneladas

El sector pesquero español destaca que esto representa un incremento del 35% respecto al stock detectado en el mismo período de 2025 (cuando se registraron unas magras 31.000 toneladas iniciales).Sin embargo, este dato es engañoso si se lo mira fuera de contexto: en el total del año 2025, la flota extrajo unas 56.000 toneladas de calamar, a pesar de que la segunda temporada debió cerrarse anticipadamente por el colapso del recurso. Lo que hoy celebran como "recuperación" es apenas un respiro biológico tras años de depredación extrema, utilizado por la administración colonial para dar una falsa imagen de sostenibilidad.

Un entramado de ilegalidad: El quiebre de las leyes argentinas

Además de la abierta violación a la soberanía nacional y a las resoluciones de las Naciones Unidas (como la Res. 31/49), la operación de la flota gallega con licencias británicas constituye un delito sistemático bajo el marco jurídico argentino:

  • Ley de Pesca (Ley 24.922): El Régimen Federal de Pesca es claro: nadie puede pescar en aguas de jurisdicción argentina sin permiso otorgado por la autoridad nacional. Las licencias británicas son nulas y carecen de validez legal.
  • Ley de "Zona Económica Exclusiva": Estas empresas operan en áreas que la Argentina ha delimitado y ratificado ante la ONU, ignorando las sanciones que la ley prevé para los buques que operen sin autorización en nuestra ZEE.
  • Delitos Ambientales: La técnica de arrastre de fondo empleada por los 16 buques gallegos ignora las normativas argentinas de protección de los ecosistemas marinos, destruyendo el lecho bentónico y afectando la biodiversidad del Atlántico Sur, un patrimonio que la legislación nacional ordena preservar para las futuras generaciones.

El "Termómetro" del despojoEl uso del calamar como "termómetro" de la industria de Galicia es una confesión de parte. La economía de Vigo depende de la explotación de recursos que pertenecen al pueblo argentino. Esta interdependencia entre capitales españoles y la potencia usurpadora en Malvinas no solo es un desafío geopolítico, sino un acto de piratería corporativa que se salta todas las barreras legales de nuestro país.

Evidentemente que no habrá "normalidad" posible, mientras estas empresas sigan siendo las financistas de la ocupación colonial británica, operando al margen de la ley argentina y beneficiándose del saqueo de nuestro mar.


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