El gobierno emiratí oficializará su retirada para el próximo 1 de mayo en busca de libertad productiva, impactando la cohesión del bloque petrolero liderado por Arabia Saudita.
En un movimiento unilateral que redefine el mapa energético del Golfo, Emiratos Árabes Unidos confirmó su decisión de abandonar la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y la alianza ampliada OPEP+.
La medida entrará en vigor el 1 de mayo de 2026 con el propósito de obtener una "flexibilidad" absoluta en la gestión de sus recursos crudos.
Al respecto, el ministro de Energía, Suhail Al Mazrouei, ratificó que la determinación se tomó sin consultas previas con los socios históricos del grupo, incluida Arabia Saudita, lo que representa una fractura significativa en la estrategia de cuotas que tradicionalmente ha sostenido los precios internacionales.
La salida de la nación árabe ocurre en un contexto de extrema fragilidad para el mercado energético global. Actualmente, los productores del Golfo enfrentan obstáculos severos para el transporte de exportaciones a través del estrecho de Ormuz, consecuencia directa de la agresión de "Israel" y Estados Unidos contra Irán.
Estas tensiones militares han provocado represalias que mantienen al mundo en una crisis de suministros, afectando la estabilidad económica de diversos continentes.
Con su retirada, Abu Dhabi se libera de los recortes de producción obligatorios justo cuando la logística regional se encuentra bajo máxima presión.
Fractura en el Golfo y la influencia de Donald Trump
Diversos analistas coinciden en que este giro estratégico constituye un triunfo político para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El mandatario estadounidense ha mantenido una presión constante sobre la organización, acusándola de perjudicar la economía global y vinculando directamente el respaldo militar de Washington a los estados del Golfo con la reducción de los precios del crudo.
Al desligarse de los compromisos de la OPEP, los Emiratos Árabes Unidos parecen alinearse con la visión de la Casa Blanca, debilitando el frente unido que el bloque intentaba proyectar ante la crisis.
En el plano político, la decisión refleja una brecha creciente en el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). Autoridades emiratíes, como el asesor diplomático Anwar Gargash, han criticado con dureza la que consideran "la postura más débil de la historia" de sus vecinos árabes frente a las tensiones con Teherán.
Según la visión emiratí, el bloque no ha actuado con suficiente firmeza, a pesar de que las operaciones de Irán se han enfocado estrictamente en bases e intereses militares de Estados Unidos y no contra la infraestructura de los países de la zona.
Esta falta de cohesión política y militar ha impulsado a Abu Dhabi a priorizar su soberanía económica y estratégica por encima de las alianzas tradicionales.
AlMayadeen