Telma Luzzani
05 Jul
05Jul

La campaña presidencial brasileña entra en su tramo decisivo con Lula da Silva al frente de las encuestas, mientras los escándalos que rodean a Flavio Bolsonaro, las disputas internas del bolsonarismo y la intervención política de Donald Trump alteran el escenario electoral.

Cuando faltan tres meses para las elecciones presidenciales del 4 de octubre en Brasil, las encuestas demuestran que tanto los escándalos de corrupción que involucran a Flavio Bolsonaro como el “fuego amigo” en el seno de esa familia siguen beneficiando al presidente Lula da Silva para su reelección.

Hasta hace pocas semanas, las intenciones de voto entre Lula y su principal rival, Flavio, el hijo del ex presidente Jair Bolsonaro (preso por tentativa de golpe de Estado), estaban parejas, incluso, con una leve preferencia a favor del ultraderechista. Pero el último sondeo publicado por Atlas/Bloomberg fue contundente: un 48,8% de brasileños se inclina a reelegir al actual mandatario y solo un 42,3% votaría por Flavio.

Ni el explícito apoyo de Donald Trump con sanciones económicas contra el gobierno de Lula ni las amenazas del Pentágono de intervenir el territorio brasileño para combatir el narcotráfico han servido para apuntalar al ultraderechista.

Es sabido que tras el encuentro de Flavio y Trump, el pasado 26 de mayo en la Casa Blanca, y tras el explícito pedido de ayuda del brasileño para ganar las elecciones, el norteamericano aceleró la presión contra Brasil imponiendo tres medidas que afectan la soberanía de ese país.

1) Incluir a dos bandas delictivas de Brasil –el Comando Vermelho (CV) y el Primer Comando de la Capital (PCC)– en la lista de “organizaciones terroristas”. Esto abre la posibilidad de que agencias como la DEA intervengan en territorio brasileño. O incluso, según advirtió el pasado 10 de junio el secretario de Guerra, Pete Hegseth, de visita en la base de Guantánamo, en Cuba, el Pentágono podría usar contra estas organizaciones la misma fuerza militar que contra Isis o Al Qaeda.

2) Control y reglas tarifarias punitivas contra plataformas digitales como el PIX, un excelente sistema oficial de pagos y transferencias creado por el Banco Central de Brasil.

3) Nuevos aranceles del 25% a exportaciones brasileñas.

Las causas de la caída de Flavio Bolsonaro

“Hay varias causas que afectan la candidatura de Flavio Bolsonaro”, explicó desde Brasilia el analista internacional Darío Pignotti. “Su visita en mayo a la Casa Blanca y el hecho de que poco después Trump anunciara un nuevo aumento de los aranceles y que rotulara al CV y PCC como organizaciones narcoterroristas, lo hizo caer en las encuestas. CV y PCC son organizaciones delictivas, pero no amenazan la seguridad de EEUU y no venden narcóticos a ese país. Ellos le venden a Europa, principalmente a Italia en acuerdo con la Ndrangheta”.

El otro factor que debilitó a Flavio fue la disputa de poder con su madrastra Michelle, actual esposa de Jair Bolsonaro. “Flavio, actualmente senador, es un político mediocre, sin carisma y arrastra un prontuario muy vinculado al crimen organizado”, describió Pignotti.

“Ella, en cambio, está entre los dirigentes conservadores con mejor imagen. Tiene cierto carisma e intuición política. Es cristiana protestante y asiste a la Iglesia Bautista Attitude en Río de Janeiro. Es una gran manipuladora de los cultos evangélicos. Tiene mucho predicamento en el mundo de los pastores y expresa a algunos grupos de poder dentro de la extrema derecha que, si bien son bolsonaristas, no son flavistas.”

La lucha intestina por la herencia del capital político de Jair no es nueva, pero desde diciembre pasado, cuando el ex presidente ungió como heredero y candidato a Flavio, la guerra quedó a cielo abierto. La semana pasada Michelle publicó un video muy bien pensado donde acusa a Flavio de maltratarla y humillarla. Días después renunció a PL Mujer, el ala femenina del Partido Liberal (pero no renunció a la posibilidad de conseguir un escaño en el Senado).

“El video tiene mucha producción visual llena de íconos, símbolos y guiños políticos. Michelle lee el guion en teleprompter. Dura 27 minutos y es lanzado unos 40 minutos antes del partido entre Brasil y Escocia, el 24 de junio. Tuvo una alta repercusión: 10 millones de visitas”, analizó Pignotti.

A esto se suma un escándalo de corrupción que recuerda al de Manuel Adorni en el sentido de que cuanto más quiere aclarar el caso, Flavio Bolsonaro más se entierra. Se trata de su relación con el banquero Daniel Vorcaro, a quien dijo primero no conocer, luego que sí lo conocía pero solo le había pedido plata para hacer una película sobre su padre y, finalmente, se publicaron audios, mensajes y pruebas que lo complican muchísimo.

Así relata la información Pignotti: “Se sospecha que su padre, Jair, le había asignado la tarea de recaudar fondos para el aparato político bolsonarista y para el plan golpista contra Lula. Ahí aparece el vínculo con Vorcaro, propietario de Banco Master (clausurado en noviembre 2025 por una estafa de por lo menos 50 mil millones de dólares, la mayor de Brasil en el siglo XXI). Ahora quedó en evidencia que no solo conocía al banquero sino que había entre ellos ‘flujo’ de dinero.”

La injerencia de Trump

Durante la última cumbre del G7 en Francia, Trump volvió a presionar a favor de la liberación de Jair Bolsonaro (anteriormente llegó a calificar el proceso judicial por el golpe de Estado como “caza de brujas” y decretó sanciones de EEUU contra el juez brasileño Alexandre de Moraes).

En Francia, Trump dijo que Brasil “se ha vuelto un poco duro” y “políticamente peligroso”. Posteriormente, Lula aprovechó una rueda de prensa en la misma cumbre del G7 para “pedirle” a Trump que se abstuviera de intervenir en las elecciones de Brasil.
Pero Lula no solo debe enfrentar la intrusión extranjera sino a los políticos como Flavio Bolsonaro dispuestos a arrodillarse ante el amo imperial. El viernes se conoció que el candidato envió a la Casa Blanca un documento con una serie de vergonzosas concesiones si salía electo futuro presidente.

El candidato ofreció al canciller Marco Rubio la creación de un gabinete de transición, entre octubre y enero de 2027, es decir durante el período que aún le corresponde gobernar a la actual gestión. El gabinete funcionaría con permanentes consultas con Washington. En la carta, entre otras propuestas, ofrece ventajas a empresas financieras y tecnológicas estadounidenses y promueve el distanciamiento de Brasil con el Mercosur.

“Vemos con optimismo su candidatura en octubre y su generosa oferta de colocar un equipo de transición a nuestra disposición en caso de ser electo. EEUU está listo para cooperar en forma amplia y justa”, respondió Rubio.

La reacción de Lula no se hizo esperar. “Es inaceptable que la familia Bolsonaro, con su entreguismo, quiera someter a Brasil a los intereses de Estados Unidos, como queda claro en el documento enviado por uno de sus integrantes al gobierno norteamericano”, escribió Lula en X.

Entretanto, en Texas, el otro hijo de Jair Bolsonaro, Eduardo, ha instalado lo que muchos llaman en Brasilia “la Oficina de Injerencia”. “El ex presidente está financiando a su hijo Eduardo para que desde Texas haga lobby ante la Casa Blanca para adoptar medidas contra el gobierno de Lula y contra Brasil. Ellos mismos han dado a entender, incluso, que proveen información reservada y secreta al Departamento de Estado”, aseguró Pignotti.
Brasil, como antes Colombia, Honduras y Argentina, estará bajo una presión electoral extrema comandada por Trump. La sumisión de Brasil como parte integrante de los BRICS es aún más crucial para el imperio. 

Por ahora, la reacción popular es prometedora. Al menos eso dicen algunas encuestas. En un estudio realizado a 100 mil grupos de WhatsApp y Telegram, monitoreados por la empresa de análisis de datos Palver, se constató que el 81% de las publicaciones y posteos en esas plataformas consideran que Bolsonaro es culpable directa o indirectamente de las sanciones de EEUU y desaprueban sus acciones.

Quedan tres meses de lucha por delante.


Telma Luzzani

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