12 Aug
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El gobierno criminal de Israel y Venezuela acordaron establecer un mecanismo de coordinación para facilitar servicios consulares a sus ciudadanos residentes en ambos países, tras 17 años sin relaciones diplomáticas.
El acuerdo contempla también mantener la cooperación técnica en labores de emergencia y recuperación tras los terremotos que afectaron a Venezuela en junio.

Caracas rompió relaciones con Israel en 2009, durante el gobierno del entonces presidente Hugo Chávez. Ambos gobiernos destacaron además el vínculo histórico entre Israel y la comunidad judía venezolana como un puente de amistad entre los dos países.

El sionismo se salió con la suya
La noticia es lo que es y hay que darla tal cual, pero de allí a que la misma no cause repulsión es otra cosa. Se está concluyendo de esta manera algo que comenzó con la inmediata presencia militar de los genocidas israelíes en tierra bolivariana, con la excusa del socorrismo solidario, tras el doble terremoto. Todo el mundo contempló asombrado, las sucesivas reuniones, fotos, videos, de la presidenta (E) con oficiales del ejército culpable del mayor genocidio de lo que va del siglo XXI contra el pueblo palestino. Genocidio que continúa día a día y que también alcanza a los pueblos del Líbano, Siria, e Irak, además de los ataque sucesivos contra Irán y el magnicidio del Líder Supremo Sayed Alí Jamenei.

Luego vino el segundo capítulo, cuando una delegación de AIPAC (el mayor exponente del lobby sionista para presionar a senadores y diputados yanquis) llegó a Caracas, fue recibido por la presidenta (E) y mantuvo una reunión con su hermao,el presidente de la Asamblea Nacional. Entre los visitantes figuraban Brian Mast, Randy Fine, Kat Cammack y Jonathan Jackson, y, según se informó, la agenda se centró en “la cooperación en materia de seguridad y lucha contra las drogas”, la típica excusa para colarse en suelo venezolano. Esta invasión descarada e imposible de pensar en otro momento, provocó dura repudio de militantes chavistas.

Mast, Fine y Cammack, todos republicanos de Florida, son sionistas recalcitrantes. Mast sirvió como voluntario con las Fuerzas de Ocupación en Palestina, y no dudó en declarar que “no hay civiles palestinos inocentes”. Fine ha llamado a “golpear duro a los terroristas palestinos”  y “hacer pasar hambre a Gaza”.

Y finalmente, después de que trascendieran elogios del genocida Netanyahu a la posibilidad de reiniciar relaciones con Venezuela, el momento ya ha llegado, y lo que había logrado la dignidad y el coraje del Comandante Hugo Chávez (echar del territorio bolivarianos a los criminales de guerra sionistas) hoy, en la Venezuela bajo ocupación yanqui, se ha convertido en todo lo contrario.

Es cosa de no creer: se reanudarán las relaciones con quienes han sido declarados por el CPI como criminales de guerra. Hoy por hoy, los sionistas entran y salen de Caracas con total impunidad, y lo peor, seguramente está por venir.

No hay excusa en el mundo que pueda justificar semejante afrenta para un pueblo que durante más de dos décadas y media construyó un proceso revolucionario. Los asesinos del pueblo palestino hoy se jactan y festejan el hecho de ser recibidos como amigos en el Palacio Miraflores. 

La memoria pro palestina del Comandante Chávez y la posición decididamente anti-sionista del presidente legítimo (secuestrado por EE.UU), Nicolás Maduro, no merecen semejante afrenta.

Este domingo, el Rabino principal de la Asociación Israelita de Venezuela, Isaac Cohen, entregó formalmente la solitud para reanudar las relaciones diplomáticas con Venezuela.  En la fotos, Cohen con el canciller venezolano Félix Plasencia.


Resumen Latinoamericano