Huda Hegazi
08 Sep
08Sep

En Gaza, el mar ofrece un respiro frente al calor, pero sus aguas están cada vez más contaminadas por el vertido de aguas residuales.

En Gaza, el mar ofrece un respiro frente al calor, pero sus aguas están cada vez más contaminadas por el vertido de aguas residuales.

En Gaza, donde el calor y las condiciones del desplazamiento hacen cada vez más difícil soportar el día a día, el mar se ha convertido para muchos en uno de los pocos lugares donde encontrar algo de alivio. 

Familias y niños se acercan a la costa para refrescarse, aunque hacerlo entraña un riesgo que no siempre pueden evitar debido a la contaminación del agua marina por las aguas residuales.

La destrucción y el deterioro de las redes de alcantarillado han provocado que grandes cantidades de aguas residuales sin tratar terminen desembocando en la costa de Gaza. 

Una contaminación que aumenta mientras las autoridades carecen de los recursos necesarios para reparar las infraestructuras y garantizar el tratamiento adecuado de estas aguas.

La destrucción y el deterioro de las redes de alcantarillado han provocado que grandes cantidades de aguas residuales sin tratar terminen desembocando en la costa de Gaza. Una contaminación que aumenta mientras las autoridades carecen de los recursos necesarios para reparar las infraestructuras y garantizar el tratamiento adecuado de estas aguas.

Y esta es la paradoja que vive Gaza: el mar, que debería ser un espacio de descanso y alivio frente al calor y al sufrimiento, hoy se convertirse en una amenaza para toda una población. 

La ausencia de un sistema de alcantarillado hace que cada año se convierta en una exposición a las aguas contaminadas del mar, para una población que prácticamente no tiene alternativas.


Huda Hegazi, Gaza

HispanTV