Representa un nuevo y doloroso capítulo de desmalvinización, donde la FIFA, en complicidad con las autoridades de los Estados Unidos y el propio Ministerio de Seguridad de la Nación, prohibió el ingreso de banderas, camisetas y cualquier símbolo alusivo a las Islas Malvinas para el trascendental partido de esta tarde entre Argentina e Inglaterra.
Bajo el falaz argumento de evitar "mensajes políticos o provocativos", el organismo rector del fútbol internacional decidió catalogar el mapa de nuestras islas y el reclamo de soberanía nacional al mismo nivel que los discursos de odio o de intolerancia racial. Lo más grave es que el Gobierno de Javier Milei, a través de la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva, convalidó sumisamente esta medida en las reuniones de coordinación policial en Virginia.
Malvinas no es "política", es Constitución y soberanía
La decisión de tildar de "provocación" la silueta de nuestras islas es una ofensa directa a la memoria de los héroes que dieron su vida en 1982 y al sentimiento de todo un pueblo. Exhibir nuestras islas no es una provocación partidaria: es el cumplimiento de la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional, que establece como un objetivo permanente e irrenunciable la recuperación de dichos territorios y espacios marítimos.
La pasividad del gabinete de seguridad nacional desató un enérgico rechazo de todo el arco opositor y de los centros de veteranos. Desde diversos bloques legislativos calificaron la medida de "vergüenza" y "traición a la patria", remarcando que prohibir la imagen de Malvinas equivale a mutilar el propio mapa del territorio de la República Argentina. ¿Qué pasará si un hincha ingresa con una camiseta con el mapa oficial del país? ¿También será censurado por la seguridad estadounidense?
Podrán callar los trapos, pero no el sentimiento
Mientras las delegaciones británicas ejercen su histórica presión diplomática para invisibilizar el reclamo colonialista incluso en un estadio de fútbol, las autoridades argentinas optaron por agachar la cabeza bajo la excusa de la prevención de incidentes.
Aunque la requisa en las puertas 3 y 4 del Mercedes-Benz Stadium intente decomisar cada trapo y cada camiseta que recuerde que el archipiélago nos pertenece, hay algo que la FIFA y el colonialismo inglés no van a poder confiscar: el canto ensordecedor de miles de argentinos que, hoy más que nunca, harán sentir en Atlanta que las Malvinas fueron, son y serán argentinas.
Agenda Malvinas