Pilar Cortés
20 Aug
20Aug

Investigaciones demostraron que varios proyectos de energías renovables en regiones de África como Kenia presentan intereses contrarios a los de las comunidades autóctonas. Entrevistamos a Kevin Oriri, abogado keniano de derechos humanos y defensor de la justicia social especializado en litigios judiciales.  

Organizaciones ambientales, instituciones gubernamentales, entidades bancarias y empresas de etiqueta sustentable nos advierten de una misma problemática: la temperatura global está en aumento. Según la NASA[1], el 2024 presentó la temperatura más alta desde que comenzaron sus registros en 1880. Aparentemente, para detener este crecimiento de las temperaturas se debe reducir la utilización de combustibles fósiles y la actividad ganadera a gran escala, siendo que ambas (entre muchas otras) son las principales responsables de las emisiones de metano y de dióxido de carbono (CO2).

Es por esto que se apunta al año 2030 como meta máxima en la reducción de las emisiones, al mismo tiempo que se propone erradicar la pobreza mundial y las desigualdades en general.[2] Sin embargo, y a pesar de que los principales responsables del aumento de las temperaturas sean potencias como China y Estados Unidos[3], las inversiones de proyectos privados y públicos en energías verdes y sustentables presentan millonarias cifras enfocadas en África.

Vinculado a esto, investigaciones recientes[4] han puesto sobre la mesa numerosos casos de desplazamiento de poblaciones en donde, bajo promesas de desarrollo sostenible y modernización, se esconden intereses relacionados con la continuidad de la extracción de recursos naturales y con la expansión de influencias en diversos territorios. Para dilucidar esta problemática en detalle, entrevistamos a Kevin Oriri (Kenia), abogado de derechos humanos y defensor de la justicia social especializado en litigios judiciales.

 Las potencias económicas como China y EE. UU., y organizaciones poderosas como la Unión Europea, están realizando importantes inversiones en energía renovable en el continente africano. ¿Qué impulsa su interés? 

‘’Es esencialmente otro reparto por parte de la metrópoli (el Norte global) de los vastos recursos del continente, presentado bajo la forma de una lucha contra el cambio climático. Las principales potencias económicas están compitiendo entre sí para asegurar dichas inversiones aquí, con el fin de establecer bases comerciales y expandir su influencia geopolítica’’. 

¿Qué beneficios obtienen de esta aparente preocupación por la transición ecológica? 

‘’En primer lugar, fabrica el consentimiento para el colonialismo verde. Al financiar proyectos de energía limpia o de compensación de carbono en África, los actores globales pueden promocionarse como líderes climáticos mientras continúan con prácticas intensivas en carbono en sus propios países.En segundo lugar, África posee vastas reservas de cobalto, litio, manganeso y platino, recursos naturales vitales para las tecnologías de energía limpia como paneles solares, turbinas eólicas y vehículos eléctricos. Invertir en productos de energía renovable otorga a las principales potencias económicas acceso directo a estos minerales. De hecho, últimamente muchos de los acuerdos bilaterales que las naciones africanas ricas en recursos firman con dichas potencias económicas, empresas multinacionales y prestamistas multilaterales suelen incluir concesiones sobre los derechos de explotación minera de estos recursos críticos.Y en tercer lugar, África representa un mercado en auge para paneles solares, turbinas eólicas y tecnología de redes eléctricas de origen extranjero. Las empresas privadas y respaldadas por el Estado ven un alto potencial de ganancias al cubrir la enorme brecha de acceso a la energía en África’’.

 Las comunidades indígenas de Kenia han expresado su oposición a estos proyectos, señalando cómo desplazan a las poblaciones y despojan los recursos naturales necesarios para su subsistencia (por ejemplo, al causar crisis hídricas). ¿Cuál es la postura de los gobiernos locales y del gobierno nacional sobre este tema? 

‘’Kenia tiene una constitución muy progresista; una que protege la naturaleza prístina de las tierras comunitarias, el derecho a la participación pública y la soberanía que el pueblo keniano ejerce sobre sus recursos naturales. Las inversiones en energía renovable requieren cantidades masivas de tierra y agua, ambos bienes esenciales necesarios para que las personas vivan con dignidad. Estos son recursos clave para la supervivencia de los campesinos, las comunidades pastoriles y las comunidades indígenas. 

Desafortunadamente, tanto el gobierno local como el nacional han hecho muy poco para proteger a su población de los desplazamientos; se le ha señalado constantemente al gobierno nacional una falta total de transparencia en la manera en que se otorgan tierras públicas y derechos mineros a naciones y conglomerados extranjeros. Los gobiernos locales que, según la Constitución, sostienen esencialmente las tierras comunitarias no registradas en fideicomiso para las comunidades, a menudo no se comprometen en la defensa de los derechos de su gente’’. 

¿A qué formas de resistencia y lucha están recurriendo las comunidades desplazadas? 

‘’Las comunidades desplazadas recurren cada vez más a la movilización masiva de sus miembros mediante manifestaciones y protestas, lo cual está demostrando ser bastante efectivo para frenar a este tipo de inversores irresponsables. Se están uniendo bajo organizaciones de base comunitaria y asegurando sus derechos sobre la tierra al emprender procesos de registro de tierras comunitarias bajo la Ley de Tierras Comunitarias (Cap. 287) de las leyes de Kenia.También están movilizando recursos y contratando a abogados de derechos humanos como yo para demandar al Estado y a las empresas que violan sus derechos humanos fundamentales’’. 

¿Crees que esta “imposición verde” por parte de las grandes potencias podría extenderse a otras regiones del mundo?  

‘’Ya es un fenómeno global; el capital internacional se está apoderando de todos los bienes comunes, especialmente la tierra y el agua, bajo el pretexto de promover la transición ecológica. Las mayores víctimas siguen siendo los millones de personas en el Sur global. Mientras el motivo inherente de la transición ecológica siga siendo en gran medida extractivo y enfocado en la búsqueda de ganancias, no podremos, como especie, detener ni sobrevivir a la inminente catástrofe climática’’. 



Por Pilar Cortés para Data Urgente



[1] https://ciencia.nasa.gov/cambio-climatico/temperatura-global/ 

[2] https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/2015/09/la-asamblea-general-adopta-la-agenda-2030-para-el-desarrollo-sostenible/ 

[3] datosmacro.expansion.com/analisis/actualidad/20161018/contaminacion-co2-1 

[4]https://qiraatafrican.com/en/21715/study-shows-wind-and-solar-projects-in-kenya-and-south-africa-dont-always-benefit-the-communities-that-host-them/https://news.scienceafrica.co.ke/why-communities-are-resisting-kenyas-green-energy-projects/