03 Jan
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Un predio abandonado entre los barrios Centinela y Gigante, de La Plata, recobró vida con el Club Social y Deportivo Ernesto Che Guevara que inculca a niños y jóvenes valores de buena conducta y sentimientos de comunidad.

Utilizan al deporte como herramienta para lograr esos nobles objetivos y realizan otras actividades, como consultas médicas, conversatorios y culturales. “Nosotros lo que queremos es ver cómo instalamos la idea de crear comunidad.

O sea que los chicos, y no solamente ellos, sino también los vecinos, la familia del barrio, tengan un espacio donde ellos se vean parte de la colectividad, y se sientan partícipe de la construcción del club”, manifestó a Prensa Latina Alejandro Presa, su cofundador y vicepresidente.

Presa es un entusiasta activista social, enamorado del proyecto que iniciaron en 2017. “Nada de lo que hoy tenemos acá estaba entonces; era puro herbazal intransitable. Y, bueno, de a poquito con un grupo de compañeros fuimos construyendo el espacio; hoy ya tenemos varias actividades para los chicos”, añade.
Comenzaron con el fútbol. “Acá en Argentina tiras un balón y tienes a 20, 30, 50 pibes que quieren a jugar”, recuerda el activista.

Niños y jóvenes practican el deporte de su predilección; aparte del balompié, aprenden rugby y voleibol. “Las niñas también participan, y estamos formando un equipo femenino de fútbol y otro de voley”, señala Presa. Actualmente, de 80 a 100 menores acuden al Club.

Los profesores son compañeros que aportan sus horas libres como voluntarios para enseñar y entrenar a los menores, y, a su vez, inculcarles valores y correcta conducta social; construyen comunidad. Por lo general, son niños y adolescentes de barrios pobres circundantes, y el Club los saca de las calles, del vicio y la delincuencia, otro de sus impactos positivos.

“En tiempos de meritocracia, de ensalzar el individualismo, el neoliberalismo feroz, un proyecto como este de construcción colectiva es el único lugar donde la ley del valor queda fuera. Entonces, todos podemos aportar a la creación de un espacio comunitario lo cual es algo que subsiste en Argentina muy fuerte y sustenta mucho la organización barrial y social”, explica Presa.

Además de la práctica deportiva el Club realiza actividades de salud, educativas, de formación. “Tenemos dos compañeros que son médicos y una que es especialista en desarrollo cognitivo de menores; vienen todos los meses no solo a chequear a los pibes, sino a brindar consultas a familias que tengan alguna necesidad”, amplía el cofundador del Club.

Y como parte de ese trabajo comunitario, organizan charlas de educación sexual integral, sobre derechos humanos, realizan peñas culturales, prestan atención a las fechas patrias, como es el 25 de Mayo (Revolución de 1810) y el 9 de Julio (Día de la Independencia).

“Tratamos todas esas efemérides y obviamente el cierre de año, el Día del Niño y el 8 de octubre realizamos el acto homenaje a nuestro Comandante Ernesto Che Guevara”.

De cara al futuro, la dirección del Club planea inscribir un equipo juvenil en la Liga Amistad de Fútbol; o sea, “comenzarán a competir de manera formal probablemente a partir de marzo; contamos con el apoyo de los vecinos”, aunque Presa advierte que “lo competitivo no puede superar la impronta social; todos deben jugar y tener una conducta correcta dentro y fuera del terreno, es parte de la orientación educativa”.

Sobre si están creando el hombre nuevo, Presa responde que “ya existe, se ven en personas que aporta en estos lugares, que contribuyen a la obra comunitaria. Entonces, el hombre nuevo ya está aquí”, asevera.


Prensa Latina



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