Pilar Cortés
27 Jun
27Jun

El pequeño país africano ha tomado enorme relevancia debido a la Copa Mundial de fútbol. Entrevistamos a Eduardo ‘’el Negro’’ Suárez, presidente de la Asociación Gremial de Abogados y Abogadas de Argentina y descendiente de caboverdianos.

Tras el debut de Cabo Verde en la Copa Mundial de la FIFA 2026, el archipiélago conformado por diez islas empezó a llamar la atención en todo el mundo. El empate del partido ocurrido el 26 de junio entre Cabo Verde y Arabia Saudita condujo a que la selección argentina se enfrente con la nación africana en 16avos de final el viernes 3 de julio.

Es por esto que entrevistamos a Eduardo ‘’el Negro’’ Suárez, un descendiente de caboverdianos,  para que nos relate con detalle acerca de la relación entre Argentina y Cabo Verde, una nación que también ha padecido al colonialismo europeo:

"Mi abuelo era un caboverdiano que vino huyendo de la guerra por la independencia en Cabo Verde contra los portugueses. Una guerra sangrienta, un proceso de liberación que costó mucha sangre, mucho sacrificio. El salvajismo de la dominación portuguesa fue de los peores de África. Así que yo soy descendiente directo de Don Juan Suárez. En general los caboverdianos se asentaron en el Dock Sud de Avellaneda, en Ensenada y en Mar del Plata la gran mayoría. Es decir, se asentaron donde había agua, donde había mar o río, donde había algo que les de alguna manera les recordara a su país que dejaron’’, explica Eduardo.

‘’La relación ha sido muy profunda. Cabo Verde es un archipiélago de 10 islas que está a la altura de Senegal o arriba de Angola, sobre el océano Atlántico en África Occidental. Y la verdad es que más allá de las discriminaciones que suele haber en nuestros países con los negros, en el caso de Cabo Verde hay que reconocer, nobleza obliga, que fueron muy bien acogidos en Argentina, por lo menos la experiencia que yo tengo con mi abuelo y con mi padre. Cuando digo la Argentina me refiero al pueblo, no me refiero al Estado argentino y a los distintos gobiernos que en general, siendo gobiernos capitalistas, muchas veces ligados al imperialismo, ya la situación es otra. 

La discriminación que  veo hoy en día es con las colonias senegalesas, haitianas, jamaiquinas, que hay un nivel de persecución muy alto, no los dejan trabajar, en fin, es otra cosa. Pero yo tengo el mejor de los recuerdos de mi niñez, de la juventud, de mi profesores, de mis padres. La relación ha sido siempre muy buena. Soy del puerto de Mar del Plata, hincha de Aldosivi, obviamente, y participo actualmente en la sociedad caboverdiana en el Dock’’.

-¿Qué tan presente se encuentra su historia y su cultura en la cotidianidad los descendientes caboverdianos?

‘’La emigración caboverdiana se remonta a principios del siglo XX. Y la cultura y la historia han penetrado muchísimo, sobre todo en los lugares donde se han asentado. En Avellaneda, Mar del Plata y Ensenada la cultura caboverdiana, las comidas, la cachupa, la cultura propia de los negros de Cabo Verde ha hecho pie. Eso ha ayudado mucho en algunos casos a artistas como Cesária Évora, ¿no? Pero también todo el proceso caboverdiano, yo diría el proceso africano. Cabo Verde debe haber sido una de las últimas colonias portuguesas en liberarse, julio de 1975. 

Nuestro libertador, Amílcar Cabral, que posteriormente fue asesinado por los portugueses, creó el Partido Africano por la Independencia de Guinea-Bissau y Cabo Verde. Ese partido, que fue quien encabezó la rebelión con el objeto de su independencia, luchó duramente contra los portugueses y fue unificando distintos grupos, un partido revolucionario, un partido de izquierda. Logró la liberación en julio del 75’; yo personalmente estaba preso cuando se produjo.

 Estaba preso desde mayo de ese año, salí como 7 años después: toda la dictadura estuve privado de la libertad. Yo era un militante de la Juventud Peronista y de la organización Montoneros, así que mi papá tampoco pudo verlo porque lo habían fusilado poco antes, en mayo; en julio fue la liberación de Cabo Verde. 

Mi abuelo también había muerto 2 o 3 años antes, así que yo recibí en la cárcel y casi en forma clandestina la noticia de que ya estábamos liberados. Pero puedo dar mi propio ejemplo y el de muchos que nos integramos a la sociedad argentina y pasamos a ser continuadores de las luchas de nuestros padres, de nuestros abuelos en la Argentina o en Cabo Verde, así que efectivamente la historia nuestra argentina se enraíza o al revés, la historia de las luchas por la liberación del pueblo caboverdiano y de Guinea-Bissau en su momento se enraíza con la historia de lucha por la liberación de la Argentina’’.

- Siendo que ambas selecciones de fútbol se enfrentarán como rivales, ¿crees que puede haber mensajes racistas y discriminatorios (como ya ha ocurrido tantas veces)? ¿Qué debería hacer la sociedad frente a esto y cómo podemos evitarlo?

‘’Muy buena pregunta. Cabo Verde hubiera sido muy poco conocido en términos muy generales en la Argentina y sobre todo por el Estado argentino, las clases dominantes de Argentina si no hubiera sido por el fútbol y por esta gran selección que tenemos. Sinceramente creo que este mundial de fútbol no ha tenido la mística y el arraigo popular que ha tenido otros mundiales. Es un mundial muy organizado a medida de los gringos del norte, del imperialismo norteamericano, de Trump, de las derechas norteamericanas y argentinas. 

Es un mundial absolutamente comercialista y pareciera que las clases medias de buen poder adquisitivo son las que han podido ir al mundial. Hemos visto la discriminación que han hecho con el seleccionado de Irán, por ejemplo, que no lo dejan entrar, los meten nada más que para un partido y después tienen que volver a dormir a México. La barbaridad que han hecho con uno de los mejores referees en este momento del mundo, somalí, que no lo dejaron entrar. También obligaron a la selección haitiana a cambiar de camiseta por las consignas de liberación nacional que tienen. Entonces, las grandes potencias del fútbol aparecen ahí. Entre ellos está la FIFA, obviamente. 

La FIFA está dominada por los intereses del imperialismo, por los intereses de las clases dominantes, a mi criterio, puede haber otros criterios que yo respeto, pero entonces este mundial no tiene esa mística. Además, con todo el respeto, Messi no es Maradona, yo no me lo imagino a Maradona dándole la mano a Trump, a un genocida, un tipo que ha arrasado pueblos enteros, a un infanticida. En ese marco, si la selección de Cabo Verde se enfrenta con la Argentina, encontraríamos una lucha entre poderosos y débiles, ¿no? La Argentina siendo una potencia futbolística con jugadores que son millonarios, que ganan fortunas, más allá de su habilidad técnica, contra un rival donde ni la mitad de los 11 jugadores son profesionales.

 Creo que cinco o seis nomás han sido o son jugadores de equipos grandes, los demás son jugadores de la isla, alguno a tiempo medio, como el propio arquero Vozinha, que es uno de los mejores en este momento, ha sido uno de los mejores del mundial y ni la madre pudo viajar porque no tenía plata para ver a su hijo, un tipo que trabajaba de electricista. 

Entonces, sí, puede haber posturas racistas como la que hubo en el último mundial, que me acuerdo. Aunque no creo que esas posturas racistas sean impulsadas por la clase obrera, por los sectores de más necesidades, yo creo que esas posturas si ocurren van a ser impulsadas por otros sectores’’.

-¿Qué tan racista percibís a la sociedad argentina?

‘’En Argentina se percibe de manera muy fuerte y acentuada la existencia del racismo, una situación que, desde mi perspectiva, es impulsada desde el actual gobierno de Javier Milei. Aunque este problema viene de gestiones anteriores, en esta administración se ve de una forma mucho más adrede y se ha convertido en un aspecto principal de su política. 

Como presidente e integrante de la Asociación Gremial de Abogados y Abogadas, me toca ver esto de primera mano en el sur del país, donde nos encargamos de las causas federales y provinciales para defender a las comunidades mapuches. Allí, las grandes empresas extractivistas e imperialistas, los grandes latifundios como Benetton o Lewis, y capitales como los de los emiratíes o cataríes, han iniciado una guerra de saqueo para desplazar a las comunidades de sus tierras. Para lograr esto, cuentan con el respaldo del gobierno y con un arma muy importante: jueces y fiscales que actúan como la punta de lanza de estos intereses extractivistas. 

En los juicios, es sumamente difícil litigar en un marco donde los propios fiscales y magistrados expresan un racismo a flor de piel y se muestran como supremacistas reconocidos en los expedientes y en las audiencias. 

Si bien no considero que este racismo sea impulsado por las clases trabajadoras o los sectores con más necesidades, sí es una postura que se promueve desde las instancias gubernamentales y que termina calando en ciertos sectores de la sociedad. Es un racismo generalizado que se dirige tanto contra el extranjero negro o el migrante, como contra el pobre, el criollo, el mestizo o el descendiente de los sectores populares’’.

En cuanto al líder asesinado Amilcar Cabral, ¿crees que sigue presente su figura y su legado entre los caboverdianos y sus descendientes?

‘’La figura de nuestro libertador Cabral tiene un carácter internacional indiscutible y es reconocido en todo el mundo como uno de los grandes líderes de los procesos de liberación africanos. Su legado sigue sumamente vivo y presente dentro de la comunidad caboverdiana en Argentina. Recuerdo que al inicio del partido contra Uruguay en este mundial, los dirigentes de la Sociedad Caboverdiana armaron una especie de altar con la fotografía de Amílcar Cabral junto a la de nuestra querida Teresa, la madre patria. He participado en numerosas actividades organizadas en la sociedad en su honor, particularmente en los aniversarios de su fallecimiento, donde siempre se congregan muchísimos caboverdianos tanto en Buenos Aires como en Mar del Plata para mantener viva su memoria. Es un orgullo que se lo siga recordando de esa manera’’.


Por Pilar Cortés para Data Urgente