26 May
26May

Autoridades de salud de la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda enfrentan un desafío creciente para contener el brote de ébola, según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que registró 220 muertes sospechosas.

La situación se complica por los ataques recientes contra centros de tratamiento y la fuga de pacientes desde los sitios de aislamiento en la provincia de Ituri, al este de la RDC.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, afirmó que la detección tardía de casos obliga a los equipos a realizar esfuerzos enormes para frenar la propagación del virus y advirtió que las condiciones podrían empeorar antes de mostrar avances.

La OMS calificó el brote de la cepa Bundibugyo como una emergencia sanitaria pública  de relevancia internacional.
En Mongbalo, localidad de Ituri, el hospital general de referencia sufrió dos ataques durante el fin de semana. Como resultado, 25 pacientes bajo tratamiento o en aislamiento escaparon.

Según el director del hospital, 18 huyeron durante el primer ataque, cuando se incendiaron las tiendas destinadas al aislamiento. En el segundo asalto, ocurrido al día siguiente, otros siete pacientes se fugaron.

Pruebas preliminares realizadas a cuatro de los pacientes fugados confirmaron que uno estaba infectado con ébola, lo que demuestra que el virus ya circuló fuera del sistema de aislamiento. Además, otro paciente sospechoso murió mientras intentaba huir durante uno de los ataques.

Expansión regional y riesgos sanitariosEl personal sanitario atribuye las tensiones en los centros de tratamiento a la resistencia de algunos moradores a aceptar los protocolos de entierro seguro y a su insistencia en recuperar los cuerpos de familiares fallecidos.

Las autoridades advierten que los cadáveres infectados presentan un alto nivel de contagio y que las prácticas inseguras durante el entierro son una vía principal de transmisión.
Según datos de la OMS, el brote acumula más de 900 casos sospechosos, entre ellos 101 confirmados.

La epidemia comenzó en Ituri y se expandió hacia Kivu del Norte y Kivu del Sur, hasta cruzar la frontera con Uganda.
En este país, el Ministerio de Salud reportó dos nuevos contagios en trabajadores sanitarios de un centro privado en Kampala, lo que eleva a siete el total de casos confirmados.
Los pacientes reciben tratamiento mientras los equipos locales identifican y monitorean a todas las personas con las que tuvieron contacto.

Esta situación representa una amenaza creciente para la salud pública regional, agravada por las dificultades de acceso a zonas del este de la RDC debido a problemas de seguridad y por la ausencia de una vacuna ampliamente aprobada contra la cepa Bundibugyo responsable del brote.


AlMayadeen