24 Sep
24Sep

El Gobierno argentino y EE.UU. lanzaron el Corredor Andes-Atlántico, con financiamiento potencial de siete mil millones para energía, minería e infraestructura.

El gobierno de Argentina insistió en su estrategia de mostrar grandes anuncios de inversión como resultado de su programa económico.
Sin embargo, la llegada concreta de capitales de gran porte todavía no acompaña las expectativas oficiales de la Casa Rosada.

Desde Nueva York, y en paralelo a la participación de Javier Milei en la Asamblea General de Naciones Unidas, Argentina y Estados Unidos presentaron el Corredor Andes-Atlántico.

La iniciativa prevé financiamiento por hasta siete mil millones de dólares para energía, minería e infraestructura.

Su anuncio estuvo a cargo del canciller Pablo Quirno y del subsecretario de Estado norteamericano Christopher Landau.

El respaldo proviene del Export-Import Bank de Estados Unidos y busca canalizar inversiones de ese país hacia sectores estratégicos.
Dicho acuerdo significa un apoyo político y financiero relevante, aunque no implica un desembolso inmediato.

Los siete mil millones de dólares son un marco potencial para financiar proyectos y no un ingreso automático de ese monto a la economía argentina.
El corredor busca conectar las principales zonas de producción energética y minera con los puertos del Atlántico.

Para eso contempla ferrocarriles, vías navegables, puertos, oleoductos, infraestructura eléctrica y proyectos de minerales críticos.

Estados Unidos también pretende que sus empresas ganen terreno como proveedoras de tecnología, equipos y servicios.

Vaca Muerta aparece como el centro de las expectativas. El gobierno quiere acelerar las obras para que el crecimiento de la producción de petróleo y gas se traduzca en exportaciones permanentes.

Entre los proyectos más ambiciosos está Argentina LNG, impulsado por YPF junto con ENI y XRG, con inversiones previstas por decenas de miles de millones de dólares durante las próximas décadas.

Milei aprovechó su discurso en Naciones Unidas para convocar a empresarios internacionales presentes en Nueva York.

Allí presentó el potencial energético argentino como una oportunidad para el capital extranjero y volvió a promocionar los incentivos fiscales y regulatorios de su administración.

La insistencia no es casual. La inversión constituye una pieza que el programa económico necesita consolidar.

Desde 2024, el oficialismo presenta al RIGI como una herramienta clave para impulsar el capital privado.

Pero hasta ahora los grandes proyectos anunciados se concentran en minería, petróleo y gas, con cronogramas que se extienden por varios años.
El desafío es que el volumen de anuncios se convierta en una entrada sostenida de capital y no solo en compromisos de inversión de largo plazo.
Fuera de los sectores ligados a los recursos naturales, la llegada de megaproyectos sigue siendo más limitada.

A esa dificultad se suma un contexto de mayor incertidumbre financiera. Este miércoles los activos argentinos volvieron a caer.

Los bonos soberanos retrocedieron y el riesgo país llegó a los 557 puntos básicos, el nivel más alto desde abril.

En septiembre, el indicador acumula un aumento cercano al nueve por ciento. Las acciones argentinas también bajaron, con pérdidas significativas entre los bancos que cotizan en Nueva York.


AlMayadeen