Según The Nature Conservancy - un aparente grupo ambientalista con sede estadounidense - la organización está cerrando un acuerdo para el intercambio de deuda pública con el Fondo Monetario Internacional por ‘’programas ambientales’’
“Tenemos sobre la mesa los proyectos en los que estamos trabajando con tres países diferentes… estamos hablando de más de 500 millones de dólares en total”, dijo Ademola Ajagbe - director regional de The Nature Conservancy para África - al medio Reuters en una entrevista en la capital de Kenia, y agregó que era probable que se cerrara un acuerdo este año y otros dos en 2027[1].
En sus declaraciones el director de TNC no ha mencionado a los países involucrados ni a los bancos o prestamistas que participarán del acuerdo por cuestiones de confidencialidad. Aunque en apariencia el acuerdo afirma que el cambio de deuda por reservas naturales tiene fines ecologistas y de conservación, redes internacionales como el Comité para la Abolición de las Deudas Ilegítimas (CADTM) ya han denunciado la utilización de préstamos por parte de entidades financieras altamente poderosas (como lo es el Fondo Monetario Internacional) para fines extorsivos hacia regiones de interés, sobre todo en el Sur global[2].
Dichos préstamos suelen exigir a cambio que los gobiernos de los países deudores tomen medidas a favor del capital y el sector privado, en detrimento de medidas que impliquen un compromiso con su propia población (como el financiamiento en salud, educación, infraestructura, etc.) o mejoren su calidad de vida por ser éstas un ‘’gasto social’’, y así abonen la deuda.
Esto ya ha provocado múltiples protestas desde los comienzos del FMI en Grecia (1953) y Argentina (1956). No casualmente durante el período 1952-2023 casi la mitad de los compromisos del FMI fueron con países africanos, principalmente por la falta de alternativas continentales.
Para 2023, el Banco Africano de Desarrollo estimó que la deuda externa total del continente era de 1.152 billones de dólares, con pagos anuales por servicio de deuda de 163.000 millones (frente a 61.000 millones en 2010)[3].
Estas prácticas aparentemente ecologistas son conocidas bajo el término greenwashing o ‘’lavado verde’’, el cual consiste en el acto de confundir a los consumidores en relación con las prácticas medioambientales de una compañía o los beneficios que aporta para el medio ambiente un producto o servicio[4].
Pero éste término no es exclusivo de las empresas: también abarca a ONGs y gobiernos. Un claro ejemplo cometido por actores gubernamentales es la Iniciativa de Cielos Limpios promovida por el ex presidente estadounidense George Bush en el año 2003. Dicha medida supuestamente tenía como fin regular las emisiones de la industria, pero en realidad debilitaba las leyes de protección del cielo y permitía más emisiones de contaminantes como dióxido de sulfuro y óxido de nitrógeno (Gibson, 2009)[5].

Incluso financieras como Barclays PLC han advertido sobre el carácter sospechoso de los intercambios de deuda por proyectos de ‘’protección a la naturaleza’’: en el 2023 las analistas Charlotte Edwards y Maggie O’Neal pertenecientes a dicha empresa declararon que ‘’hay evidencia de que la cantidad de dinero que se destina al objetivo de conservación de la naturaleza adjunto a tales acuerdos es solo una pequeña fracción del tamaño de la transacción, lo que significa que los productos son “engañosos” en su empaquetamiento’’. También sostuvieron que ‘’el mercado de canjes de deuda por naturaleza podría superar potencialmente los $800.000 millones de dólares en acuerdos públicos y privados globales. (...) Es hora de aplicar un mayor escrutinio a tales acuerdos’’[6].
La situación de la deuda pública hacia entidades financieras como el FMI se agrava en todo el mundo debido a la tensión geopolítica. Mientras tanto, países como Gabón (ubicado en África central) mantienen acuerdos como los mencionados con la organización The Nature Conservancy, en donde según declaró su director regional Ademola Ajagbe, “el gobierno actual en este preciso momento está cumpliendo el compromiso adquirido por la administración anterior. (...) Nos centramos en los océanos, los bosques y el agua dulce. Se trata de un enfoque más amplio, una visión general más ambiciosa”[7].
Por Pilar Cortés para Data Urgente
[1] https://qiraatafrican.com/
[2]https://www.cadtm.org/Los-canjes-deuda-por-naturaleza-2-0-una-falsa-solucion
[3] https://thetricontinental.org/
[4] https://centrors.org/proyecto/greenwashing-que-es-y-como-identificarlo/
[5] https://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/142340/Documento_completo.pdf?sequence=1
[6] https://www.bloomberg.com/
[7] https://qiraatafrican.com/