Diana Valido Cernuda
12 May
12May

Los aspirantes a la presidencia ya están definidos, pero en lo que resta de tiempo, la oposición seguirá generando bajas pasiones y novelas de suspenso, mientras su  candidato ofrece entrevistas desde el sofá de su casa  y la que quiso ser pero no fue, continúa en la calle enseñando su foto en los actos de campaña.

Todos los procesos eleccionarios de los 20 últimos años en  Venezuela han estado bajo el escrutinio internacional de quienes quieren contar un país diferente al que es.  Ahora, con las próximas presidenciales a realizarse el 28 de julio, esa construcción mediática sobre la nación latinoamericana se ha hiperbolizado.   

Un total de 13 candidatos de 37 organizaciones políticas se inscribieron inicialmente para participar en estas elecciones, pero el centro de atención ha girado en torno a solo unos pocos de ellos, específicamente  el actual presidente, una candidata  de la oposición que siempre se supo inhabilitada y  el “casi desconocido” que a última hora quedó como su relevo.

En este reportaje  intentamos seguirle el hilo a la saga de drama y suspenso que han protagonizado las facciones de la oposición en Venezuela,  contando sobre todo lo que no dijeron. 

María Corina: “Sin mí no hay elecciones”

Si alguien quiere entender el contexto de las elecciones en Venezuela y realiza una búsqueda en Google de los últimos seis meses, encontrará mucha  información  solo de una de las candidatas y pocos datos sobre el resto de los que se inscribieron. 

El nombre de María Corina Machado se repite una y otra vez en los artículos de prensa internacionales como la principal contrincante que enfrentaría a Nicolás Maduro en las elecciones. 

El apoyo mediático no es casual ¿Quién es María Corina? Una figura  conocida  dentro del sector de la oposición venezolana desde hace dos  décadas.  Ingeniera industrial de profesión  y fundadora del partido Vente Venezuela con el cual se presentó a unas polémicas elecciones primarias en octubre de 2023 donde obtuvo la mayoría de votos. 

Es además  cofundadora de la asociación civil Súmate,  la organización  encargada de velar por la transparencia de los comicios donde ella ganó. 

Pero vayamos unos años atrás.  Machado fue elegida  en 2010 diputada de la Asamblea Nacional por el estado Miranda. Unos cuatro años más tarde, en 2014, promovió el movimiento denominado La Salida junto con los dirigentes de  Voluntad Popular Leopodo López y de Alianza al Bravo Pueblo, Antonio Ledezma. Se trató de una ola de violentas protestas que buscaban crear las condiciones para derrocar al gobierno de Nicolás Maduro, las cuales dejaron como saldo  decenas de muertos.

María Corina también apoyó el nombramiento del autoproclamado presidente Juan Guaidó, que se encuentra actualmente en Estados Unidos.  

En esa misma línea llegó a pedir la intervención en su país de Washington como vía para eliminar al gobierno actual.

En sus actos de campaña,  la líder opositora habla de devolverle la esperanza a Venezuela, frenar la ola migratoria que afecta al país y  lograr la recuperación económica. Para ello ofrece una y otra vez  la misma frase como solución: Sacar a Maduro del poder.  

Pareciera una simplicidad. A eso lo quiere reducir cuando obvia  en su discurso  las condiciones políticas externas que han llevado al país hasta ese momento,  siendo las sanciones estadounidenses el principal factor. Pero, sobre todo, Machado ha tratado de desviar la atención para  ignorar hasta el último minuto la condición más importante que impidió su candidatura: la inhabilitación política.

En el empeño de borrar ese indispensable elemento, Machado necesitaba construirse ante la opinión pública internacional un apoyo social previo. 

Las elecciones primarias de la oposición eran el camino. María Corina se declaró vencedora en los comicios primarios  en octubre de 2023 donde, obtuvo el 93,13 % de los votos de un total de 2,4 millones de venezolanos que fueron a las urnas.  

La  votación  fue organizada, como mencioné anteriormente, por  Súmate, la misma asociación civil de la que ella es fundadora. Con ese resultado, se posicionó como la representante de la oposición de cara a las presidenciales.

Aunque  gran parte de los medios internacionales publicaron el hecho como unos comicios legítimos, el fiscal general de la República  Tarek William Saab señaló las irregularidades del proceso: 

Usurparon las funciones del Consejo Nacional Electoral y había el consenso de que fuera el organizador de esas elecciones primarias, también hubo usurpación de identidad  en tanto se usaron las cédulas de miles de personas que no asistieron a ese evento electoral. Por otro lado se desconoce  los fondos para organizar esas elecciones que  nunca se conocieron de donde vinieron.

Más allá de la ausencia de participación del principal organismo responsable de los comicios, el Consejo Nacional Electoral, los resultados de los votos publicados por la oposición no muestran una sociedad polarizada como intentan hacer ver.  

Si tenemos en cuenta que dichas  primarias estuvieron abiertas para los 20 millones de personas inscritas en el padrón electoral y solo participaron  poco más de dos millones, entonces el apoyo de  Machado no fue  general y mucho menos masivo.

Las dos Corinas que no pudieron ser candidatas

Los partidos que decidieron darle su apoyo desde el inicio a la candidata de Vente Venezuela, se fabricaron ellos mismos un camino de dificultades, pues desde el mismo momento en que se efectuaron esas primarias, octubre de 2023, ya se sabía que Machado estaba inhabilitada para ocupar cargos públicos  por 15 años, una medida que le impuso la Contraloría General de la República.

Su inhabilitación data del año 2015, cuando ejercía como diputada a la Asamblea Nacional y aceptó ocupar un lugar como embajadora alterna del gobierno de Panamá en una sesión plenaria de la OEA, para solicitar –como agente de un gobierno extranjero– que se sancionará a Venezuela mediante la aplicación indebida de la Carta Democrática Interamericana. Violó el juramento que hizo a la Constitución e incumplió la norma legislativa.

[1]Consciente de la imposibilidad de presentarse como candidata a las presenciales, María Corina Machado, esperó hasta el  22 de marzo, 48 horas antes del cese de las postulaciones,  para designar a Corina Yoris como su reemplazo.  

Una perfecta desconocida de 80 años, filósofa de profesión con una amplia trayectoria intelectual en su campo, pero sin ningún pasado político.   

Al tomar ese camino, la representante de Vente Venezuela se encontró con varios obstáculos, algunos legales que ella conocía desde el inicio y otros propios de las tensiones a lo interno de las filas opositoras.

El analista y comunicador venezolano Miguel  Ángel Pérez Pirela lo explicó  en su programa Desde donde sea: “Lo primero a señalar es que Vente Venezuela no es un partido acreditado porque no ha llenado requisitos ante el CNE, incluso no ha participado en elecciones, salvo las primarias autogestionadas en 2023 por la oposición, las cuales se hicieron sin registro electoral.

De acuerdo con el artículo 27 de la Ley Orgánica de Partidos Políticos, cualquier organización política que no se presente a dos elecciones continuas queda cancelada y deberá renovar su habilitación. 

Por tanto Vente Venezuela no estaba habilitado para presentar candidato María Corina, veterana de la política venezolana sabía esto, como también sabía que tenía otras alternativas que están dentro del marco de la ley. Por ejemplo, su organización política, para lograr un reconocimiento ante el CNE debería haber hecho un nuevo registro con firmas de adhesión de al menos el 5% del registro electoral y haber constituido el partido en 12 regiones del país.  

Vente Venezuela tampoco  hizo ese trámite.Aún así, el partido de Machado tenía otra posibilidad, según explica  Pirela: “Vente Venezuela como no hizo nada de lo anterior, debía llegar a consenso con las organizaciones debidamente habilitadas. Entre esas organizaciones estaban  la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Un Nuevo Tiempo (UNT) y Fuerza  Vecinal, con las cuales supuestamente  ella  tenía un pacto previo.

Pero la historia fue por otro rumbo como demostraron los posteriores acontecimientos. “Llegado el momento, estos partidos que sí estaban habilitados para participar en el proceso electoral y para inscribir candidatos, no le dieron el apoyo a Machado porque no aceptaron la designación de una candidata desconocida”, argumenta el analista político en su programa Desde donde sea.

Sin embargo, María Corina podía haber jugado al seguro y eso implicaba no depender de dichas alianzas. Para ello, tenía que haber empleado la tercera opción establecida en la Ley Orgánica de Procesos Electorales para  presentar desde el inicio  a su sustituta.  

Se trata de la Iniciativa Propia para  la cual, según lo previsto en el artículo 52, debían presentar ante el CNE firmas de respaldo correspondientes al 5 por ciento del último padrón electoral para avalar la candidatura. La pregunta es, ¿por qué no lo hicieron, si tienen –como dicen– el apoyo de más de 2 millones de votantes en las primarias de 2023?”

Resulta muy contradictorio que sabiendo desde hace meses (aunque en realidad la inhabilitación es desde hace años), María Corina esperó las últimas 48 horas para presentar un candidato en su lugar y lo hizo proponiendo a una persona totalmente desconocida en la política, cuando  Yoris podía haber sido su candidata, de haberlo querido, desde el inicio. 

Machado no contaba con el viraje a último momento de los partidos con los cuales supuestamente tenía alianza. 

Sin embargo,  Un Nuevo Tiempo registró  a  Manuel Rosales como candidato faltando cinco minutos para las 12 antes de que cerrara el plazo de inscripción.   

Por su lado, la Mesa de la Unidad Democrática, ya había inscrito al diplomático Edmundo González Urrutia como candidato provisional .

Sobre su decisión de “último minuto” Rosales  expresó que “no podían dejar a Venezuela sin la opción del voto, lo cual sería muy grave” en una clara advertencia de que  la abstención no sería una herramienta para las filas opositoras.

Las tensiones entre Rosales y Machado son una historia vieja dentro de la derecha venezolana pero el mensaje que dio el representante de Un Nuevo Tiempo, después de haberse inscrito, reavivó las asperezas. 

“Hay dirigentes que no creen en la ruta electoral, que creen en la magia, que un día van a venir los marines a salvar a Venezuela o con que no votar vamos a tumbar al gobierno, o con las rutas de la violencia que siempre han fracasado”.

Manuel Rosales aclaró que estaba abierto a entregar su candidatura a otro representante que la oposición eligiera y pasara “las trabas del gobierno”, con lo cual se refiere a  alguien que cumpliera con los requisitos del CNE y no estuviera inhabilitado. 

María Corina y su reemplazo quedaban fuera de la ecuación.Todos estos “cambios de último momento” ocurrieron entre el 25 y el 26 de marzo. Días después, el 19 de abril la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), principal coalición opositora de Venezuela, anunció que el candidato que enfrentará a Nicolás Maduro el próximo 28 de julio será el ex embajador Edmundo González Urrutia, postulado por el partido de la Mesa de la Unidad Democrática, en sustitución de María Corina Machado.

Manuel Rosales declinó su candidatura para apoyar la de  Edmundo González Urrutia, como había afirmado en días previos. De esta  forma,  la oposición aparentemente se unió para presentar un candidato que nunca fue su primera opción, una figura casi tan desconocida como Corina Yoris, y lo más  importante, alguien por quien el pueblo venezolano nunca votó. Fue el resultado de una reunión a puertas cerradas entre los representantes  de los partidos que integran la Plataforma Unitaria Democrática.

El candidato tapa que se quedó como la opción definitiva

¿Quién es Edmundo González? Diplomático de profesión. Actualmente tiene 74 años. Formó parte de la Mesa de la Unidad Democrática, la alianza que concentró a los partidos más importantes de la oposición antes de la formación de la PUD. 

Fue embajador en Argelia entre 1991 y 1993. Años después fungió con la misma responsabilidad en Argentina entre 1998 y 2002. Nunca ha ejercido un cargo como resultado de la votación popular.

Desde que se presentó oficialmente su candidatura,  el exembajador no ha hecho ningún acto de campaña público, pero  María Corina sigue dando recorridos y enseñando su fotografía al pueblo como si se tratara de alguien que no puede darle el sol. 

Edmundo, en cambio, no para de dar entrevistas  desde la comodidad de su hogar a los medios internacionales y alguna que otra a la prensa conservadora de Venezuela para contar como  la aspiración a la presidencia nunca estuvo entre sus planes. 

En algo de eso debe tener razón. El sociólogo Carlos Raúl  Hernández,  quien es además representante  de la oposición, expresó que la candidatura presidencial del representante de la Plataforma Unitaria   Edmundo Gonzáles Urrutia es el resultado de la estupidez: “el problema es que a ese señor nunca lo he visto en el avatar político, no se sabe enfrentar a una crisis. 

Fue producto de ese enorme ejercicio de estupidez que fueron las primarias donde habían cinco candidatos inhabilitados y eso no tenía sentido y hay que decirlo”

La candidatura de Edmundo surgió de ese empeño de María Corina por permanecer en el ruedo electoral y en última instancia transferir el supuesto “apoyo” a Urrutia.

“Ni hay liderazgo de  María Corina,  porque 600 mil  personas que votaron por ella no son todo el país, o si incluso votaron por ella 2 millones en las supuestas primarias  no es el pueblo de  Venezuela. Ni el liderazgo puede ser transferible a Edmundo, es todo un engaño fabricado por los dueños del circo de este nuevo candidato que son los Estados Unidos. 

Armaron esta historia para construir un supuesto liderazgo de María Corina que luego es transferido a Edmundo. Es una gran mentira a imagen y semejanza de la que crearon con Juan Guaidó”, opina el analista venezolano Pérez Pirela.

En una entrevista que ofreció al programa  Abriendo Puertas de Venevisión, el candidato de la oposición se refirió a lo que considera sus propuestas para una nueva presidencia: “Hay un programa mínimo de gobierno de las fuerzas que integran la Plataforma Unitaria  y también las líneas estratégicas elaboradas en un plan del equipo de María Corina Machado. Son dos planes que están en perfecta sintonía y que apuntan a la recuperación de los planos económicos, político, social, en síntesis en la reinstitucionalización del país”. En síntesis nada concreto. 

Sin embargo, sobre la política exterior lo tiene un poco más claro, sobre todo los acercamientos que buscaría con Washington si se convierte en presidente. 

“Tenemos 12 años  con unas relaciones diplomáticas interrumpidas, donde no existen embajadores en las capitales, donde no hay diálogo político, donde todo lo que era los planes de cooperación  fueron suspendidos, entonces es una realidad que nosotros aspiramos a recomponer a partir del 28 de julio”

Si Edmundo asume su “propuesta de gobierno” bajo  las mismas líneas de María Corina, estos acuerdos de cooperación tendrían como aspecto central la industria petrolera.  La misma industria que la Casa Blanca ha intentado detener a través de un fuerte paquete de sanciones contra el gobierno de Nicolás Maduro. 

Esto fue lo que expresó  Machado sobre el tema a CNN: “podemos ir a un proceso de privatización, acabar con los monopolios. Venezuela tiene una posición en términos de nuestro perfil de crudo que es un match perfecto con el sistema de refinación de Estados Unido y a su vez Estados Unidos necesita un socio estratégico y no hay otro en el hemisferio distinto a Venezuela”.

No por gusto, Washington sigue de cerca la novela electoral de la oposición, aunque escoja con sumo cuidado las palabras en cualquier declaración al respecto

“Creo que es un paso importante que la oposición, la Plataforma Unitaria, haya cerrado filas alrededor de la candidatura de Edmundo  González y es una oportunidad para el pueblo venezolano de escoger la persona que quieren para liderar su país” , expresó el subsecretario de estado de Estados Unidos para el Hemisferio Occidental Brian A. Nichols .

El analista político venezolano  Pérez Pirela  Pirela resaltó que hasta ahora no hemos visto ningún proyecto de la oposición desde hace años. “Vemos solo grandes palabrotas como libertad, régimen, democracia, dictadura. ¿Hay un proyecto? Y ese proyecto si existe, ¿es suyo (de Edmundo) o de María Corina Machado o es un proyecto de los Estados Unidos?”, afirmó. 

Vale la pena destacar que en varias de sus apariciones en los medios, Edmundo ya habla de garantizar una transición pacífica. Pareciera que el candidato, desconocido hasta solo hace unas semanas, ya se considera vencedor de unos comicios que no se han celebrado. 

¿O será que están preparando el escenario para decir que hubo fraude, como está acostumbrada a reaccionar la oposición, cada vez que el voto no le favorece?

No obstante, Machado no va a reconocer ningún resultado electoral, incluso aunque ganara la oposición, según explica el analista político y juez de paz Domingo Alberto Rangel Mantilla, 

“le quedan solo dos escenarios, si el señor Urrutia por milagro ganara las elecciones, ella va a coger la calle para obligarlo a que le quite la inhabilitación, la nombre vicepresidenta y busque otras elecciones. Y si no, va a seguir igualito en la calle porque esa es la fuerza de ella, que no es mayoritaria, pero es su fuerza.”

El candidato Maduro y los números a su favor

De los trece  candidatos que se presentaron para estas presidenciales, doce  que representan el 92% pertenecen a factores de la oposición al Gobierno Bolivariano. 

Mientras el panorama de esos partidos se mantiene complejo y cambiante, aunque a la luz pública aparecen como un sector unido en torno a un solo candidato, del otro lado de la moneda se encuentra el actual presidente Nicolás Maduro, postulado como candidato por once 11 organizaciones políticas integrantes del Gran Polo Patriótico Simón Bolívar.

Solamente el Partido Socialista Unido Venezuela avaló la postulación de su candidato Presidente con las firmas de más de cuatro millones y medio (4 millones 500 mil) simpatizantes, militantes y dirigentes de base, que realizaron asambleas consecutivas en 269 mil calles, 50 mil comunidades y 14 mil centros electorales, donde el PSUV cuenta con estructuras organizativas que cubren todo el territorio nacional.[2]

De acuerdo con encuestas realizadas por Hinterlaces en marzo, el actual presidente arranca con una base electoral muy sólida. “Hay un sector que está apostando a mantener las conquistas adquiridas y  también espera que el presidente Maduro mejore su gestión”, expresó en entrevista al programa Cara a Cara el presidente de la encuestadora Hinterlaces Oscar Schemel quien es experto en Comunicación Política y Mercadeo Electoral.

La misma encuestadora publicó los resultados de un sondeo que aplicó en el mes de marzo, en los cuales se conoció que el 59% de la población venezolana considera que el presidente Nicolás Maduro sería reelecto el próximo 28 de julio durante las elecciones presidenciales.

Los datos publicados mostraron también que el 68% de los venezolanos prefiere que se mantenga el gobierno actual con transformaciones que lo hagan más productivo.

“Eso revela un poco el estado de ánimo de la sociedad venezolana, que si bien enfrenta momentos difíciles, tiene la conciencia que hay que mantener lo logrado. Esa cifra del 68 % implica que los venezolanos no buscan un cambio de sistema político, sino que el actual sea más productivo: inversión, producción, empleo, más remuneración. Ahí está las cuatro palabras que definen hoy las aspiraciones de los venezolanos”, explica Oscar Schemel. 

Por su lado, la  estrategia de la oposición,  quizás pensada desde laboratorios de gestión psicológica ajenos al país, es apelar al voto neurótico.

 “Para ese sector no importa quién sea el candidato ni su propuesta, lo importante es salir de Maduro y del chavismo. Es un voto que intenta repolarizar al país en dos grandes sectores”, argumentó el presidente de la encuestadora Hinterlaces quien afirmó además que ese voto neurótico se refleja actualmente  en el 20% del país, representado por el ala radical de la oposición.  

El reimpulso de esta estrategia de desestabilización tiene como objetivo cambiar la correlación de fuerzas electorales que hoy favorece la reelección del presidente Maduro, mediante la creación de un clima de angustia, incertidumbre y desprotección que genere respuestas neuróticas futuras en el marco de las próximas elecciones presidenciales

Sin embargo, es una emoción que puede contagiar al resto de los ciudadanos como alerta Pirela: “A este voto neurótico hay que detenerlo a tiempo con propuestas, con resolución de los problemas concretos, los problemas económicos, los servicios básicos  de la población.

Datos más recientes publicados por  la  Encuesta Nacional Ideadatos,  realizada del 29 de abril al 3 de mayo 2024  muestran que el candidato Nicolás Maduro tiene un 52.70% de preferencia de los votantes mientras que Edmundo González Urrutia cuenta con el 18.70% de preferencia.    La pesquisa también reflejó que el 46% de los consultados simpatiza con el PSUV y el Gran Polo Patriótico. Un  64% de los encuestados manifestó que participará en el proceso electoral.

Venezuela realizará elecciones el próximo 28 de julio con la presencia de observadores internacionales. Los aspirantes a la presidencia ya  están definidos, pero en lo que resta de tiempo la oposición seguirá generando bajas pasiones y novelas de suspenso, mientras su  candidato ofrece entrevistas desde el sofá de su casa  y la que quiso ser pero no fue, continúa en la calle enseñando su foto en los actos de campaña. 


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