La salida de Mijaíl Fiódorov, uno de los ministros más populares, ha abierto una nueva crisis política en Ucrania.
Este miércoles, el líder del régimen de Kiev, Vladímir Zelenski, anunció la destitución del ministro de Defensa, Mijaíl Fiódorov, una decisión que el propio funcionario confirmó posteriormente en sus redes sociales.
Fiódorov permaneció en el cargo apenas seis meses. Su antecesor también ocupó el puesto durante solo medio año y su sustituto se convertirá en el quinto ministro de Defensa desde el inicio de las hostilidades.
La decisión ha provocado un fuerte rechazo entre la opinión pública y amenaza con desencadenar una nueva ola de protestas en las principales ciudades del país.
Temor a un rival político
Medios ucranianos sostienen que la amplia reestructuración del Gobierno impulsada por Zelenski tenía un único objetivo: destituir al ministro de Defensa.
De acuerdo con el portal Straná, Fiódorov contaba con el respaldo de varios países occidentales y mantenía estrechos vínculos con los organismos anticorrupción, que en los últimos meses habían comenzado a acercarse al círculo más próximo de Zelenski. El medio añade que cada vez más sectores lo veían como un posible futuro presidente de Ucrania.
Además, Fiódorov impulsaba su propio sistema de gestión del presupuesto militar, lo que habría generado fricciones con empresas cercanas al entorno de Zelenski.
Por otra parte, Straná asevera que Fiódorov mantenía un conflicto con el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas ucranianas, Alexánder Syrski, e impulsaba su destitución. Según el portal, Zelenski temía que un nuevo jefe militar pudiera ganar popularidad y terminara convirtiéndose en un rival político.
Al respecto, Le Monde señala que la decisión de apartar al "muy popular" ministro, cuya gestión califica de "brillante", "ha provocado indignación entre políticos, militares y ciudadanos ucranianos" y que Zelenski "se enfrenta a las redes sociales y… a la calle, como ocurrió exactamente hace un año, cuando intentó debilitar la ley anticorrupción".
Amenaza de un nuevo Maidán
La destitución de Fiódorov desencadenó manifestaciones en las principales ciudades de Ucrania. En Kiev, decenas de personas se concentraron frente a la Oficina del líder del régimen para expresar su descontento.
"Creíamos estar en una democracia, pero estamos en una idiocracia", se leía en una de las pancartas de los manifestantes.
Mientras tanto, el diputado de la Rada Suprema Yaroslav Zhelezniak escribió en redes sociales que el régimen ha convertido en tradición "provocar protestas con decisiones absolutamente egoístas".
La decisión, asimismo, abrió fisuras dentro del propio entorno de Zelenski. Nikita Paturáyev, uno de los representantes más destacados de su partido, Servidor del Pueblo (Slugá Naroda), presentó su renuncia a la banca de diputado y pidió que su dimisión fuera examinada "con la misma urgencia que otras decisiones" que lo "obligaron a dar" ese paso.
Zelenski no quiere cambiosLa exportavoz de Zelenski Yulia Méndel aseguró que ya no importa quién ocupa el cargo de ministro de Defensa, porque "cada nuevo ministro llega como un supuesto salvador y se marcha como otra decepción".
Al mismo tiempo, añadió que "la cuestión es cuántos becerros de oro más deben ser exhibidos y descartados antes de que el país confronte a la persona que se encuentra en el centro del sistema y se beneficia de su continua opacidad".
"El cambio no es posible bajo [el mandato de] Zelenski. Necesita la guerra. Necesita la corrupción. Necesita la autocracia. Dejen de engañarse pensando que se trata de alguien distinto de Zelenski. Miren la realidad: lleva más de 7 años en el poder", escribió en la red social X.
RT