Venezuela anuncia proceso diplomático con EEUU para reabrir embajadas y abordar la crisis. Delegaciones técnicas ya se movilizan. Decisión necesaria para atender consecuencias de la agresión y el secuestro de Maduro, explica el comunicado
El gobierno de Venezuela anunció este viernes 9 de enero de 2026 el inicio de un "proceso exploratorio de carácter diplomático" con los Estados Unidos, con el objetivo declarado de reabrir las misiones diplomáticas en ambos países.La decisión se produce tras la denuncia formal de Caracas en la que se declara víctima de la "agresión criminal" y del "secuestro ilegal" de su presidente, Nicolás Maduro, y de la primera dama, Cilia Flores.
Según un comunicado oficial, Venezuela denuncia ante la comunidad internacional la agresión militar de Estados Unidos del 3 de enero que causó más de un centenar de muertos, entre civiles y militares, y que incluyó el secuestro del mandatario, hecho calificado como una "grave violación a la inmunidad personal de los jefes de Estado".
Frente a estos eventos, el gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, subrayó que enfrentará la situación por la vía diplomática, como una reafirmación de su convicción en la "Diplomacia Bolivariana de Paz", de ahí la decisión de reabrir ambas embajadas para atender asuntos relacionados con la agresión militar y el secuestro del jefe de Estado y su esposa.
Movimiento de delegaciones técnicas
En un segundo anuncio, las autoridades confirmaron la llegada a Venezuela de una delegación de funcionarios del Departamento de Estado estadounidense para realizar evaluaciones técnicas y logísticas.
Paralelamente, una delegación venezolana será enviada a Estados Unidos para cumplir labores equivalentes, en un primer paso tangible hacia la posible normalización de funciones consulares y diplomáticas.
Las relaciones diplomáticas entre Venezuela y Estados Unidos, tensionadas durante más de una década, colapsaron abruptamente en enero de 2019. El detonante fue el reconocimiento por parte del gobierno de Donald Trump a Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional, como "presidente interino" legítimo de Venezuela.
En respuesta, el gobierno de Nicolás Maduro rompió formalmente las relaciones, ordenó la salida del personal de la embajada estadounidense en Caracas en 72 horas y cesó las operaciones de su propia embajada en Washington.
Esto inició un largo período de congelamiento, durante el cual la sede venezolana en la capital estadounidense quedó bajo el control de representantes de Guaidó, mientras que la embajada de Washington en Caracas permaneció vacía, con sus intereses representados por Suiza.


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