21 Jan
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Ecuador aplicará un arancel del 30 por ciento a importaciones colombianas desde febrero, según el mandatario ecuatoriano por déficit comercial y falta de cooperación en seguridad fronteriza. Petro intercedió recientemente por la libertad de Jorge Glas.

El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, toma ejemplo del mandatario estadounidense, Donald Trump, al presionar con aranceles ante diferencias de cualquier índole. 

Este martes el ecuatoriano anunció la imposición de un de una “tasa de seguridad” del 30 por ciento a todas las importaciones provenientes de Colombia, una medida que justificó por la “falta de reciprocidad y acciones firmes” de su vecino en la lucha conjunta contra el narcotráfico y la minería ilegal en la frontera común.

El gravamen, que se aplicará a partir del 1 de febrero, introduce un elemento económico en una relación bilateral ya tensionada por diferencias políticas y declaraciones cruzadas en los últimos días.

El detonante: las declaraciones de Petro sobre GlasEl anuncio de Noboa se produce un día después de que el presidente colombiano, Gustavo Petro, publicara un mensaje en la red social X, acompañado de una foto, en el que pidió la liberación del exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, condenado en un cuestionado proceso por corrupción, pero que analistas ven como un ejemplo de lawfare.

Petro denunció “tortura psicológica” a Glas que fue tramitado en 2025 como “ciudadano colombiano”.
Aunque Noboa no mencionó directamente el tuit de Petro, la cercanía temporal entre ambos hechos fue interpretada por analistas como un nuevo episodio de fricción diplomática.

El argumento comercial: un déficit que supera los 1.000 millones de dólares

Noboa fundamentó la medida en el desbalance comercial que Ecuador mantiene con Colombia.

En su mensaje en X, Noboa denunció que, pese a los “esfuerzos reales de cooperación” de Ecuador, las fuerzas militares ecuatorianas “siguen enfrentando a grupos criminales atados al narcotráfico en la frontera, sin cooperación alguna” del lado colombiano.

Minutos después del anuncio de Noboa, el Ministerio de Defensa de Colombia respondió en la misma red social, destacó en su mensaje que la cooperación bilateral ha permitido “resultados concretos contra el narcotráfico transnacional”, como la incautación de 2,24 toneladas de marihuana en la zona fronteriza. No obstante, para Quito, esa colaboración parece ser insuficiente.

Implicaciones comerciales y legales

La medida plantea interrogantes sobre su compatibilidad con los acuerdos de la Comunidad Andina (CAN), de la que ambos países forman parte. El Acuerdo de Cartagena prohíbe la imposición de aranceles intracomunitarios, salvo excepciones por seguridad nacional u orden público.

Al calificar el gravamen como “tasa de seguridad”, Ecuador busca ampararse en esa excepción, pero su aplicación general a todos los productos colombianos podría derivar en una controversia ante las instancias andinas.

Colombia es uno de los principales socios comerciales de Ecuador en la región, con un intercambio significativo de bienes industriales, alimentos, productos de consumo y energía eléctrica, esta última en momentos de crisis en este sector ecuatoriano. El arancel del 30 por ciento encarecerá importaciones clave para Ecuador, como medicinas, productos de limpieza y electricidad, y podría generar tensiones en sectores productivos de ambos países.

Noboa aclaró que la tasa se mantendrá “hasta que exista un compromiso real para enfrentar juntos el narcotráfico y la minería ilegal en la frontera, con la misma seriedad y decisión que hoy el Ecuador asume”. La medida, por tanto, funciona -a los ojos de analistas- como un instrumento de presión para forzar mayores compromisos de seguridad por parte de Colombia, o una manera de alejar a Petro de la situación que enfrenta Jorge Glas.


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