El presidente de Estados Unidos confirmó la cancelación del ataque previsto contra Irán y condicionó la decisión a lograr rápidamente un acuerdo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció en la madrugada del domingo que “aceptó cancelar un ataque planeado contra Irán”, aunque advirtió de que la decisión queda supeditada a la posibilidad de alcanzar rápidamente un acuerdo con Teherán.
Según explicó, Washington está “totalmente preparado y equipado” para enfrentar a la República Islámica con una fuerza militar y una capacidad “no vistas desde la Segunda Guerra Mundial”.
"Irán y otros países de Medio Oriente solicitaron aplazar cualquier ataque tras acordar las líneas generales de un posible acuerdo", añadió.
El mandatario explicó que el acuerdo propuesto incluiría “la apertura inmediata, plena y total del estrecho de Ormuz”, además de “poner fin a la amenaza nuclear iraní”.
Afirmó que respalda esta vía “por el bien del mundo entero” y para garantizar que Irán “pueda seguir siendo un país exitoso y próspero", siempre que se alcance un acuerdo con rapidez.
Trump indicó que "Israel" comparte este compromiso y concluyó diciendo: "Manos a la obra, todos, y terminemos la tarea".
Un alto funcionario iraní declaró que Irán está listo para activar planes previamente elaborados para atacar infraestructuras vitales israelíes y objetivos energéticos estadounidenses en la región.
La declaración se produjo en respuesta a informes sobre preparativos militares de Washington y “Tel Aviv” contra instalaciones energéticas iraníes.
Por su parte, la agencia Fars difundió una lista de posibles blancos que estarían al alcance de los misiles iraníes si se produjera un ataque contra sus centrales eléctricas.
Entre ellos figuran campos y plantas de petróleo y gas operados por Estados Unidos, así como los yacimientos de gas Leviatán y Tamar, ubicados en territorios ocupados.
The New York Times reportó que existe preocupación entre los aliados de Estados Unidos ante la posibilidad de que la guerra contra Irán esté encaminándose hacia una derrota estratégica.
Los aliados reconocen que el conflicto ha dejado tanto a Estados Unidos como a "Israel" en una posición más débil, mientras ambos intercambian acusaciones sobre la situación.
En tanto, los misiles y drones continúan representando una amenaza para las bases estadounidenses desplegadas en distintos puntos de la región.
AlMayadeen