Thomas Sankara condujo el coche más barato del país como presidente de Burkina Faso. Se negó a tener su retrato colgado en lugares públicos, rechazó los aires acondicionados en su oficina y bajó su salario mensual a 450 $.
Él era el hombre más poderoso de su país y aún eligió vivir como la gente. Sankara no realizó la humildad; la practicó como política.
Mientras que los presidentes africanos recogían mansiones estatales, caravanas y cuentas bancarias suizas, Sankara condujo un Renault 5—el coche más barato del mercado burkinabe.
Prohibió su retrato en edificios públicos, rechazó el aire acondicionado en su oficina y limitó su salario a 450 $ al mes.
Esto no fue simbolismo, sino una declaración política aguda que hizo que todos los demás líderes africanos se sintieran incómo Cuando un hombre en el poder vive sin exceso, expone a todos los que no lo hacen.
Sankara entendió que la verdadera moneda del liderazgo es la autoridad moral, no la exhibición material. Vacunó a 2,5 millones de niños en una semana, plantó millones de árboles para luchar contra la desertificación, y logró todo esto con un presupuesto vergonzosamente pequeño.
Lo asesinaron a los 37 años y lo borraron de la historia.
¿Qué dice sobre el futuro de un continente cuando sus líderes más disciplinados son siempre los eliminados?
Referencias: Thomas Sankara Speaks (Pathfinder Press, 1988) | BBC Africa — «Thomas Sankara: El hombre vertical» (2017)
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