20 May
20May

Tras la firma de acuerdos entre las delegaciones de Rusia y China y los discursos de Vladímir Putin y Xi Jinping, las partes firmaron una declaración conjunta donde se destaca que los principios establecidos en el Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación pasaron la prueba del tiempo y no han perdido su relevancia.

Sputnik te ofrece lo más importante de la declaración conjunta entre Rusia y China.

La crisis ucraniana

Rusia y China consideran que es imprescindible solucionar las causas profundas y originales de la crisis ucraniana, y que eso se debe hacer cumpliendo con los principios de la Carta de la ONU.

"Las partes están convencidas de la necesidad de abordar plenamente las causas profundas de la crisis ucraniana, respetando los principios de la Carta de las Naciones Unidas en su totalidad e interrelación, a fin de garantizar la seguridad mutua y sentar las bases para una paz sostenible", postula la declaración conjunta.

Los dos países apoyan todos los esfuerzos por lograr una paz duradera en Ucrania, y abogan por una solución del conflicto ucraniano por medio del diálogo y las negociaciones.

Rusia aprecia la postura objetiva de China en este conflicto y saluda el deseo de Pekín de desempeñar un papel constructivo en su solución.

Orden mundial

Moscú y Pekín abogan por una heterogeneidad civilizacional, luchan por la soberanía cultural y no se dedican a la lucha en el ámbito de las ideologías.

"Las partes seguirán elaborando una visión común para la construcción de un mundo multipolar y unas relaciones internacionales más justas y de un nuevo tipo", indica la declaración conjunta.

Ambas naciones desarrollan sus relaciones sobre el principio de un respeto mutuo de la soberanía y la no intromisión en los asuntos internos de otros.

Las relaciones entre Rusia y China no tienen carácter de bloques y confrontación, y no están dirigidas contra terceros países, subraya el documento.

Moscú y Pekín instan a Washington a trabajar de buena voluntad para crear las condiciones necesarias para el fortalecimiento de la estabilidad estratégica, y piden al mundo que se adhiera al principio de la seguridad igual e indivisible.

Las posturas unilaterales en la solución de problemas comunes, la hegemonía y la política de coerción son inaceptables en todas sus manifestaciones.

"Las normas elaboradas por un grupo reducido de Estados no deben sustituir al derecho internacional generalmente reconocido", se afirma en el documento.

Agrega que tampoco es aceptable la coerción de otros países a renunciar a su neutralidad.

Rusia y China instan a no valerse de los derechos humanos como excusa para entrometerse en los asuntos internos de otros países. Los grandes países no deben abusar de sus ventajas y deben asumir una responsabilidad especial.

"Es importante superar la fragmentación del mundo y contribuir a la eliminación de las barreras transfronterizas en diversos ámbitos, respetando al mismo tiempo la soberanía, la integridad territorial y la identidad de todos los Estados soberanos. No existe un modelo de desarrollo universal en el mundo, ni hay países ni pueblos de 'primera clase'", dice la declaración conjunta.

Los intentos de varios países de limitar el desarrollo soberano de otros corresponden al espíritu colonial, pero han sufrido un fracaso.

"La situación mundial se está complicando. Se están intensificando tendencias neocoloniales negativas, como el recurso a enfoques unilaterales basados en el uso de la fuerza, el hegemonismo y la confrontación entre bloques", se agrega.

Además, ambas naciones destacaron la importancia que tiene la inmunidad de los funcionarios contra la jurisdicción penal de otros Estados para la estabilidad de las relaciones internacionales.

Armas nucleares y seguridad internacional

Rusia y China están preocupadas por los planes de los países no nucleares de adquirir armas nucleares y asimismo rechazan cualquier provocación y acto hostil entre potencias nucleares que vulnere sus intereses fundamentales.

"Las partes condenan cualquier provocación y acción hostil de unos Estados nucleares contra otros Estados que poseen armas nucleares, que menoscabe sus intereses fundamentales en el ámbito de la seguridad y aumente los riesgos en materia estratégica", señala el texto de la declaración conjunta.

Según el documento, Rusia y China instan a las potencias nucleares y a sus aliados no nucleares a que renuncien a los planes desestabilizadores de "misiones nucleares conjuntas".

"Las actividades de una serie de Estados nucleares y no nucleares que, en el marco de bloques militares y coaliciones, aplican estrategias de "interceptación previa al lanzamiento", "ataque de alta precisión en profundidad", "cadena de destrucción" y "capacidad de contraataque", que permiten lanzar ataques con misiles anticipados o preventivos con el fin de decapitar y desarmar al enemigo, tiene un carácter profundamente desestabilizador y representa una amenaza estratégica para aquellos Estados contra los que se dirige", subraya.

Al mismo tiempo, los dos países destacan las consecuencias negativas que tendrá para la seguridad internacional y estabilidad estratégica el proyecto estadounidense de defensa antimisiles Cúpula Dorada.

Moscú y Pekín expresan su preocupación por la militarización del Ártico por parte de EEUU y sus aliados y se oponen al emplazamiento de armas de cualquier tipo en el espacio.

Situación en Oriente Medio

Rusia y China consideran los ataques de EEUU e Israel contra Irán una violación del derecho internacional que mina la estabilidad en la región de Oriente Medio.

Ambos países, enfatiza la declaración, "subrayan la necesidad de que las partes implicadas en el conflicto regresen lo antes posible al diálogo y a las negociaciones, con el fin de evitar la expansión de la zona de conflicto",


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