05 Jan
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El mandatario venezolano rechaza los cargos en su contra y reafirma su investidura presidencial en su primera comparecencia judicial tras la operación militar estadounidense que lo secuestró en territorio venezolano.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, emitió sus primeras declaraciones ante un tribunal de Nueva York tras su secuestro por comandos especializados del ejército de Estados Unidos en una operación militar ejecutada en territorio venezolano. El mandatario se declaró «prisionero de guerra» y rechazó categóricamente los cargos presentados en su contra, reafirmando su condición de jefe de Estado legítimo de la República Bolivariana.

«Soy el presidente de Venezuela y me considero prisionero de guerra. Me capturaron en mi casa de Caracas», declaró el líder venezolano ante el juez, describiendo las circunstancias de su detención como una acción militar que violenta su inmunidad presidencial y la soberanía de su país. La declaración establece el marco bajo el cual Maduro interpreta jurídicamente su situación: no como un acusado criminal, sino como un mandatario secuestrado en medio de un conflicto internacional.
La primera dama de Venezuela, Cilia Flores, también se declaró inocente de los cargos en su contra y pidió una visita consular para ella y para el presidente Maduro.

Durante su comparecencia judicial, el presidente venezolano fue contundente al rechazar las acusaciones formuladas por la justicia estadounidense. «No soy culpable, soy un hombre decente, sigo siendo el presidente de mi país«, afirmó Maduro ante el magistrado, estableciendo una distinción fundamental entre su rol como jefe de Estado electo democráticamente y los cargos que Washington intenta imputarle.

De manera simultanea, el representante permanente de Venezuela ante la ONU, Samuel Moncada, reiteró la vocación de paz de la nación sudamericana y presentó las solicitudes urgentes: «Venezuela exhorta a este Consejo de Seguridad a asumir plenamente su responsabilidad y actuar conforme al mandato que le confiere la Carta de las Naciones Unidas.»
La primera de ellas insta al gobierno de los Estados Unidos de América a garantizar el respeto pleno de las inmunidades diplomáticas que corresponden al presidente Nicolás Maduro y a la primera dama Cilia Flores. Esta demanda incluye la liberación inmediata de cualquier acción en su contra y su retorno seguro a la República Bolivariana de Venezuela, en apego a las normativas internacionales.

El secuestro del presidente Nicolás Maduro ocurrió el pasado 3 de enero de 2026 cuando comandos especializados del ejército estadounidense ejecutaron una incursión militar en su residencia de Caracas.

Desde Caracas, las autoridades venezolanas denunciaron inmediatamente la operación como un intento de «descabezar» al gobierno bolivariano, generar una crisis institucional y allanar el camino para imponer un ejecutivo controlado desde Washington. La Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela respondió ordenando que la vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez asumiera todas las funciones presidenciales en condición de encargada, garantizando así la continuidad institucional del Estado.

La presidenta encargada Delcy Rodríguez presidió este domingo el Consejo de Ministros número 757, demostrando la operatividad plena del aparato estatal venezolano. La sesión ministerial, que contó con la participación de los vicepresidentes sectoriales y ministros de áreas estratégicas, significando la estabilidad y gobernabilidad frente a la agresión externa.

 TeleSUR

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