09 Jun
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Según analistas, los países que mantienen acuerdos militares con Tel Aviv pese a las ofensivas que sacuden la región han perdido cualquier pretensión de neutralidad.

Las exportaciones de armas de Israel alcanzaron un récord de 19.200 millones de dólares en 2025, marcando el quinto año consecutivo de crecimiento en las ventas de armamento que Tel Aviv promociona como "probado en combate" en los campos de destrucción de Gaza.

Este incremento, cercano al 30% respecto al año anterior, se produjo en un contexto en el que Israel mantenía abiertos varios frentes de guerra, incluidos Irán y Líbano.

En cuanto a los destinos de estas exportaciones, Europa concentró el 36% de las ventas, mientras que Asia y la región del Pacífico representaron el 32%.

Aunque el Gobierno israelí no publicó un desglose por países de sus exportaciones, un conjunto de datos difundido recientemente por el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) sitúa a India como el principal receptor de armamento israelí entre 2021 y 2025.

De hecho, alrededor del 29% de todas las exportaciones militares de Tel Aviv durante ese periodo tuvieron como destino el país asiático. 

Por detrás de India se situaron Alemania y Estados Unidos, que absorbieron el 21% y el 7,8%, respectivamente, de las exportaciones israelíes en esos años. 

Entre los principales productos comercializados por Israel destacan misiles, cohetes y sistemas de defensa antiaérea. 
Al mismo tiempo, el auge de las ventas de armas israelíes ha coincidido con las ofensivas lanzadas por Tel Aviv contra seis países y territorios desde el 7 de octubre de 2023: Palestina, Irán, Líbano, Qatar, Siria y Yemen. 

Solo en Gaza, Israel ha matado a más de 72.000 palestinos en bombardeos incesantes que múltiples organizaciones internacionales de derechos humanos han calificado de genocidio.

En este contexto, expertos sostienen que el aumento de las exportaciones de armamento israelí plantea serias dudas desde el punto de vista del derecho internacional y deja al descubierto profundas contradicciones en la política exterior de los países compradores. 

Gokhan Ereli, investigador independiente radicado en Ankara, afirma a TRT World que el derecho internacional es claro respecto a la ilegalidad del comercio de armas israelí.

"Ningún Estado puede seguir suministrando armas a otro cuando existen motivos razonables para creer que ese armamento será utilizado para cometer graves violaciones del derecho internacional humanitario", señala, citando el Tratado sobre el Comercio de Armas y la Convención sobre el Genocidio.

A juicio de Ereli, una vez que organismos con credibilidad internacional describen un conflicto en términos de crímenes de guerra o genocidio, los compradores de armas dejan de poder ampararse en el desconocimiento. 

"Cada nuevo envío se convierte en un acto político deliberado disfrazado de comercio rutinario", sostiene. 
Por ello, el investigador considera que los países europeos y asiáticos que continúan manteniendo transacciones militares con Israel han perdido cualquier pretensión de neutralidad. 

Antony Loewenstein, periodista de investigación y autor de The Palestine Laboratory: How Israel Exports the Technology of Occupation Around the World (El laboratorio palestino: cómo Israel exporta la tecnología de la ocupación al resto del mundo), sostiene que la continuidad de las ventas de armamento letal por parte de Israel podría derivar en futuras responsabilidades legales.

"No hay duda de que varias empresas armamentísticas israelíes podrían enfrentarse a investigaciones y juicios internacionales por crímenes de guerra debido a su complicidad, no solo en el genocidio de Gaza, sino también por exportar a todo el mundo esas herramientas, tecnologías de vigilancia y armas", afirma en declaraciones a TRT World.

Según Loewenstein, los países que adquieren armamento israelí corren el riesgo de incurrir en una complicidad similar.