Este 30 de marzo del 2026 conmemoramos el Día de la Tierra Palestina, uno de los hechos emblemáticos en materia de traer al presente los innumerables ejemplos de asesinatos, usurpación y expolio cometidos por la entidad sionista contra el pueblo palestino.
Por Pablo Jofré Leal
En plena guerra de agresión contra la República islámica de Irán a manos de la alianza de Estados Unidos y el régimen sionista israelí, junto a la invasión del Líbano por parte del ejército sionista, este 30 de marzo del 2026 conmemoramos uno de los hechos emblemáticos en materia de traer al presente los innumerables ejemplos de asesinatos, usurpación y expolio cometidos por la entidad sionista contra el pueblo palestino, en un proceso de genocidio que se mantiene hace más de 7 décadas.
Un 30 de marzo que nos lleva medio siglo atrás, desde aquella oportunidad en que miles de palestinos, en defensa de su tierra milenaria, de sus cultivos, su cultura, tradiciones enfrentaron una vez más al régimen ocupante, colonizador y genocida bajo el nombre de Israel y que creo necesario reflotar una y otra vez, como lo suelo hacer en diversos medios internacionales (1)
El día 30 de marzo de 1976, cuando sólo habían transcurrido tras 28 años del nacimiento de la entidad sionista tras el fin del mandato británico, en mayo de 1948 el pueblo palestino, como una sola voz, una sola voluntad, agotado de las continuas violaciones a sus derechos llamó a una huelga general contra el ocupante sionista.
En esta ocasión el motivo era la usurpación de dos mil hectáreas de tierra – 21 mil dunums – mediante un decreto ilegal de expropiación en la Palestina ocupada del norte.

El objetivo de judaización de esa zona tenía el objetivo, de implantar campamentos militares, como también construir nuevos asentamientos ilegales con colonos judíos sionistas, principalmente del extranjero. Aunque sea ya una perogrullada repetir una y otra vez que eso actos son crímenes de lesa humanidad, que además en el ejercicio de una acción ilegal (asentar colonos mediante la confiscación de tierras) contravienen todas las disposiciones internacionales, resoluciones de las Naciones Unidas respecto a la absoluta prohibición de trasladar extranjeros a tierras ocupadas, constituyendo aquello un quebrantamiento del título III, sección tercera del Cuarto Convenio de Ginebra, leyes, resoluciones, acuerdos que jamás han sido cumplidos por el régimen nazisionista israelí.
La decisión de lucha del pueblo palestino, que se movilizó desde el norte hasta el Néguev significó el asesinato de 7 jóvenes palestinos, 23 heridos y 300 detenidos, principalmente de las aldeas de Arraba, Sakhnin y Deir Hanna.
Estos siete jóvenes ofrendaron con su vida, aquello que, para los pueblos celosos de su soberanía y dignidad, representa su aliento vital.La relación estrecha que se tiene con la tierra, considerada una madre proveedora, que acoge y ama. Una tierra que, con sus olivos, sus cultivos, los animales que pastan en ellos, representan un vínculo indestructible.
Como Handal, aquella planta con fruto amargo, que vuelve y vuelve a crecer cuando se corta con raíces profundas. Una Palestina que con sus hombres y mujeres opone firme y valerosa tenacidad a ser expulsado de su tierra, que como una Handala se aferra a su tierra de la cual ningún criminal sionista podrá arrancarlo y representado por ese niño de espaldas creado por el caricaturista palestino Naji Al – Ali (2)Cada año, desde ese 1976, los mártires vuelven a ser recordados, vuelven a pasar por nuestros corazones y como expresión de ese “recordis” ese volver a pasar por el corazón, se planta un olivo como símbolo de esta relación, que hunde sus raíces en la historia milenaria del pueblo palestino con su tierra, hoy saqueada y ofendida por la presencia de extranjeros.
Un símbolo que expresa la señal irrenunciable de millones de hombres y mujeres con la decisión de volver a sus hogares, del que fueron expulsados (en la llamada Nakba, catástrofe en árabe), volver a sus raíces, allí donde por generaciones se han establecido.
En un artículo publicado el año 2018, señalaba que, en el marco de la marcha por la tierra – conmemorando precisamente el Día de la Tierra - miles de habitantes de la Franja de Gaza, bloqueada desde el año 2006 a la fecha, se acercaron a las alambradas que marcan la separación de la Palestina usurpada el año 1948.
Una alambrada instalada, para acrecentar aún más el bloqueo contra esta tierra sometida a crímenes diarios, a un sofoco que viola los derechos humanos de 2 millones de personas, en lo que se considera el campo de concentración más grande del mundo (3)Una réplica monumental de aquellos campos que el nacionalsocialismo instaló en tierras ocupadas en la Segunda Guerra Mundial, que bien conocen muchos ciudadanos israelíes y que paradojalmente ha sido puesto en práctica en este Siglo XXI, por aquellos que han hecho de su propio sufrimiento en esa guerra, un modelo a seguir ahora contra el pueblo palestino.

Singular, por cierto, pero hasta patológico me atrevo a sostener Panorama, que bien deben conocer muchos alemanes, polacos, franceses, holandeses, entre otros, de creencia judía, que pasaron por campos de concentración y que paradojalmente ha sido puesto en práctica en este Siglo XXI, por aquellos que han hecho de su propio sufrimiento en esa guerra, un modelo a seguir ahora contra el pueblo palestino contra el cual se lanzan tropas sedientes de sangre, avalados por una sociedad israelí que, mayoritariamente avala este genocidio que más temprano que tarde deberá significar el juzgar a políticos, militares, periodistas, rabinos, líderes de opinión que llaman día a día a exterminar al pueblo palestinos, sean estos hombres, mujeres o niños.
Recordar el 30 de marzo es poner en permanente visibilidad los derechos del pueblo palestino, sacrificados en función de intereses geopolíticos, como lo estamos viviendo hoy con la guerra regional en Asia occidental donde un Irán resistente, valeroso expresa que ese concepto de amor a la tierra se expresa en toda su magnitud y que Palestina luce como una medalla merecida y referencial hace más de 70 años.
Hablo de reivindicaciones, derechos usurpados, sueños truncados, léase: el retorno de los refugiados, la autodeterminación, el derecho de libre tránsito por su tierra, el derecho a mantener su cultura y no estar sujeto a un proceso de invisibilización, que incluso genera que el sionismo robe la música, el vestuario, la comida la historia misma de palestina, de tal manera de construir un mito, incluso usando la falsificación de la arqueología, que otorgue a esos extranjeros un sentido de pertenencia.
La conmemoración del Día de la Tierra, ha tenido innumerables hitos: las intifadas, la resistencia permanente de la Franja de Gaza y Cisjordania, las marchas por la resistencia como aquella que se mantuvo durante dos años, que relanzó con fuerza la defensa irrestricta de los derechos del pueblo palestino y que desde el 7 de octubre del 2023 con aquella operación política - militar que volvió a entrever a un pueblo que deseaban sepultado, oculto, invisible: Operación Tormenta de Al Aqsa, como un diluvió inundo nuestras mentes y corazones con la máxima ¡Palestina Vive¡ Rememorar los hitos que marcan nuestra historia es fundamental. Más aún cuando esas fechas conmemorativas traen a nuestra mente y nuestros corazones, el sacrificio de miles y miles de hombres y mujeres, que han ofrendado su vida por una Palestina autodeterminada.
Cada 30 de marzo, desde el año 1976 a la fecha, Palestina recuerda a sus mártires, reivindica su derecho al retorno, a una tierra de la cual fueron expulsados por extranjeros sionistas, venidos principalmente desde Europa.
50 años han pasado desde aquella manifestación reivindicativa palestina, con el asesinato de siete jóvenes, que elevaron su voz de protesta frente al robo israelí. Medio siglo de reclamos, resoluciones, intifadas y agresiones sionistas contra los territorios ocupados y bloqueados de Cisjordania y Gaza. Y, sin embargo, no existe ley que respete "Israel", no existe determinación de la ONU, llamados de organizaciones de derechos humanos, voces de condena que limiten el actuar sediento de sangre de la entidad sionista.
Un régimen genocida que sigue robando tierras palestinas, que sigue masacrando a su población, demoliendo casas, destruyendo cultivos, impidiendo la expresión cultural, ahogando a Palestina día a día con el aval de un mundo que ciego, sordo y mudo, no planta cara a los crímenes. Un mundo que a través de su doble rasero ha callado ominosamente los 78 años de crímenes del sionismo.
Pero, también los ataques contra Yemen, Irak. Los crímenes de grupos terroristas y occidente contra el pueblo de Siria y Libia cuyos gobiernos fueron finalmente derrocados. El ataque, agresión e invasión de El Líbano. Y hoy con una agresión, una guerra imperial sionista contra la República Islámica de Irán que reivindica el derecho supremo a la autodefensa contra asesinos, criminales y terroristas representados por Washington y su socio sionista.
El Día de la Tierra es una señal, una fecha que debe difundirse pues, no sólo es un recordatorio para los palestinos que viven en su tierra histórica sujeta a leyes discriminatorias, en territorios ocupados cercados por muros y alambras. En campamentos de refugiados, impedidos de volver.
El Día de la Tierra es un llamado de alerta, un emplazamiento a nuestra conciencia, de tal forma de no callar, elevar nuestras voces en alto, denunciar, exigir el fin de tanto crimen, de tanto actuar perverso, tanta muerte, robos y saqueos. Exigir que esta ideología criminal y sus seguidores terminen en el basurero de la historia.
Hoy, más que nunca es necesario denunciar. Pasar de las palabras a la acción.
El Día de la Tierra nos recuerda que, durante medio siglo, Palestina ha tenido que soportar un virus asesino, un patógeno que se ha llevado consigo, decenas de miles de valiosas vidas palestina. Un régimen criminal, usurpados, supremacista, genocida que requiere ser combatido, más allá de las denuncias, aplicar el apoyo solidario del mundo a través de una política que concrete, con mayor fuerza la política de Boicot, Desinversión y sanciones (BDS) de tal manera que el factor económico golpee a los ocupantes.
Necesita el concurso solidario de gobiernos, sociedades, de hombres y mujeres justos, para destruir definitivamente este pernicioso virus sionista, que tanto daño causa a la humanidad. Una sociedad israelí que ha mandado a sus políticos y militares a judaizar las aldeas, pueblos y restos arqueológicos palestinos.
Piensan que tal forma de proceder borrará sus huellas milenarias. Creen estos sionistas que, arrancando sus olivos, al demoler sus edificaciones, robar su tierras como en ese año 1976 que hoy recordamos, la memoria no se hará presente (4) Esto, pues esa “sociedad de ladrones” como la definió el propio David Grün – por su nombre semitizado de David Ben Gurion – trata de enterrar en las sombras, sin posibilidad alguna de lograrlo, a un pueblo milenario que, sobre todo a partir de Tormenta de Al Aqsa en octubre de 2023, le grita al mundo que su lucha está más presente que nunca y donde tener presente los hitos conmemorativos como el Día de la Tierra es una necesidad
Pablo Jofré Leal
Periodista. Analista Internacional.
Hispantv.
1. https://espanol.almayadeen.net/articles/1576081/palestina:-d%C3%ADa-de-la-tierra
https://www.segundopaso.es/news/424/Día-de-la-Tierra-Palestina
2. En árabe, Handala (حنظلة) se refiere a la coloquíntida, una planta de raíces profundas t fruto amargo, que está profundamente enraizada en la tierra. Como símbolo palestino, representa la resistencia, resiliencia y la lucha constante del pueblo palestino por sus derechos, por evitar su exterminio y desarraigo. Por volver aquellos que son refugiados. Personificado por un niño que siempre da la espalda, negándose a olvidar sus raíces y el derecho a volver a su hogar. Creado por el dibujante palestino Nayi al-Ali nacido el año 1936 y luego expulsado de su tierra en el norte de palestina murió asesinado en Londres el año 1987.
3. https://www.hispantv.com/noticias/opinion/373023/israel-palestina-sionismo-netanyahu-gaza
4. https://www.revistadefrente.cl/palestina-expulsion-o-muerte-bajo-el-sionismo-por-pablo-jofre-leal/