El alcalde Bruno Reis, del partido União Brasil, aliado del candidato opositor Flávio Bolsonaro, culpó a los sindicalistas de colocar ilegalmente material del Partido de los Trabajadores en los vehículos de transporte público para justificar la medida.
El estado de Bahía es un bastión de Lula, cuyos votantes suelen vivir en zonas que dependen en gran medida del transporte público.
Rui Costa, senador electo por Bahía y coordinador de la campaña presidencial de Luiz Inácio Lula da Silva, exigió el arresto del alcalde y lo acusó de cometer un delito electoral.
“Está cometiendo un delito electoral, impidiendo que el electorado ejerza su voluntad soberana. Debe ser detenido”, declaró, según Folha.
La orden judicial contra Souza se produjo tras las denuncias por autobuses retenidos en los garajes durante la segunda vuelta electoral. El funcionario se encontraba fuera de Brasil, de acuerdo con la publicación.
El tribunal atendió también una solicitud de la Federación Brasileña de la Esperanza, integrada por el PT, el Partido Comunista de Brasil (PCdoB) y el Partido Verde (PV), para restablecer el servicio con la frecuencia habitual de los días laborables y sin cobro a los pasajeros.Reis rechazó las acusaciones y respondió con insultos a Costa, a quien calificó de “vago” y acusó de mentir.
El alcalde reconoció que 75 autobuses permanecieron retenidos en el garaje de una empresa durante la mañana, pero atribuyó la demora a integrantes del sindicato del transporte público.El estado de Bahía es un bastión de Lula, cuyos votantes suelen vivir en zonas que dependen en gran medida del transporte público.
Ante esto, el presidente y candidato Luiz Inácio Lula da Silva, denunció obstáculos para que las personas se desplacen hasta sus centros de votación en transporte público en varias ciudades del país.Lula, quien se mide con el derechista Flávio Bolsonaro, pidió a la corte electoral "garantizar" que todos los electores puedan votar, después de que en ciudades como Sao Paulo o Salvador de Bahia se retiraran de la circulación autobuses de línea.
Desde la elección del expresidente Jair Bolsonaro en 2018, el amarillo y el verde de la camiseta de la selección brasileña de fútbol se han asociado con su movimiento.
Sin embargo, en las últimas semanas, la izquierda ha intensificado sus esfuerzos por contrarrestar este fenómeno.Miembros de un canal de WhatsApp llamado “Ejército de Lula”, creado por el diputado federal André Janones, quien da instrucciones para aumentar la visibilidad de la izquierda en las redes sociales, ordenaron recientemente a sus seguidores que publicaran una foto suya vistiendo la camiseta de fútbol y haciendo el gesto de la “L”.El domingo, muchos votantes de Lula también vistieron de amarillo y verde, acompañados de pegatinas para dejar claro su apoyo a su candidato.
Entre ellos se encontraba Camila Moreira Vaisberg, sentada en un café de Río de Janeiro. Comentó que antes le daba vergüenza usar la camiseta de la selección y temía ser asociada con el bolsonarismo. “La camiseta es nuestra. Todos somos brasileños, así que no hay nada más justo que recuperar nuestra camiseta, sacarla del armario”, dijo.
Cerca de allí, Vera Santana Dubois, una dentista jubilada, compartió el mismo sentimiento. “Menos mal que puedo volver a vestir de amarillo y verde.
Amamos a nuestra nación tanto como dicen”. — Eléonore Hughes —Al salir de la Casa Blanca el domingo, Trump se negó a respaldar a ningún candidato en la segunda vuelta presidencial de Brasil. “No quiero entrar en ese tema”, dijo a los periodistas.Pero el presidente añadió que su administración estaba siguiendo de cerca la contienda. “Estamos atentos”, afirmó Trump.
LA JORNADA