09 Sep
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Los más ancianos del lugar no recuerdan un horror parecido: entre el 26 y el 30 de agosto, Algeria sufrió una de las peores olas de incendios forestales desde que se tienen registros. Durante cuatro días, el fuego avanzó descontrolado ante la impotencia de los bomberos a través de las montañas y la línea costera del este del país y dejó un reguero de muerte, cientos de casas arrasadas, bosques calcinados, pueblos enteros evacuados e infraestructuras destrozadas. 

El fuego fue tan intenso que las columnas de humo negro fueron visibles desde el espacio y capturadas por el satélite europeo Copernicus Sentinel-3. Con las cenizas aún humeantes asoman las dudas sobre la magnitud humana de la tragedia. 

Aunque según la versión oficial hubo una docena de fallecidos –cinco en la región de Jijel, cuatro en Bejaia y tres en Tizi Ozou–, fuentes independientes aseguran que la cifra de muertes podría superar las 200 personas. El periódico local Asharq Al-Awsat reportó que el 28 de diciembre, 39 víctimas del fuego fueron enterradas solo en la localidad de Jijel y que pueblos enteros como Djemaa Beni Habibi habían sucumbido a las llamas y se habían encontrado allí hasta 73 cadáveres.

Un momento de la ceremonia funeraria en el pueblo de Djemaa Beni Habibi por las víctimas de los fuegos forestales del noreste de Argelia STR / Ap-LaPresse

Un momento de la ceremonia funeraria en el pueblo de Djemaa Beni Habibi por las víctimas de los fuegos forestales del noreste de Argelia Un momento de la ceremonia funeraria en el pueblo de Djemaa Beni Habibi por las víctimas de los fuegos forestales del noreste de Argelia STR / Ap-LaPresseMás allá de las sombras sobre la cifra de fallecidos, la escala de la catástrofe ha generado una reacción furibunda del gobierno argelino, que aseguró que varios de los más de cien incendios del noreste fueron provocados. 

La semana pasada, el presidente del país, Abdelmayid Tebún, prometió mano dura contra los pirómanos y ordenó revisar la ley para “restablecer la pena de muerte con ejecución” para castigar a los responsables. Según la agencia estatal APS, el líder argelino solicitó al ministro de Justicia, Lotfi Boudjemaa, que realicé una revisión legal “urgente”, que debería modificar el Código Penal antes del 15 de septiembre para que la pena capital sea aplicada a “implicados en incendios intencionados, una vez agotadas todas las vías de recurso previstas en la ley”.

Tebún ha ordenado revisar con urgencia la ley tras los fuegos que han provocado decenas de muertos

El mandatario subrayó que varias personas relacionadas con los incendios de agosto han sido detenidas, pero no precisó el número ni más detalles sobre su presunta culpabilidad. Bajo la ley actual, los incendios provocados acarrean penas de hasta 30 años de prisión e incluso cadena perpetua en casos graves, pero Tebún aseguró que a partir de ahora el castigo será peor.
Para el analista político Arfi Ayoub, el gesto del presidente argelino supone un golpe encima de la mesa. 

“Contiene un claro mensaje político y jurídico: el Estado no tratará la quema deliberada de bosques como un mero ataque al medio ambiente, sino como un acto criminal muy grave cuando tenga repercusiones directas en la vida de los ciudadanos, su seguridad, sus propiedades y la riqueza forestal nacional”, explicó a Al-Ayyam News.

 Aunque el castigo capital ya aparece en el código penal de Argelia para algunos casos graves –el año pasado el país aprobó su aplicación para casos relacionados con el contrabando de drogas, especialmente en entornos escolares– no se ha llevado a cabo ninguna ejecución desde el año 1993 y hasta ahora no se contemplaba para castigar a pirómanos.

El anuncio de Tebún no ha sido recibido con aplausos por todos. En la región de Cabilia, una zona montañosa en el noreste de Argelia habitada mayoritariamente por el pueblo cabilio (de etnia amazigh o bereber) y donde se han producido varios incendios en los últimos años, los partidarios de organizaciones independentistas o de una mayor autonomía denuncian el riesgo de un uso represivo contra su causa a partir del endurecimiento de la legislación penal argelina. En los devastadores incendios de 2021 en la zona, el Gobierno aseguró que el fuego había sido provocado mientas varios sectores de la sociedad cabilia denunciaron una respuesta ineficiente de las autoridades.

El analista Frédéric Powelton apuntó en esa dirección en Sahel Intelligence. “El temor de opositores y defensores de los derechos humanos es que la ampliación de las penas aplicables pueda, a largo plazo, propiciar una interpretación extensiva de las acusaciones relacionadas con incendios o con actos considerados atentados contra la seguridad del Estado”.


Vanguardia