EE.UU. ejecutó un segundo ataque que mató a supervivientes de un barco en el Caribe, según la prensa estadounidense.
El diario estadounidense The Washington Post, citando a dos fuentes con conocimiento directo de la operación, informó el viernes que, tras el impacto del primer misil y el posterior incendio en el barco, los comandantes estadounidenses detectaron a dos tripulantes que permanecían con vida, aferrados a restos de la embarcación.
Según el diario, el comandante encargado del operativo ordenó un segundo ataque para cumplir las instrucciones del secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, quien habría ordenado “matar a todos” los presentes en el navío.
De acuerdo con fuentes consultadas por medio estadounidenses CNN, este segundo ataque acabó con la vida de los sobrevivientes y terminó de hundir la embarcación.
Fuentes familiarizadas con lo ocurrido dijeron a CNN que esta segunda ofensiva acabó con la vida de los sobrevivientes y provocó el hundimiento total de la embarcación.
De acuerdo con esas mismas fuentes, el ataque del 2 de septiembre constituye “el único caso conocido en el que el Ejército mató deliberadamente a supervivientes”.
Tras la difusión de la noticia, Pete Hegseth acusó este viernes a los medios de comunicación de difundir información falsa.
A través de sus redes sociales, afirmó que “como de costumbre, las noticias falsas ofrecen más información inventada, incendiaria y despectiva para desacreditar a nuestros increíbles guerreros que luchan por proteger la patria”.
En este contexto, el portavoz adjunto de la ONU, Farhan Haq, señaló que “ninguno de los individuos a bordo de las embarcaciones atacadas parece representar una amenaza inminente para la vida de otras personas, ni existen circunstancias que justifiquen, conforme al derecho internacional, el uso de fuerza armada letal en su contra”.
El pronunciamiento del funcionario subraya la preocupación del organismo internacional ante la actuación militar y la posible vulneración de normas fundamentales que rigen los conflictos y el uso de la fuerza.
Por su parte, los Gobiernos de Venezuela, Cuba y Colombia, entre otros, denunciaron que estas acciones constituyen una flagrante violación del derecho internacional y representan una amenaza para la paz y la seguridad de América Latina y el Caribe.
Según estas naciones, las operaciones se estarían llevando a cabo mediante prácticas que incluyen el irrespeto de los límites territoriales marítimos de países vecinos y la ejecución extrajudicial de personas, todo ello bajo el argumento de la lucha contra las drogas.
Desde septiembre pasado y bajo el pretexto de combatir el narcotráfico, la Administración de Trump ha desplegado en la región tres destructores, un buque de asalto anfibio, un crucero lanzamisiles, un submarino nuclear y alrededor de 10 000 infantes de marina.
Caracas califica estas acciones como “una agresión armada para imponer un cambio de régimen” y advierte que el verdadero objetivo de EE.UU. es “apoderarse del petróleo, el gas, el oro y todos los recursos naturales” de Venezuela.
HispanTV