Luego del atentado terrorista del 25 de abril en Malí, una multitud respaldó al liderazgo del General revolucionario Assimi Goita.
Entrevistamos a Antumi Toasije, historiador, artista plástico, profesor universitario y escritor panafricanista y antirracista.
Malí es un territorio perteneciente a la Alianza de los Estados del Sahel, integrado por Burkina Faso, Níger y el país que aquí nos concierne. La lucha conjunta de la AES representa una amenaza hacia los poderes de su ex colonia, Francia (a la cual luego se le sumó Estados Unidos en el interés hacia Malí).
Esta disputa explicaría los intentos de desestabilización por parte de Occidente hacia la región del Sáhara Occidental. El 25 de abril se produjo un nuevo ataque terrorista en Bamako -capital de Malí- a través de coches bomba coordinado por parte de grupos yihadistas (integrados por dos organizaciones muy conocidas, ISIS y Al Qaeda).
Casualmente, en el ataque fue asesinado el ministro de Defensa Sadio Camara. Dichos grupos son financiados por los poderes occidentales anteriormente mencionados, que ven en peligro su dominio en la región africana.[1] Sin embargo, a pesar de la violencia generada hacia la población civil maliense, los grupos financiados no lograron doblegarla: nuevamente la población manifestó su lealtad y su apoyo hacia la Junta Militar que expulsó a las tropas francesas.
"Queremos mostrar al mundo entero que el General Sadio Camara puede que se haya ido, pero aquí hay cientos de Sadio Camaras. Malí no está muerto, y nunca lo estará", declaró Oumar Neïté, partidario de la Junta.

Foto del El Salto
Para esclarecer estos acontecimientos entrevistamos a Antumi Toasije, historiador, artista plástico, profesor universitario y escritor panafricanista y antirracista radicado en España:
¿Cómo definirías al liderazgo de Assimi Goita?
‘’Assimi Goita es un militar de carrera cuya familia (su padre en concreto) ha tenido altos cargos militares dentro de Malí. Ha tenido formación táctica internacional en Estados Unidos, en Alemania y en Francia, si no me equivoco, esos tres países, aparte de otros países africanos. Ha estado en Gabón también, allí ha recibido formación de alto nivel. Al mismo tiempo es un clarísimo panafricanista, tiene un carácter muy pragmático dentro de lo que es un régimen militar: de momento no se le conocen excesos, y esperemos que no llegue a ocurrir nunca.Su panafricanismo es apegado a la Tierra, al suelo, es decir, a la soberanía territorial. Tiene muy claro quiénes son los lacayos de Occidente y los combate y los denuncia.También tiene un compromiso fuerte con la Alianza de los Estados del Sahel. Sabe que tiene en sus manos el destino de un país y sabe cuáles son los enemigos del destino de ese país.’’
¿Por qué crees que recibe tanto apoyo popular?
‘’Pues lógicamente el pueblo africano en general ya hace tiempo que viene identificando cuáles son sus enemigos en esta segunda oleada de panafricanismo, debido a que en la primera oleada de las independencias quedaba claro que los colonos eran los enemigos, pero luego hubo un tiempo de quietud.
Ahora este sentimiento ha resurgido en el caso de Malí concretamente, porque se vio que la lucha contra el terrorismo en el norte del país y en la zona del Sahel era en realidad la excusa utilizada por Francia para controlar militarmente la región y las materias primas, específicamente el oro y el uranio.
Esta situación permitió que el Estado maliense, con colaboración francesa, no terminara de vencer a los fanáticos del norte, quienes a su vez eran apoyados por los propios franceses para justificar su presencia en la región. En 2020 estalló la revolución en Malí cuando la población se dio cuenta de lo que estaba pasando, produciéndose la renovación de la cúpula del país.La población, apoyada por el uso de internet y smartphones que están a la orden del día en toda África, está difundiendo información más veraz frente a la información tendenciosa de las grandes agencias de desinformación occidentales como Radio France Internationale, Europa Press o France-Presse. Estas agencias solían presentar la insurgencia como un fenómeno autocreado, pero aunque existen factores internos, hay mucho apoyo exterior.
En los últimos ataques terroristas coordinados se ha demostrado la involucración de mercenarios ucranianos, soldados franceses y agentes de inteligencia francesa. Por ello, la población africana ha tomado conciencia de que no quieren ser explotados por Francia, resultando en un crecimiento notorio del sentimiento nacionalista. Actualmente existe un apoyo popular bastante importante hacia sus líderes mientras se espera una transición o la creación de un nuevo sistema político.’’

¿Hacia dónde piensas que se dirigen los liderazgos de la Alianza de los Estados del Sahel?
‘’Esto es muy difícil de determinar. Normalmente en África hemos tenido algunos líderes militares que han sido muy positivos para el continente. Por ejemplo, el caso de Thomas Sankara en Burkina Faso en los 80’, o también Jerry Rawlings en Ghana. Han habido algunos ejemplos que, al contrario de lo que se pueda pensar, el hecho de que sean militares no necesariamente indica que van a ser elementos que estén en contra del pueblo, sino en muchos casos están a favor del pueblo.
Pero son revoluciones muy complejas en las que hay muchos factores internos y externos que las intentan hacer zozobrar, y luego está el problema de que, una vez que unos militares se consolidan en el poder, las cosas pueden tornar a peor y luego es difícil cambiarlas.
No creo en la democracia europea para África en absoluto.
Y la población africana también se ha dado cuenta de que no es el mejor modelo para este estado histórico en el que se encuentra el continente africano. Porque la democracia parlamentaria europea surge de una historia europea que en África no hemos tenido esa historia, hemos tenido una historia bastante diferente.
Entonces, ¿a dónde puede ir todo esto? Mientras se tenga el liderazgo en países de tamaño pequeño, mediano y en regiones muy localizadas, pues no va a haber un gran avance. Lo importante aquí sería que la revolución se extendiera y que eso llevase a nuevas formas de estructurar la política en África y al sueño panafricanista, que es realmente construir el Estado panafricano, es decir, un estado con todos los 55 estados africanos y los territorios que actualmente siguen colonizados.Ese estado panafricano no sé si la Alianza de los Estados del Sahel va a lograrlo, pero están en la senda adecuada siempre y cuando eso no se eternice y se atasque y al final se convierta en lo que ha ocurrido otras veces en la historia, que es en un grupo de militares atrincherados en una torre de marfil, repeliendo agresiones constantemente, pero sin poder realmente transformar la sociedad.
En principio van por buen camino, hay avances en muchos sentidos. Hay avances económicos, hay avances en infraestructuras, se están teniendo mejores réditos por las materias primas. En definitiva, bien.
Yo creo que habrá que construir un tipo de democracia africana que siga las bases africanas históricas que no tienen nada que ver con la democracia de partidos ni con la democracia parlamentaria, sino que hacen referencia pues a la historia de las reuniones, asambleas populares y de época que siempre han existido en el continente africano.
En cada pueblo había unas formas de organización bastante horizontales hasta cierto punto. Entonces, si conseguimos llegar a estructurarlo de una manera sólida y se va extendiendo esta revolución, pues tiene visos de ser algo interesante. Ahora, si se queda atascada en la región y no avanza y debido al hecho de que van a estar sufriendo constantes ataques y además intentos de magnicidio e intentos de golpe de estado, eso puede también derivar en una situación de paranoia, en la que cada vez se reduzcan más los derechos humanos. Esto es un escenario posible que esperemos que no llegue.’’
¿Cuáles son sus principales desafíos?
‘’Hay varios desafíos. El primero, enfrentar la amenaza terrorista vehiculada por los intereses europeos, particularmente franceses en la región, y todos estos apoyos que tienen los grupos terroristas. También ver la forma de establecer diálogos que atraigan hacia la nueva estructura del Estado a los grupos menos separatistas y menos fanáticos y así puedan coordinar esfuerzos en la creación de un futuro mejor en esta región. Otro desafío importante es cómo se va a estructurar políticamente la región, si va a seguir siendo liderada por liderazgos carismáticos o se va a crear algún tipo de estructura, como decía antes, democrática basada en la tradición africana o eso ya se está sustanciando hasta cierto punto, porque tengo entendido que hay bastantes consultas y hay bastantes asambleas.Y luego, el desafío de la unión o la división.
Esperemos que la alianza no se divida, sino que se incorporen más estados y sobre todo también acabar con los paradigmas europeos de las fronteras creadas por los colonos y convertir la región y más adelante todo el continente africano en un solo país. Esto sería lo ideal con libertad de movimientos y de mercancías. Una Constitución común, un gobierno común, unas leyes comunes básicas y luego pues un estado federal, ¿no? Para conseguir todo esto es una tarea que no sé si está en el punto de mira de los estados del Sahel ahora mismo, porque más bien están a la supervivencia a través de la soberanía.
Lograr el control sobre sus materias primas y hacer progresar a los países gracias a eso, esos son los desafíos. Luego está evidentemente el hecho de que gobiernos militares pueden ser necesarios en momentos determinados. No me cabe duda, pero tampoco creo que se tengan que eternizar. Habrá que ver cuánto tiempo habrá que darles y a ver cómo evolucionan los hechos, porque a la larga el poder absoluto también corrompe.
Esperemos que no ocurra porque estos líderes tienen una conciencia panafricanista bastante bastante elevada, pero es una cuestión que está ahí sobre la mesa. De todas maneras soy optimista, se ha conseguido bastante con esta revolución y se está avanzando en el camino adecuado.’’
Por Pilar Cortés para Data Urgente
[1]https://www.dataurgente.com/noticias/terrorismo-en-mal%C3%AD-qui%C3%A9n-est%C3%A1-detr%C3%A1s-de