10 Apr
10Apr

Vaticano cancela visita de León XIV a Estados Unidos tras presiones y amenazas veladas del Pentágono

La Santa Sede suspendió la proyectada visita del papa León XIV a Estados Unidos, prevista para el próximo 4 de julio, en medio de una severa escalada diplomática.

La decisión se produjo tras revelarse que altos mandos del Pentágono convocaron al embajador vaticano para exigirle que la Iglesia Católica se alinee con el poderío militar estadounidense, en un encuentro que incluyó una alusión a la fuerza bélica contra la sede pontificia.

El ultimátum del Pentágono y la "amarga lección

"La crisis se originó en enero, cuando el subsecretario de Guerra de EEUU, Elbridge Colby, citó de manera "sin precedentes" al entonces nuncio apostólico en Washington, el cardenal Christopher Pierre.
Según reveló el medio The Free Press, en esa reunión los funcionarios de Defensa criticaron línea por línea el discurso del pontífice sobre el estado del mundo y le dejaron una advertencia directa: "Estados Unidos tiene el poder militar para hacer lo que quiera en el mundo. Más vale que la Iglesia católica esté de su lado".

La tensión llegó a un punto tal que un mando estadounidense blandió un arma del siglo XIV e hizo referencia al papado de Aviñón, un periodo donde la corona francesa usó la fuerza para subordinar a la Santa Sede, un gesto que el Vaticano interpretó como una amenaza velada.

El rechazo a la Casa Blanca y el giro hacia Lampedusa

Ante este clima de hostilidad, el Vaticano optó por congelar la agenda bilateral con Washington. En febrero, la Santa Sede declinó formalmente la invitación de la Casa Blanca para que el papa asistiera a los festejos del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos.

En su lugar, León XIV mantendrá su compromiso de viajar a la isla italiana de Lampedusa, punto crítico de llegada de migrantes africanos, desairando abiertamente al gobierno de Donald Trump en una fecha de máxima relevancia nacional para los estadounidenses.

La ofensiva del papa contra la "ocupación imperialista"

El cruce diplomático es el reflejo de una disputa ideológica profunda entre la administración Trump y el primer papa de origen estadounidense, quien ha incrementado sus críticas a las políticas de Washington.

Durante la Semana Santa, León XIV condenó la "ocupación imperialista del mundo" y asestó un golpe directo a la retórica de la Casa Blanca al afirmar que Dios rechaza las oraciones de los líderes que "libran guerras, ya que sus manos están llenas de sangre".

La postura del pontífice ha convertido a la Iglesia en el único polo de oposición transnacional con autoridad moral frente al ejecutivo estadounidense, generando incomodidad incluso dentro del gabinete republicano, donde figuras como el vicepresidente JD Vance, de confesión católica, deben lidiar con esta fractura.
El trasfondo del silencio republicanoPese a la gravedad de las revelaciones sobre la intimidación militar a un diplomático de la Santa Sede, el gobierno de Trump ha optado por el silencio estratégico y no ha emitido réplicas públicas a las condenas papales.

La estrategia de presión del Pentágono fracasó en su objetivo de amedrentar a la curia romana, demostrando que el Vaticano no está dispuesto a ceder ante imposiciones.

Este enfrentamiento resurge justo cuando Estados Unidos mantiene desplegado su aparato bélico en Medio Oriente, dejando a la administración aislada frente a una de las instituciones con mayor peso histórico y moral en el globo.


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