15 May
15May

En la recta final de la campaña, analistas apuntan a que si bien el presidente de EE.UU., Trump, puede no ser un tema electoral directo en Colombia, su liderazgo sirve como modelo de gobernanza para los candidatos, especialmente de derecha.

uando los colombianos acudan a las urnas este 31 de mayo para votar por el sucesor del presidente Gustavo Petro, el primer líder de izquierda en la historia del país, temas como la economía, la seguridad y las reformas sociales serán centrales en el proceso electoral.

Sin embargo, un asunto que también podría tener cierta relevancia son los vínculos de Bogotá con Washington y, por lo tanto, la postura del próximo mandatario respecto al presidente de EE.UU., Donald Trump, cuyas relaciones con Petro han sido en gran medida tensas. Temas como las operaciones del Pentágono en el mar Caribes y las ofensivas de Israel en Oriente Medio marcaron distancia entre ambos líderes. 

“El presidente Trump no representa un asunto central de la campaña electoral como sí lo hacen la seguridad, la economía o el clima, pero opera como una fuerza estructurante de fondo en las elecciones”, explica Jenaro Abraham, politólogo y profesor de política latinoamericana en la Universidad de Gonzaga, en diálogo con TRT World. 

“Es posible que se vuelva más visible, especialmente si muestra su apoyo a candidatos específicos, como ya ha ocurrido en países como Brasil, Argentina y Honduras”, añade el experto.

Colombia, que históricamente ha sido gobernada por administraciones de derecha, es un aliado clave de Washington y, junto con Panamá, alberga el mayor número de bases estadounidenses en América Latina.

Sin embargo, los lazos de la Casa Blanca con el Palacio de Nariño han sido turbulentos en los últimos años, especialmente desde que el presidente Petro ganó las elecciones en 2022. 

En septiembre de 2025, durante la Asamblea General de la ONU en Nueva York, el mandatario colombiano llamó a crear una fuerza global para liberar a Palestina de la ocupación israelí, a lo que EE.UU. respondió retirándole la visa. Las tensiones aumentaron aún más cuando Petro se opuso al posicionamiento militar de EE.UU. respecto a Venezuela.

Eso, a su vez, llevó al Departamento del Tesoro de EE.UU. a sancionar a Petro y a su “red de apoyo”, mientras que Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, lo tildaron de “lunático”, en consonancia con la postura agresiva de Washington frente al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, capturado en una operación el pasado 3 de enero. 

Pero una sorprendentemente cordial reunión en la Casa Blanca entre Trump y Petro en febrero de 2026 suavizó en algo las cosas, aunque la fricción sigue siendo un tema de campaña.


Un modelo de gobernanza

En los últimos años, Latinoamérica ha vivido una ola de victorias para la derecha en las elecciones de varios países, siendo Argentina, Chile, Ecuador y Bolivia los casos más notables. La influencia de EE.UU., sin embargo, se manifiesta más en forma de enfoque ideológico que como un tema directo en los comicios, apunta Abraham.

La influencia de Trump “es más evidente en el encuadre ideológico de los candidatos de derecha, especialmente respecto a su énfasis en la militarización, las políticas de orden público y el mayor alineamiento con las prioridades de seguridad de EE.UU.”, señala. “En ese sentido, el trumpismo aparece menos como un tema electoral directo y más como un modelo de gobernanza que informa a ciertos sectores del campo político”.

Abraham subraya que los candidatos asociados con el Centro Democrático –principal  partido opositor al Gobierno de Petro– o con otros movimientos de derecha están generalmente más alineados con el posicionamiento y las estrategias geopolíticas de Trump, especialmente en áreas como el control migratorio, la seguridad regional y las relaciones con Venezuela.

“Al mismo tiempo, la influencia de EE.UU. se extiende más allá de un gobierno en específico. El comercio, la migración y la cooperación en seguridad continúan moldeando el entorno económico y político de Colombia independientemente de quién esté en el poder en Washington”, señala el politólogo.

“Así que, aunque los votantes no están eligiendo explícitamente ‘sobre Trump’, la arquitectura más amplia de la influencia estadounidense sigue estando integrada en los temas que sí importan. 

Su papel es, por tanto, indirecto pero aún significativo, especialmente con respecto a moldear la orientación ideológica y estratégica de los candidatos de derecha, así como del contexto geopolítico más amplio en el que se desarrollan las elecciones”.

Colombia es uno de los pocos países de América Latina y el Caribe que actualmente se opone a la dominación regional de EE.UU., junto con Brasil, México, Cuba y Nicaragua.

Hasta el momento, el presidente Trump no ha respaldado públicamente a ningún candidato en las elecciones, mientras Washington mantiene una postura neutral respecto a los comicios del país. Sin embargo, los expertos argumentan que es probable que los votantes elijan al candidato que pueda mantener lazos sólidos con EE.UU.

Elizabeth Dickinson, subdirectora interina para América Latina del International Crisis Group, le dice a TRT World que Washington es, de lejos, el mayor socio comercial y aliado político de Colombia.

“La relación con Estados Unidos es un tema que importa a los electores porque ese país es, de lejos, el socio comercial más importante de Colombia, su aliado político y también un socio clave en la cooperación internacional, especialmente en el sector de la defensa”, afirma.

“Creo que, ciertamente, una de las cosas que al menos un sector de los votantes tiene en mente es qué candidato puede mantener esa relación en las mejores condiciones”, apunta.
En esa línea, Dickinson destaca que el sector empresarial en Colombia está más preocupado por el tema de los vínculos con EE. UU. que los votantes comunes. “También hay enormes inversiones aquí por parte de empresas estadounidenses, por lo que mantener esa relación es fundamental para la estabilidad del sistema macroeconómico”, señala.

“Un electorado polarizado”

Iván Cepeda, el senador de izquierda y candidato respaldado por el presidente Petro, es conocido por su papel clave en los procesos de paz y las negociaciones con grupos armados. A pesar de la historia política de derecha de Colombia, Cepeda lidera en varias encuestas recientes.

Ha sido un fuerte crítico de Trump durante su campaña. Cepeda ha retratado las políticas del mandatario estadounidense como imperialismo agresivo, interferencia electoral y una amenaza más amplia para la soberanía latinoamericana y la estabilidad global.
Reaccionando a las amenazas de Trump contra Petro recientemente, Cepeda afirmó “categóricamente” que repudia este comportamiento y acusó al líder estadounidense de intentar influir en las elecciones.

“Se equivoca si cree que con calumnias, insultos o amenazas logrará intimidarlo o influir en las elecciones de este año en Colombia. No somos una colonia ni un protectorado de EE.UU. No nos sometemos servilmente a ninguna clase de supremacismo imperial y autoritario”, escribió Cepeda en la red social X.

El candidato ha dicho que un futuro gobierno bajo su liderazgo sería “sereno y firme”, exigiendo respeto por la soberanía y la dignidad de Colombia. Ha dejado la puerta abierta al diálogo con Trump, pero solo sobre la base de la reciprocidad y el respeto mutuo, rechazando cualquier relación “servil” o subordinada.
Tras una reciente reunión con la Cámara de Comercio de EE.UU., Cepeda afirmó que, de ganar la presidencia, la relación con las empresas y el capital estadounidenses sería de importancia estratégica.

“Mi mensaje para ellos fue que la inversión extranjera –y la relación con las empresas estadounidenses– recibiría la máxima importancia y prioridad. Naturalmente, esto se haría respetando las normas, nuestra soberanía y nuestros intereses, pero también los intereses de las comunidades dentro de Colombia. Para mí, esa es una regla de oro: primero las personas, primero los pobres”, dijo.

Uno de los rivales de Cepeda, Abelardo de la Espriella, quien se autodenomina “El Tigre”, es un candidato ‘outsider’ que ha elogiado repetidamente a Trump y ha buscado activamente alinearse con su administración a lo largo de su campaña.
En una entrevista de marzo de 2026, De la Espriella nombró a Trump como una de sus referencias ideológicas clave, afirmando que lo admira “por su batalla cultural contra el wokismo, contra el globalismo”. También se ha calificado a sí mismo como “un republicano muy honorable” al hablar de Trump.

De la Espriella ha enviado públicamente múltiples cartas abiertas y videos dirigidos a Trump, al secretario de Estado Rubio y a la entonces secretaria de Justicia, Pam Bondi, instando a que se impongan sanciones y presión estadounidense sobre Petro, y afirmando que EE. UU. y Colombia se necesitan mutuamente para combatir las drogas y el narcotráfico.

Por su parte, la candidata de centroderecha Paloma Valencia ha buscado explícitamente la asistencia del presidente estadounidense. Ha propuesto una alianza "Plan Colombia 2.0" con Washington para combatir los cárteles de la droga. También se ha comprometido a unirse a la Coalición de las Américas contra los Cárteles, y ha propuesto rigurosas medidas de seguridad, incluido el combate a grupos armados, en cooperación con EE.UU.

Los temas de importancia nacional como la seguridad, la delincuencia, la corrupción y la economía siguen siendo las principales preocupaciones de los votantes, mientras que las relaciones con la Casa Blanca bajo el presidente Trump constituyen una de las líneas divisorias más claras en política exterior.

Dickinson, del International Crisis Group, señala que los temas impulsores “suelen girar en torno a preocupaciones cotidianas”, incluyendo la calidad del sistema de salud y las oportunidades económicas.

“Después de eso, existe preocupación entre los votantes por la seguridad, que tiende a estar entre los tres o cuatro primeros temas. Esto abarca desde la creciente presencia de grupos armados y criminales hasta la inseguridad urbana, como la extorsión y los robos”, afirma.

“Este es un electorado muy polarizado, y los candidatos han presentado sus propuestas a los votantes de maneras diametralmente opuestas entre sí en lo que respecta a la situación de seguridad”, añade, señalando que los candidatos de derecha prometen una ofensiva militar contra las bandas criminales y los grupos armados, mientras que el candidato de izquierda tiene una trayectoria en negociaciones de paz.



FUENTE:TRT World