El presidente de Estados Unidos protagonizó un momento tan insólito como incómodo durante la premiación en el MetLife Stadium. Tras entregar las medallas junto a otras autoridades, permaneció sobre el escenario cuando España iba a levantar el trofeo y obligó a Gianni Infantino a intervenir para apartarlo de la celebración.
Si algo ha caracterizado el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca es su necesidad permanente de ocupar el centro de la escena. Esa búsqueda de protagonismo volvió a quedar en evidencia durante la final del Mundial 2026, cuando el mandatario estadounidense protagonizó un episodio tan incómodo como insólito al intentar quedarse junto a los futbolistas españoles en el momento más esperado de la noche: el levantamiento de la Copa del Mundo.
El presidente de Estados Unidos ya había participado de la ceremonia oficial al entregar las medallas a los jugadores de Argentina y España, acompañado por el titular de la FIFA, Gianni Infantino; la presidenta de México, Claudia Sheinbaum; y el rey Felipe VI de España.
Sin embargo, el protocolo todavía guardaba un último momento. Infantino y Trump fueron los encargados de entregar el trofeo al capitán español, Rodri, antes del tradicional festejo del campeón.
Fue entonces cuando se produjo la escena que rápidamente se viralizó en las redes sociales. Lejos de retirarse del escenario una vez cumplido el protocolo, Trump permaneció junto a los futbolistas españoles, ubicándose incluso en el centro del grupo, a escasos segundos de que levantaran la Copa del Mundo.
La situación generó gestos de sorpresa e incomodidad entre varios de los jugadores, que aguardaban el momento histórico mientras el mandatario continuaba ocupando un lugar que habitualmente queda reservado exclusivamente para los campeones.
Ante la llamativa escena, Gianni Infantino regresó sobre sus pasos e invitó amablemente a Trump a abandonar el centro del escenario, evitando que el presidente estadounidense volviera a quedar en el centro de las fotografías oficiales de la consagración.
El episodio recordó inevitablemente lo ocurrido semanas atrás durante el Mundial de Clubes, cuando Trump permaneció junto a los futbolistas del Chelsea durante los festejos, apareciendo en prácticamente todas las imágenes de la celebración y generando críticas por romper el protocolo habitual de la FIFA.
Esta vez, el intento fue rápidamente corregido. España pudo levantar finalmente la Copa del Mundo sin autoridades políticas compartiendo el centro de la escena, Pero Trump ya había dado su momento de vergüenza.
Página 12