Pilar Cortés
14 Apr
14Apr

En conmemoración del primer año de la Revolución Progresista Popular ocurrida en Burkina Faso, el capitán Ibrahim Traoré realizó declaraciones ante la prensa nacional e internacional. 

Ibrahim Traoré es catalogado en la prensa occidental como un militar golpista que ha traído la ‘’inestabilidad política’’ al territorio burkinés. Sin embargo, se suele omitir que el liderazgo del capitán de 38 años cuenta con un fuerte respaldo popular desde los comienzos del proceso de emancipación de sus ‘’ex’’ colonizadores franceses[1]

Dicho proceso abarca - hasta el momento - a tres países que pertenecen a la región del Sáhara Occidental: Burkina Faso, Níger y Malí, quienes en conjunto integran la Alianza de los Estados del Sahel. Su origen radica en que bajo democracias títere, presencia militar y grupos terroristas financiados para la desestabilización en los territorios, Francia mantuvo su tutela incluso después de la independencia subsahariana. 

Es por esto que los líderes vinculados al panafricanismo y a la liberación decolonial en regiones donde el hartazgo y el enojo hacia un sistema económico -que privilegia a los países ‘’centrales’’ europeos en detrimento de los ‘’periféricos’’- convirtieron las ideas de emancipación en acción directa, continuando así con el legado de Thomas Sankara y cuyo líder actual en Burkina Faso es Ibrahim Traoré. 

En el sitio de noticias Burkina24 se publicaron algunas de las declaraciones que el líder Traoré brindó para la prensa nacional e internacional. La que más revuelo causó desde el poder mediático occidental (en sitios como Democracy Now) es su afirmación de que "la democracia es esclavitud. No hay democracia en este mundo. La imponen cuando quieren y, para establecerla, matan". 

Como ejemplificación mencionó el caso de Libia: ‘’vivían en paz, el agua era gratuita como tantas otras cosas, cuando la gente se casaba había beneficios sociales y todo. Pero hoy, en Libia caminan con bidones para buscar agua. Observemos la miseria que hay. ¿Cuántos cientos de niños han muerto? ¿Esa es la democracia?

Donde quiera que la instalaron en el mundo se derramó sangre. Que Dios nos libre de esas democracias. Nosotros tenemos nuestro modelo, no buscamos parecernos a otros. Hemos venido para cambiar completamente la manera de funcionar, pero sobre todo para cambiar las mentalidades, para que la gente abra los ojos, vea el mundo y que nunca más se pierda en esta tierra’’. Según el politólogo Horacio Machado, ‘’la democracia se asfixia en esta "Era del Gran Renunciamiento". 

Las fuerzas políticas (partidarias) que se autoadjudican la representación de los intereses populares han renunciado por completo a disputar el poder cada vez más concentrado y extra-territorializado de las élites internas y externas. (...) Es necesario asumir el desafío y la necesidad de repensar y recrear esa noción heredada de “derechos humanos”. Recrearla radicalmente; esto es, descolonizarla; deconstruir hasta sus átomos más elementales de colonialidad. 

De lo contrario, no podremos transformarla en una herramienta política que sea eficaz en los nuevos escenarios de opresión y de depredación con los que nos enfrentamos. Afrontamos escenarios que reactualizan y profundizan las bases coloniales sobre nuevas formas de opresión y nuevas formas de depredación’’[2]. 

Aunque Machado en su nota se está refiriendo a la crisis política de Argentina, puede abarcar para cualquier territorio que pertenezca al Sur global y que haya vivido en carne propia los despojos del imperialismo. 

Con sus palabras nos hace reflexionar acerca de qué tan útiles pueden ser las herramientas democráticas y los ejes moralizantes de los derechos humanos (premisa que occidente suele utilizar para denostar a aquellas sociedades que no encajan con sus estándares) en contextos donde la correlación de fuerzas es ampliamente desigual y donde se imponen los intereses de un régimen colonial por sobre la integridad y la dignidad humana de toda una nación, ya sea en forma de democracia, ya sea en forma de invasión militar. 

Traoré también instó a los jóvenes burkineses a ‘’abandonar las trivialidades de las redes sociales para dedicarse a la ciencia y la tecnología. "Todo el mundo tiene cerebro. Creamos en nosotros mismos, es posible", dijo, suplicando por una verdadera "descolonización mental" esencial para el desarrollo de África.


 Por Pilar Cortés para Data Urgente




[1]Burkina Faso. La revolución de Ibrahim Traoré: ¿Qué está pasando en el país del Sahel? - Resumen Latinoamericano

[2]Democracia, derechos humanos y colonialismo: contradicciones fundacionales y territorios para la vida - Agencia de Noticias Tierra Viva