Un juez federal ordena la libertad de Liam Conejo Ramos, el niño ecuatoriano de 5 años detenido en Texas, y critica las redadas por cuotas de deportación
Un juez federal de Texas emitió una orden para la libertad de Liam Conejo Ramos, el niño ecuatoriano de cinco años que se convirtió en un símbolo nacional, y de su padre, el magistrado Fred Biery dictaminó que ambos deben salir en libertad antes del próximo martes del Centro Residencial Familiar del Sur de Texas, en Dilley, donde permanecían bajo custodia migratoria desde el 20 de enero.
En su resolución, el juez Biery describió el origen del caso como una “búsqueda mal concebida e incompetentemente implementada” del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) para alcanzar cuotas diarias de deportación, un mecanismo que, en su opinión, provoca trauma en niños migrantes.
El rostro ecuatoriano de una política controvertidaUna imagen dio la vuelta al país: Liam, con un gorro azul de conejo y una mochila de Spider-Man, caminaba junto a un agente federal enmascarado, la fotografía, que capturó el momento después de la detención del niño y su padre frente a su casa en Minnesota, se transformó en el emblema del drama humano detrás de las políticas de deportación.
La detención del menor ecuatoriano fue parte de una serie de operativos en Minnesota que incluyó a otros cuatro menores y a una niña de diez años dentro de un distrito escolar, estos hechos avivaron la discusión sobre los derechos de la infancia en el contexto de la migración.
Condiciones denunciadas y una visita crucialEl caso tomó mayor relevancia después de la visita de un grupo de congresistas demócratas al centro de detención de Dilley, el representante Joaquín Castro, quien se reunió con el padre de Liam, confirmó que una corte bloqueó de forma temporal la deportación.
Durante el encuentro, el progenitor expresó su honda preocupación por el estado anímico de su hijo y afirmó que el niño “no ha sido él mismo” desde la detención.
Los abogados defensores, que argumentan que la familia tiene una solicitud de asilo vigente —a diferencia de la versión del ICE que afirma que su permiso venció en abril—, presentaron denuncias por condiciones alarmantes en el centro.
Las acusaciones incluyen agua no potable, comida en mal estado, la ausencia de actividades educativas para los niños y un trato humillante con represalias por parte del personal de seguridad.
Con el gobierno federal en la negativa sobre cualquier irregularidad, la orden de libertad para el niño ecuatoriano y su padre no solo representa un desenlace esperanzador para esta familia, sino que coloca de nuevo en el centro del debate público la necesidad urgente de reformar los procedimientos de detención migratoria que afectan a niños, y de revisar una estrategia basada en redadas y el cumplimiento de cuotas numéricas.
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