La modificación climática a través de la tecnología ya es un hecho, y África es de los continentes más vulnerables a la experimentación en la atmósfera. Entrevistamos a Alejandro Beletzky , climatólogo, guardaparque nacional y técnico químico.
No, no es ciencia-ficción. Al igual que nuestra comida, nuestros cielos también están modificados. Bajo lemas que ofrecen aparentes soluciones ante la crisis climática, se intentan esconder varios aspectos que podrían conducir al planeta y a la humanidad a una crisis aún peor.
Como venimos mencionando en Data Urgente, la experimentación en los países africanos, utilizados como conejillos de indias, no es una novedad. Y experimentar con modificaciones climáticas es una de las tantas formas de utilizar al continente africano como zona de uso y descarte.
Sin embargo, desde hace un tiempo se viene intentando detener esta modificación: hace dos años, en Nairobi - capital de Kenia - durante la sexta sesión de la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente se retiró una propuesta sobre geoingeniería solar. Varios países africanos se unieron con otros del Sur Global para que la Asamblea reafirmara un enfoque preventivo sobre la geoingeniería, tal como había establecido anteriormente el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) y otros organismos de la ONU, aunque a estas alturas del genocidio en Palestina poco se puede esperar de los organismos internacionales.
Una nota producida por los reconocidos profesionales nigerianos Chukwumerije Okereke y Nnimmo Bassey señala que África es un continente muy vulnerable a estas modificaciones artificiales, y advierte que no sólo se trata de un riesgo climático, sino que además puede acarrear múltiples consecuencias: poner en riesgo los sistemas alimentarios, generar desplazamiento de comunidades y provocar un derrumbe ecosistémico.
Además, siendo que los países que más contaminan la atmósfera son grandes potencias como China y Estados Unidos, no sería justo que los países menos contaminantes deban pagar los costos de un problema que no fue producido por ellos. De todas formas, si compartimos un mismo suelo tarde o temprano nos llegarán sus consecuencias a todos.
Otro trabajo publicado por Geoengineering Monitor afirma que la atenuación solar es el nuevo colonialismo climático, y reveló las millonarias cifras de financiamiento hacia esta actividad por parte del gobierno británico, estadounidense e ‘’israelí’’.

Para esclarecer de qué se trata esta modificación climática entrevistamos a Alejandro Beletzky , climatólogo, guardaparque nacional, técnico químico y técnico en administración de áreas protegidas:
"Cuando empecé a mirar el cielo, lo empecé a mirar allá por 1977/78, ya miraba el cielo y lo comprendía en su dinámica. Para el 2012-2013 empezaron a aparecer esas estelas. Primero eran casuales, raras. Después fueron más intensas, después me mudé a Córdoba y en Córdoba ya era feroz, o sea, venían bajando experimentando con la geoingeniería climática desde el norte del continente hacia el sur. Estoy hablando del continente americano’’.
- ¿Qué es la geoingeniería? ¿Cuál es tu postura sobre ella?
‘’La geoingeniería es la intervención atmosférica para provocar cambios o llevar a extremos cambios naturales en el clima y potenciar determinadas conductas atmosféricas. Vos podés frenar una tormenta, ‘’secarla’’, diluirla para calentarla, y después provocar que esa tormenta precipite más adelante conociendo las circulaciones atmosféricas. Es la intervención con inyección atmosférica de aerosoles en las distintas capas atmosféricas con aviones cargueros, con aviones militares y ya con aviones low cost hace muchos años.
Después hay otras intervenciones que tienen que ver con los radares que complementan lo anterior, porque al inyectar metales pesados en la atmósfera (como por ejemplo, el aluminio y muchos otros metales) vos estás provocando que en esa alta atmósfera haya una estructura muy lábil y manejable, inclusive con las hondas, llámese desde HAARP a radares locales.
Es un arma que se puso en marcha en la guerra de Vietnam, ahí se probó y a partir de entonces se empezó a perfeccionar justamente para manipular el clima en pos de algunos intereses, como para inundar, provocar una distinta circulación atmosférica para generar un monzón, unas lluvias, para que los Vietcong no pudieran avanzar. A partir de ahí se dieron cuenta y Estados Unidos empezó a trabajar más intensamente con capitales gigantescos justamente en la manipulación climática. La geoingeniería se presenta al público (a través de Bill Gates y otros bastardos pedófilos) como una sana intención para atemperar el cambio climático.
Mi postura es que es un atentado feroz al equilibrio del planeta, y, como dijo un presidente norteamericano, "quien domine el clima, dominará el mundo". Es una gigantesca guerra climática que puede secar países, inundar o secar regiones, generar grandes tormentas o provocar grandes sequías, que es lo que nos está pasando en la cordillera y en la República Argentina con distintos grados en distintos lugares’’.
-¿Qué posturas tienen las instituciones tradicionales mundiales (educativas, sanitarias, políticas, económicas) acerca de esta práctica?‘
"La postura original cuando se habló de esto en la ONU fue prohibir la geoingeniería, hay muchos documentos. Pero estaba este etiquetado de "estos inventores", "estos paranoicos", "estos terraplanistas", bueno, nos decían de todo, desde una ignorancia absoluta y desde un saber peligroso. Cuando yo empecé a denunciar esto en la Patagonia, los primeros que me atacaron, a página doble del diario Río Negro, fueron ingenieros nucleares vinculados a la nanotecnología de acá de la Patagonia, del Instituto Balseiro y de la CNEA. Fueron los primeros que salieron a atacarme. Cuando los investigué, a ver quiénes eran por los nombres, los currículums y demás, descubrí que estaban todos vinculados a esto, ya que la geoingeniería solar o climática utiliza la nanotecnología como el arma, es parte de la tecnología. Así que esta fue la primera reacción.
Después algunos medios que miraban lo mismo que yo tuvieron algún tipo de aguante, pero en general fue una falta de atención. Calculá que empecé con esto cuando era el gobierno de Cristina Kirchner. De hecho, llegué a hacer una denuncia en el Ministerio del Interior cuando pude ver un avión que fumigó. Al principio los aviones que yo le digo fumigaban, inyectaban productos en nuestra atmósfera venían desde Brasil en la época de Dilma Rousseff e iban a Santiago de Chile, no eran aviones locales.
Y en esa época uno de los aviones aterrizó por algún motivo en Mendoza, ahí hice una denuncia, pedí que interviniera la policía aeronáutica, que intervinieran científicos, que verificaran qué le había tirado ese avión, mandé las fotos, la matrícula del avión va a través de lo que yo veía en el Radar 24, Flightradar24, ahí es donde vemos todos los aviones. Pero bueno, a los 10 minutos que empecé con todo esto, 15 minutos, seguía mirando en Flightradar24 hasta que el avión despegó y se fue. Así que no pasó nada. De hecho, mandé todas estas cosas. Más adelante hubo cada vez más masa crítica, mucha más información.
Cuando empezaron a venir las consecuencias de la intervención atmosférica, te estoy hablando de 14 años atrás que empezó a intensificarse eso, hoy ya padecemos las consecuencias de la intervención.
Hace 3 años que, por ejemplo, la Patagonia tiene una sequía feroz. Vos vas a la estepa y los paisanos no tienen agua en las aguadas, no hay acequias, los pastos están secos. Si este año no nieva ni llueve, colapsa la Patagonia. ¿Y si colapsa la Patagonia, vos qué te parece que va a pasar? Además, una vez que dejes de intervenir, de a poquito todo va a volver a un orden. Como dijo un geólogo cuando hablé de este tema con él hace muchos años: "Es una locura jugar con las condiciones atmosféricas porque pueden generar un efecto dominó que no va a tener forma de ser frenado’’.
-¿Por qué se le denomina "teoría conspirativa"?
‘’Entiendo perfectamente tu punto. Es una estrategia habitual para desacreditar. Sin embargo, cuando hay datos técnicos, descripciones y patentes de por medio, el argumento cambia por completo’’.
-¿Se han tomado medidas en nuestro país para detener esta práctica?
‘’Acá en Argentina hace años que estamos generando debates, discusión, información, presentando escritos. La Justicia Federal no quiere meterse en este tema; dice que hay que recurrir por la vía administrativa. Cecilia Sustersic, licenciada en comunicación de San Luis, ha hecho un gran trabajo. Hay un grupo que se llama CLAMA (Cielos Limpios América Latina) y ellos han trabajado con legisladores, se han sacado leyes en San Luis y se han discutido leyes en Córdoba. Toda esa zona la están re-atacando climáticamente. Fue la primera zona de sacrificio climático que hicieron.
No hay más medidas que esas. Son las medidas que salen del lado de la sociedad y mucho menos con la llegada del energúmeno que tenemos ahora (refiriéndose al presidente Javier Milei), que no le importa nada, eso está clarísimo’’.
- ¿Crees que las sociedades en general son conscientes de lo que se está realizando en nuestros cielos?
‘’La sociedad está tomando más conciencia. Está mirando más el cielo, pero hoy en día tiene que mirar el bolsillo, tiene que mirar la comida, tiene que ver lo que pasa. En nuestra región, hay varios periodistas que se preocupan, sobre todo Carlos Calvo de FM Bariloche. Periódicamente habla con esto; él ha provocado choques con climatólogos y nosotros y conmigo al aire, o con los físicos nucleares al aire, donde han sido debates muy fuertes, muy ásperos, donde los tipos tratan de descalificar a la persona y no dan respuesta a la pregunta técnica’’.
Por Pilar Cortés para Data Urgente
3. https://datosmacro.expansion.com/analisis/actualidad/20161018/contaminacion-co2-1