27 Feb
27Feb

Un tribunal francés sentenció cuatro años de prisión para la traductora iraní Mahdieh Esfandiari, juzgada por denunciar el genocidio israelí en Gaza.Un tribunal francés condenó a la ciudadana iraní con residencia en Francia, Mahdieh Esfandiari, a cuatro años de prisión —tres suspendidos y uno a cumplir— y se le prohibió permanentemente ingresar al país galo.

Esfandiari lingüista y licenciada en lengua francesa de 39 años, fue detenida en febrero de 2025 por la policía francesa y pasó al menos ocho meses en prisión antes de ser liberada bajo condición de libertad condicional. Su delito fueron palabras escritas en línea para condenar el genocidio israelí en Gaza y expresar su solidaridad con el pueblo palestino bajo asedio y fuego.

La ciudadana iraní se graduó de la Universidad Lumière, donde trabajó como profesora, traductora e intérprete. También ha sido una destacada activista propalestina con una importante presencia en redes sociales.

Esfandiari fue arrestada el año pasado en medio de una ofensiva en Estados Unidos y otros países occidentales contra académicos, estudiantes y activistas que se oponen al genocidio israelí y abogan por la paz, tanto en los campus como en espacios públicos.

Su arresto no fue un caso criminal ni una cuestión de derechos civiles. No se ha presentado evidencia alguna de que haya cometido delito, y las acusaciones contra ella —formuladas de manera vaga como “glorificar el terrorismo”— carecen de fundamento fáctico o legal, lo que hace que el caso sea altamente sospechoso.

Su único “delito” fue defender los derechos de los palestinos en Gaza, que han soportado un holocausto contemporáneo a manos del régimen israelí —con el apoyo de Francia.

El caso de Mahdieh Esfandiari, lejos de ser una anomalía, evidencia los límites de las democracias liberales para sostener sus propios principios cuando se enfrentan a discursos que desafían su hegemonía moral y política.

 Lo que se revela no es la solidez del secularismo como principio de inclusión, sino su vulnerabilidad como herramienta de convivencia. Y con ello, también emerge con claridad el fracaso del liberalismo como proyecto universalista capaz de acoger la pluralidad de voces y de experiencias que configuran el mundo contemporáneo.


Hispantv