16 Oct
16Oct

Durante una conferencia de prensa virtual realizada el 15 de octubre, familiares de los presos políticos saharauis del grupo de Gdeim Izik denunciaron tortura dentro de las cárceles y violencia y persecuciones hacia las familias mientras el mundo calla.

Organizada por Equipe Media, la conferencia realizada el 15 de octubre abordó la situación de los prisioneros de la lucha saharaui (particularmente el grupo de Gdeim Izik) y también el asedio hacia sus familias frente a la ocupación marroquí en el Sáhara Occidental.

Gdeim Izik es un grupo de resistencia saharaui que en 2010 había realizado un campamento en los alrededores de El Aaiún, siendo éste una de las mayores manifestaciones de protesta social del pueblo saharaui, quien enfrenta una ocupación ilegal por parte de Marruecos desde 1975, siendo España su anterior invasor. 

Desde entonces, 24 activistas (incluyendo periodistas) fueron criminalizados. En 2017 se dictaminaron graves condenas, estableciendo la cadena perpetua y penas de entre veinte y treinta años de prisión en las cárceles de Marruecos.
La situación dentro de las prisiones es alarmante. 

Desde hace casi 16 años los presos políticos atraviesan torturas físicas y psicológicas, traslados arbitrarios, prohibición de ver a sus seres queridos y, en consecuencia, un empeoramiento acelerado de su estado de salud mientras envejecen en el encierro.

Como método de denuncia, nueve prisioneros iniciaron una huelga de hambre indefinida el 23 de septiembre. Hasta el momento, cinco de ellos continúan en huelga, mientras otros cuatro debieron interrumpirla ante su deterioro físico.

A pesar de los múltiples reclamos en organismos internacionales como la ONU y Amnistía Internacional, no han habido modificaciones ni en las condenas ni en los tratos dentro de las prisiones, empujando a los familiares de los detenidos a una soledad angustiante.

Frente a esto, las familias han organizado múltiples manifestaciones pacíficas en Marruecos, particularmente en la capital de Rabat, las cuales han sido brutalmente reprimidas por las fuerzas marroquíes, incluyendo detenciones.

‘’Siempre que hacemos una manifestación salimos golpeados, siempre hay violencia y no nos dan respuestas’’, afirma Fatma, hija del prisionero Hussein Zaoui. 

‘’A mí me pegaron en el brazo y a mi madre también le pegaron. A la madre de Boutenguiza (uno de los detenidos) también la estuvieron empujando hasta que se cayó’’, refiriéndose a la violenta represión ocurrida el lunes 12 de octubre en la capital marroquí durante una protesta pacífica.

Fatma denuncia que lleva 14 días sin ver a su padre, quien continúa en huelga de hambre: ‘’Cada vez que vamos a la cárcel nos dicen: "él no quiere que lo visiten".

Junto a esto, la familiar cuenta que a veces deben realizar grandes distancias para poder realizar las visitas, y que al llegar los guardias les hacen esperar 12 o 14 horas para poder encontrarse con sus seres queridos.

En cada visita las familias son testigos de la gravedad de la situación que atraviesan los prisioneros saharauis. 

‘’La madre de  Boutenguiza la última vez que lo visitó hace 2 días estaba muy mal, no podía caminar, le dijo que estuvo vomitando sangre y que no lo llevaron al hospital’’, dijo Fatma.

‘’Hasan Dah, la última vez que lo vio su hermana fue hace 10 días, y también estaba muy mal. Lo torturaron, lo llevaron a la cárcel de Ben Guerir sin ropa y a su tía no le permitieron visitarlo’’.

Mientras los organismos internacionales se encuentran en una parálisis, el tiempo sigue transcurriendo para los prisioneros de Gdeim Izik: ‘’Estamos hablando de encarcelados que entraron a la cárcel teniendo hijos de siete u ocho años, que ni saben cómo han crecido. Incluso murieron algunos de sus padres, madres y hermanos y no supieron nada de ellos después de tanto tiempo’’, lamentó.

Al mismo tiempo, tampoco reciben respuestas por parte del Estado marroquí, el cual ‘’en todos los foros internacionales afirma que está respetando los derechos humanos, pero es una mentira, porque nosotros estamos sufriendo torturas. Yo estaba presente cuando detuvieron a tres hombres, y he visto cómo los torturaban dentro del coche de la policía en la última manifestación, cómo se movía el coche debido a las fuertes palizas que recibían’’. 

Como señaló Fatma, el asedio no se limita a los presos políticos. ‘’Los familiares atravesamos una vigilancia constante de nuestras casas. Estamos siendo muy perseguidas por parte de los policías. Todos nuestros pasos están siendo controlados desde que empezó la detención. Y además de esto también está la dispersión de los presos que están en unas cárceles muy lejanas y no podemos verles. Tampoco tenemos acceso al trabajo, porque estamos siendo discriminados y marginados por parte de las autoridades de ocupación’’, expresaron las familias.

También denunciaron el bloqueo mediático frente a estos crímenes humanitarios, lo cual empeora la situación. ‘

’Queremos romper este silencio, por eso pedimos a los medios de comunicación, a los observadores, a los periodistas que puedan sacar y hablar de este tema, porque no solo nuestros hijos están siendo encarcelados, estamos hablando de muchos presos políticos en cárceles marroquíes, en muchas ciudades marroquíes, y también el número de la lista de los presos políticos va aumentando’’.



Por Pilar Cortés para Data Urgente